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Conciertos en el Estadio Riyadh Air Metropolitano, imagen de archivo.
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Conciertos en el Estadio Riyadh Air Metropolitano, imagen de archivo. (Foto: MDO)

Los vecinos del Metropolitano toman el relevo del Bernabéu en la lucha contra el ruido

jueves 12 de junio de 2025, 07:13h
Actualizado: 17/06/2025 19:59h

El estadio Santiago Bernabéu pasó del cartel de sold out al de “conciertos suspendidos”, tras las reiteradas quejas de los vecinos de Chamartín, que frenaron en seco la ambición musical del coliseo blanco. Esta decisión obligó a los grandes espectáculos a buscar nueva sede, y encontraron refugio en el Estadio Riyadh Air Metropolitano. Desde mediados de 2023, el recinto del Atlético de Madrid se ha consolidado como uno de los principales puntos de referencia para la música en directo de gran formato en la capital. Con la cancelación de varios conciertos en el feudo merengue, el Metropolitano ha asumido ese protagonismo, ampliando su agenda cultural con eventos como los conciertos de Dellafuente, Lola Índigo y Aitana, originalmente programados para el Bernabéu.

Pasando de ser una “cosa excepcional” a ser “algo corriente y muy cotidiano”. Un hecho que ha despertado a los vecinos, que ahora siguen los pasos de los vecinos del Santiago Bernabéu mostrando en redes sociales su indignación. La reacción se intensificó tras el concierto de Ed Sheeran, cuando varios vídeos que mostraban el nivel de ruido y las molestias provocadas empezaron a viralizarse. Fue entonces cuando nació la cuenta de X (antes Twitter) @RuidoAtletico, inspirada en la ya conocida @RuidoBernabeu, con el objetivo de denunciar públicamente los efectos sonoros de los eventos en el Metropolitano. En uno de sus primeros mensajes, lanzaron una advertencia: “Es el inicio de algo grande y, como en otras zonas, lo pararemos”.

Existe, no obstante, una diferencia clave entre el entorno del estadio Santiago Bernabéu y el del Metropolitano: la disposición urbana. Aunque las viviendas más cercanas al recinto rojiblanco se encuentran, de media, a unos 400 metros de distancia, los vecinos aseguran que el sonido de los conciertos se cuela con total nitidez al abrir las ventanas. El motivo, explican, es la ausencia de obstáculos entre el estadio y los edificios residenciales. “No hay nada intermedio que atenúe progresivamente el ruido”, denuncian, “y por eso llega con una claridad impresionante”.

El estadio está a unos 400 metros de las viviendas pero el ruido se escucha nítido

Otra de las grandes diferencias que esgrimen los vecinos está en el propio origen del barrio. En torno al Bernabéu, el estadio ya existía antes de que se urbanizara la zona, mientras que en el caso del Metropolitano ocurrió justo lo contrario: los residentes ya vivían allí mucho antes de que el Atlético de Madrid trasladara su sede a San Blas. “Uno puede resignarse a que haya 23 partidos al año”, señala el portavoz de la asociación vecinal Las Rosas-Las Mosas, “pero ahora han convertido el estadio en un auditorio gigante y las molestias son constantes”.

“A diferencia del Bernabéu, a nosotros nos ha salvado que el Metropolitano no dispone de césped retráctil, por lo que los conciertos se concentran en verano, cuando no hay Liga y pueden pisotearlo”, explica el portavoz vecinal. No obstante, la suma de los eventuales actos cancelados en Chamartín y los ya programados en San Blas ha inflado de forma significativa la agenda estival. En julio no habrá tregua: se celebrarán macroconciertos de artistas como Imagine Dragons, AC/DC, Lola Indigo y Aitana, uno tras otro, sin descanso para los residentes.

En paralelo, la oferta cultural del Metropolitano se proyecta hacia 2026. Ya se están cerrando fechas para una serie de espectáculos de alto impacto, entre los que destaca una gira de diez conciertos del artista Bad Bunny en Madrid.

Tras la creación de varias cuentas en redes sociales que protestan por el ruido generado en el Metropolitano, los vecinos avanzan hasta el siguiente nivel: realizar sus propias mediaciones acústicas para comprobar que los conciertos superan los límites establecidos por la Ordenanza de Protección contra la Contaminación Acústica y Térmica (OPCAT), que fija un máximo de 63 decibelios durante el día y 53 por la noche. “El Ayuntamiento se niega rotundamente a instalar estaciones fijas de medición tanto en el Bernabéu como en el Metropolitano. Al final, vamos a tener que costear nosotros mismos estas mediciones, que son muy caras, para demostrar el impacto real del ruido y las molestias existentes, tal y como hicieron los vecinos del Bernabéu. Aunque, eso sí, allí el ruido podía causar incluso una sordera definitiva”, explica el portavoz vecinal.

