Lotty Rosenfeld, una de las artistas más radicales y visionarias del videoarte en América Latina, llega al Círculo de Bellas Artes a través de sus obras con su exposición By Pass. La frontera del signo.
En el marco de PHotoESPAÑA 2025, se incluye esta muestra de la artista latina, que podrá visitarse hasta el 7 de septiembre. Ha sido producida con el apoyo del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile, en colaboración con la Fundación Lotty Rosenfeld.

By Pass. La frontera del signo traza un recorrido por la potente obra audiovisual de Lotty Rosenfeld, artista que convirtió la fotografía y el vídeo en herramientas de disidencia y crítica política. En el contexto de la dictadura militar chilena, su práctica artística se convirtió en un acto de resistencia simbólica, interviniendo el espacio público para romper con los códigos dominantes y visibilizar lo que el poder intentaba silenciar.
A través de intervenciones urbanas, acciones performativas y un lenguaje visual, Rosenfeld desarrolló una estética de ruptura, una auténtica poética del desvío. Su trabajo en el Colectivo Acciones de Arte (C.A.D.A.), junto a Diamela Eltit, Raúl Zurita, Juan Castillo y Fernando Balcells, marcó el inicio de una trayectoria dedicada a transformar los lenguajes artísticos y políticos desde una posición profundamente crítica.
Su emblemática obra Una milla de cruces sobre el pavimento (1979) es ejemplo de esa estrategia, un signo del cruce como una vía alternativa, como interrupción del sentido único. A través del vídeo, Rosenfeld amplió las posibilidades de expresión colectiva, entendiendo el medio como un proceso abierto, más que como un formato cerrado.
La exposición reúne una selección precisa de piezas audiovisuales y registros fotográficos que evidencian su uso radical del montaje y de la acción como formas de resistencia. Para Rosenfeld, la imagen no era un documento acabado, sino un campo en transformación, un dispositivo que activa la mirada y desafía las estructuras que legitiman la obediencia, el poder político, el lenguaje, el género o la economía.
Desde intervenciones en instituciones como la Bolsa de Comercio de Santiago o el Observatorio Astronómico El Tololo, hasta acciones en fronteras físicas y simbólicas, su obra opera como una cartografía de los límites del sistema. Obras como Una herida americana, Proposición para (entre) cruzar espacios límites o By Pass despliegan un lenguaje híbrido y tenso, donde lo visual, lo poético y lo sonoro se enfrentan en una fricción constante.
La obra de Lotty Rosenfeld no se clausura, permanece. Como escribió Diamela Eltit, sus signos no clausuran, abren. Esta exposición invita a adentrarse en ese tejido fronterizo donde el arte, como un bypass, construye rutas alternativas para imaginar lo que aún es posible.