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Fernando, usuario de teleasistencia y usuario del centro de acogida San Isidro.
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Fernando, usuario de teleasistencia y usuario del centro de acogida San Isidro. (Foto: María Vera - Road Experience)

La teleasistencia avanzada se convierte en un nuevo aliado de las personas sin hogar

viernes 09 de mayo de 2025, 07:12h
Actualizado: 26/05/2025 12:50h

Desde 2017, Fernando Martín es usuario del centro de acogida de San Isidro, uno de los recursos municipales para personas sin hogar del Ayuntamiento de Madrid. Desde hace unos meses su rutina ha cambiado, ahora antes de salir a dar su paseo diario, hace una parada obligatoria en recepción. Allí le espera un pequeño dispositivo que, aunque discreto, se ha convertido en su gran aliado.

Fernando es uno de los 17 usuarios que participan en el proyecto piloto de teleasistencia avanzada del Ayuntamiento de Madrid, una iniciativa pionera destinada a mejorar la autonomía y seguridad de las personas sin hogar con dificultades físicas o cognitivas, que llegó a los centros de acogida en el mes de marzo.

“Lo meto en el bolsillo porque hay muchos curiosos”, confiesa con una sonrisa tímida. El aparato, que permite su geolocalización cuando se produce una emergencia, le acompaña en sus paseos por el barrio, brindándole una tranquilidad que hacía tiempo no sentía. “No suelo irme muy lejos, pero cuando me despisto un poco, me pongo nervioso”, reconoce. Aunque conoce bien la zona, el miedo a perderse siempre le acompaña. Ahora, gracias a esta herramienta, puede disfrutar de un poco más de libertad, sabiendo que hay alguien al otro lado pendiente de él y pude ser localizado y asistido en caso de emergencia.

En el centro de San Isidro, solo dos personas cuentan actualmente con este dispositivo. “Llegamos a tener tres, pero uno de los usuarios ya ha sido derivado a una residencia de mayores”, explican desde el centro. Sin embargo, el número crecerá pronto porque están evaluando nuevas solicitudes.

Luis Joyera, jefe de sección en el departamento de Prevención del sinhogarismo y Atención a las personas sin hogar, subraya que la iniciativa busca ofrecer este apoyo tecnológico a personas con dificultades físicas o cognitivas para que puedan mantener una vida más autónoma, pero segura. “Empezamos a detectar mayor presencia de personas en nuestra red con mayores necesidades asistenciales y mayores dependencias, ya sea por temas físicos o por deterioro cognitivo. Entonces, vimos que esta prestación resultaba útil para las personas usuarias de nuestra red que salen de nuestros centros y que a veces no llegaban porque se desorientaban por sus problemas cognitivos”, destaca.

Un convenio flexible para ofrecer el servicio

Ante este problema, el departamento de Prevención del sinhogarismo y Atención a las personas sin hogar se planteó la posibilidad de hacer un convenio con la sección de Servicios de Ayuda a Domicilio de la Dirección General de Mayores y Prevención a la sociedad no deseada para que un servicio como la teleasistencia llegará a los centros de acogida.

El reto no era fácil. La función de la teleasistencia —hasta ahora— siempre había sido proporcionar a sus usuarios la seguridad y tranquilidad de permanecer el mayor tiempo posible en sus domicilios. Sin embargo, las personas usuarias de los centros de acogida carecen de un hogar. Muchas de ellas se empadronan en el propio albergue y no tienen acceso al sistema sanitario.

Pero todo ello ha sido posible gracias a la “flexibilidad” del departamento Servicios de Ayuda a Domicilio de la Dirección General de Mayores y Prevención a la sociedad no deseada y las empresas adjudicatarias que han ayudado a qué a usuarios como Fernando puedan acceder a la teleasistencia y sentirse más seguros, aunque esto ha supuesto un “aprendizaje continuo” tanto para las personas beneficiarias del servicio como por los propios centros de acogida.

Centros como el de San Isidro, donde “siempre” se lanzan a probar e incorporar nuevos servicios como la teleasistencia, aunque de “primeras se puede pensar que no se adaptan en este contexto”.

María Teresa Bravo y Luis Joyera.

“Cuando nos plantearon desde el departamento esta iniciativa nos pareció que era un servicio que nos podría beneficiar de cara a la seguridad y protección de las personas”, explica María Teresa Bravo, jefa de sección del centro de acogida San Isidro, que relata como en más de una ocasión algunos usuarios con deterioro cognitivo “desaparecían durante varios días” y era “difícil localizarlos”.

Desde el propio albergue cuentan con “estrategias” y “medidas” para localizarlos, pero gracias a la teleasistencia el tiempo de búsqueda se ve reducido: “Si tienen teléfono les llamábamos, también hacíamos ruta por los hospitales porque les podía ocurrir cualquier cosa y podrían estar hospitalizados. Pero ahora es más fácil porque pueden estar geolocalizados”.

El equipo técnico del propio centro fue el encargado de evaluar a los posibles beneficiarios mediante entrevistas personalizadas, en las que se les explicaron las funcionalidades del nuevo sistema. De primeras, dos personas rechazaron la propuesta y otras tres aceptaron el uso del dispositivo.

Este nuevo aparato va más allá de la tradicional “medalla” de teleasistencia, ya que permite la geolocalización del usuario en caso de emergencia y que encontraron “Idóneo” para la red de Prevención del sinhogarismo y Atención a las personas sin hogar.

Un aparato especial y adaptado para estos usuarios

Gracias a este sistema, cuando una persona se encuentra en situación de riesgo durante sus paseos por la ciudad, puede pulsar un botón que activa de “inmediato” la conexión con el servicio de atención. “Se activan todos los servicios que la persona necesita, además mantenemos contacto permanente con la centralita, y si está cerca del centro, podemos acudir en su ayuda”, explica Bravo.

Desde el centro de acogida de San Isidro no descartan ampliar el uso de otros dispositivos complementarios (que ya funcionan dentro de la teleasistencia municipal) como los relojes inteligentes capaces de medir constantes vitales y patrones de comportamiento, siempre que se adapten a las necesidades y condiciones de los usuarios.

Centro de acogida de San Isidro.

Este servicio de teleasistencia con geolocalización está disponible en todos los espacios de acogida municipales, incluido el centro Pedro Meca, un recurso de estancia temporal dirigido a personas sin hogar que van a permanecer poco tiempo y que funciona como espacio de apoyo al trabajo de los equipos de calle. En este centro, una persona usuaria con problemas cognitivos —que solía desorientarse y perderse al salir— ha podido beneficiarse del servicio gracias a la flexibilidad administrativa. Aunque estaba empadronada en el distrito de Puente de Vallecas y las empresas adjudicatarias operan por zonas, el dispositivo fue instalado. “Es un proceso complejo, pero el Departamento de Servicios de Ayuda a Domicilio con la población sin hogar ha sido muy flexible. Esta persona ahora tiene el dispositivo en Pedro Meca”, explica Luis Joyera, que añade: “La población sin hogar requiere de esa flexibilidad, porque no está administrativamente regulada como el resto de beneficiarios del sistema”.

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