Arranca la lucha judicial

Hasta ahora, los vecinos han presentado alrededor de 30 quejas formales ante el Ayuntamiento de Madrid, aunque aún no han recurrido a vías legales como el contencioso-administrativo o la denuncia penal. No obstante, este paso parece cada vez más cercano. Hace pocos días, la asociación vecinal Las Rosas-Las Musas advirtió que acudirán a la Justicia “si no se soluciona el problema del ruido” generado tanto por los partidos de fútbol como por los conciertos en el estadio Riyadh Air Metropolitano.

“Lo que buscamos es un aislamiento acústico total en el estadio, junto a mejoras en la viabilidad urbana, accesos y salidas del barrio, un control estricto del aparcamiento y otras medidas que impidan que esto se convierta en un auténtico circo”, denuncia el portavoz de la plataforma vecinal en declaraciones a Madridiario.

Los vecinos han criticado que se soliciten “licencias de manera puntual o extraordinaria” para eventos que, en realidad, se celebran de forma recurrente durante casi todos los fines de semana de junio, julio y parte de agosto. “Cuando una entidad privada organiza espectáculos con ánimo de lucro de manera constante, deja de ser algo puntual o extraordinario”, señalan. Además, estas licencias permiten superar los límites sonoros establecidos, lo que ha generado gran malestar entre los residentes. Como se demostró en el caso del Bernabéu, “los ruidos que se producen son un atentado contra la salud pública”. “Esperamos que la autoridad competente se dé cuenta de que se están concediendo autorizaciones puntuales y extraordinarias con una frecuencia exagerada para eventos no deportivos”, añaden.

Imagen de archivo de un concierto en el Metropolitano.

Ante esta situación, el portavoz ha avisado que, “si no hay una respuesta concreta”, recurrirán a la vía contencioso-administrativa. “Queremos recuperar la tranquilidad de antes. Entendemos que el estadio seguirá funcionando, pero exigimos que se cumpla la normativa y que se mantengan condiciones óptimas. Estaremos atentos a los próximos conciertos y buscaremos los abogados necesarios”, ha declarado, reconociendo que será un proceso costoso, pero que están dispuestos a asumir para volver a la normalidad.

A principios de la semana pasada, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, afirmó que el estadio Metropolitano "hasta el momento" no ha recibido ninguna acta de infracción por superar los límites acústicos tras el concierto de Ed Sheeran. “Con todos los conciertos celebrados hasta la fecha en el Metropolitano no se ha levantado ningún acta de infracción por ruido y se han realizado los controles correspondientes. No creemos que en estos momentos el estadio genere problemas acústicos como los que se han registrado en otras zonas de la ciudad”, aseguró el primer edil.

Los vecinos aseguran que las protestas llegan con la llegada del Atlético de Madrid

Sin embargo, estas declaraciones fueron contestadas por el portavoz de la plataforma vecinal, quien recordó al alcalde que existen documentos oficiales de la Dirección General de Sostenibilidad y Medio Ambiente, fechados en 2023, que evidencian la apertura de un proceso sancionador por tres conciertos anteriores, en los que ya se registraron quejas por exceso de ruido en el Metropolitano. “Cuando se inicia un procedimiento sancionador, se entiende que ellos mismos reconocen que se superaban los límites permitidos”, señala

Unas protesta que no vienen de ahora

La plataforma vecinal sostiene que las protestas contra el ruido y las molestias no son un fenómeno reciente, sino que vienen de lejos, desde que el Atlético de Madrid llegó a la zona. “La asociación lleva funcionando muchos años, poniendo quejas desde el inicio de la llegada del Atleti al barrio”, explica el portavoz. Sin embargo, reconoce que en los últimos tiempos el movimiento de protesta se ha organizado con más fuerza, gracias a la visibilidad que ofrecen las redes sociales, que han permitido descubrir que el malestar es mucho mayor y más extendido de lo que se pensaba.Sobre todo, a raíz de los conciertos.

La asociación aclara que no tiene ideología política ni preferencias por ningún equipo de fútbol, y que su labor es puramente vecinal y ciudadana. “No tenemos nada contra el fútbol ni es un tema personal, sino que defendemos la calidad de vida en el barrio, que se ha visto muy alterada desde que el Atlético se instaló”, añade el portavoz.

Antes de la llegada del club, el barrio contaba con un polideportivo - el antiguo estadio de La Peineta - con capacidad para unos 5.000 espectadores, que acogía eventos puntuales y que no causaba molestias significativas. El espacio alrededor del estadio era amplio y, según los planes iniciales del proyecto olímpico de Madrid, iba a convertirse en un bosque urbano, el futuro Bosque Metropolitano, que ahora se está recuperando como el segundo parque más grande de la ciudad tras el Retiro.

No obstante, con la llegada del Atlético y la permuta con el Vicente Calderón, los terrenos se privatizaron y pasaron a un uso claramente económico y empresarial, que según los vecinos, ha comprometido la convivencia en el barrio. “El contrato de cesión establecía que antes de empezar a funcionar el estadio se debían mejorar los accesos y entradas desde la M-40 para evitar colapsos en el tráfico, pero han pasado ocho años y esas mejoras aún no se han completado”, denuncia el portavoz vecinal.

Esta falta de infraestructuras adecuadas se ha traducido en graves problemas de movilidad durante partidos y conciertos, especialmente a la salida de los eventos, con congestiones y caos monumental. La situación se agrava con la llegada de espectadores que llegan en vehículo propio desde diferentes puntos, saturando el aparcamiento no solo en el estadio, sino también en las zonas residenciales colindantes, como Las Musas, Las Rosas y parte de Canillejas.

El barrio soporta un colapso de aparcamientos que obliga a los conductores a estacionar en aceras, pasos de peatones, salidas de garajes e incluso en zonas verdes, causando un deterioro visible del entorno. “El último concierto (se refiere al de Ed Sheeran) reunió a casi 70.000 personas, y ese volumen anual de asistentes está poniendo al límite la convivencia en el barrio”, manifiesta el protavoz.

Además de las molestias acústicas y el colapso de accesos, la plataforma vecinal alerta sobre los problemas de convivencia que generan partidos “conflictivos”, como el disputado el pasado 12 de marzo entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid. “Ese tipo de encuentros supone la llegada masiva de personas que terminan con botellones, peleas, gritos, meadas en los portales, alborotos, bengalas y fuegos artificiales”, detalla el portavoz. La situación durante ese partido fue tan complicada que desde las nueve de la noche y hasta la una de la madrugada las autoridades tuvieron que emplear un amplio despliegue policial, incluso con helicópteros sobrevolando la zona para evitar incidentes mayores.

Los partidos "conflictivos" suelen causar grandes molestias

En cuanto al diseño del estadio, el portavoz también señala que el Metropolitano es un recinto “incompleto” o “defectuoso”, pues heredó la estructura de la antigua Peineta, que nunca se llegó a finalizar completamente. “Quedan dos aberturas gigantes en el eje norte-sur por donde el ruido se escapa sin filtro. Eso provoca que, además de salir el ruido, entre aire frío que afecta a los partidos en invierno”, comenta. También destaca que la cubierta del estadio, que no está completamente integrada a las paredes, actúa como un difusor acústico, amplificando el sonido y haciendo que el ruido se propague por los alrededores. “La estructura debería tener un margen de separación para evitar estos problemas, pero actualmente se traduce en un efecto psicodélico que empeora la acústica en el barrio”, confiesa.

Temen que la “cosa empeore” con la Ciudad Deportiva del Atlético de Madrid

Pero lo que más inquieta a los vecinos no es solo la actividad actual del estadio, sino lo que está por venir. Desde la asociación vecinal Las Rosas–Las Musas advierten que la situación podría agravarse con la creación de la futura Ciudad Deportiva del Atlético de Madrid, proyectada en los alrededores del estadio Metropolitano. "Simplemente te informan de que se va a construir una ciudad deportiva que incluirá un centro comercial enorme, bares, restaurantes, clubes, un campo de golf, unas piscinas que serán de las más grandes de España –y posiblemente de Europa–, once campos de fútbol, un centro de alto rendimiento y un auditorio con capacidad para unas 30.000 personas", enumera el portavoz vecinal.

Según los planes de la entidad rojiblanca, el complejo prevé atraer a más de cinco millones de visitantes al año. "Aunque fueran tres o cuatro millones, ¿cómo gestionas eso en un barrio como este? El impacto en tráfico, saturación y ruido será descomunal", advierten desde la plataforma.

El vecindario fue concebido como una zona tranquila en el extrarradio, pegada a la M-40, con calles anchas, poco tráfico y escasa contaminación. "Nadie podía imaginar que acabaríamos conviviendo con un proyecto de este tamaño. Aquí antes se podía aparcar con tranquilidad, no había ruido, ni el nivel de humo y coches que sufrimos ahora. Se está perdiendo completamente la calidad de vida", lamenta el portavoz.

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