España registra una media de 4.000 suicidios al año, la tasa nacional se situó en 2021 en 8.45 por cada 100.000 habitantes, mientras que en Madrid es inferior a 6.03. Esto coloca al país y a su capital por debajo de la última tasa media mundial (9.35 por cada 100.000 habitantes). Pese a ello, el Ayuntamiento de Madrid apuesta por “seguir incrementando esfuerzos en materia de prevención”.
Esta situación puede llegar a ser más preocupante entre la población envejecida, ya que – según la Fundación Española para la Prevención del Suicidio – en 2021 se materializaron 999 suicidios en la población mayor de 70 años. La soledad, la enfermedad crónica, la demencia, la depresión y el cansancio de vivir se suman, en muchos casos, al sentimiento de inutilidad, formando un cóctel explosivo, que en ocasiones desencadena en pensamientos suicidas.
Con la intención de disminuir la cifra entre la población más envejecida, el Ayuntamiento de Madrid ha implementado un protocolo de actuación para prevenir el suicidio entre los usuarios de su servicio de teleasistencia, porque - a veces - “pulsar el botón de la teleasistencia en un momento de crisis puede marcar la diferencia” y salvar una vida.
La teleasistencia se ha evidenciado como “clave en la anticipación a la posible tendencia suicida, ya que supone un apoyo y conexión con la sociedad de muchos usuarios”. Por ello, el Consistorio madrileño ha incorporado en los nuevos pliegos de este servicio – que entraron en vigor el pasado 1 de junio - la condición expresa de que las empresas adjudicatarias elaboren protocolos de prevención que compartan líneas generales de actuación, de tal manera, que el teleoperador, el oficial que acude al domicilio o el coordinador advierte de una conducta suicida o una ideación de esta realiza una derivación al área de psicología, que ofrece contención y escucha activa al mayor, y el caso se pone en conocimiento de los servicios de Atención Primaria para abordar un seguimiento conjunto.
“Cuando detectamos una situación de emergencia de intentos o situaciones autolíticas mantenemos la alarma abierta lo máximo posible. Se trata de intentar contener y hablar con la persona o familiar que nos transmite la información y una enfermera habla con ellos en caso de lesión, mientras que derivamos a los psicólogos de teleasistencia y con el servicio de emergencias de la Comunidad de Madrid”, explica una de las teleoperadoras del servicio Victoria López, que apunta a un seguimiento “más continuado” con llamadas mensuales para “vigilar cada caso”.
No obstante, la teleasistencia puede atajar la situación antes de la materialización del mismo. Es decir, en ocasiones no es necesario que el usuario “apriete el botón pidiendo ayuda” y se detecta en las llamadas de seguimiento de los teleoperadores: “Conocemos su voz y su estado normal y podemos detectar en una llamada un tono de voz más triste o distinto a lo habitual. Además, esa persona suele tener un vínculo y confianza al hablar con su operador y muchas veces se abre y le cuenta cosas que le están pasando por la cabeza o los intentos que tiene planteado hacer”, apunta.
“Verbalizar les ayuda a tranquilizarse"
Además de las llamadas, el servicio de teleasistencia cuenta con dispositivos que permiten monitorizar el entorno de la persona usuaria y alertar al centro de atención de diferentes situaciones que podrían indicar un intento de suicidio. Los dispositivos que se han contemplado para este protocolo son el detector de inactividad, que registra el paso de una persona por un punto concreto del domicilio, y el detector de gas y CO2, que alertan de la presencia de gases tóxicos y explosivos en el domicilio.
El plan de actuación es personalizado, flexible y adaptable a las características idiosincrásicas de cada persona y su evolución, de manera que los cambios en el nivel de riesgo implican también un cambio en el nivel de intervención, hasta que la persona usuaria se considere fuera de riesgo.
Con la puesta en marcha de este protocolo de actuación, los operadores han sido formados y evaluados con el objetivo de identificar el nivel de riesgo y facilitar las actuaciones ante un riesgo inminente por autolisis.
En edades avanzadas, la conducta suicida se caracteriza por el alto grado de premeditación en las tentativas, el uso de métodos más letales con coexistencia de problemas médicos y antecedentes de trastorno mental, junto con situaciones de aislamiento y soledad. Los factores de riesgo son muy diversos, incluyendo variables psicosociales, sociodemográficas, psiquiátricas, genéticas y biológicas. Los más comunes son los antecedentes de intentos previos, ser varón, la edad avanzada, el estado civil (divorcio y viudez) y enfermedades crónicas.

El Ayuntamiento de Madrid ofrece el servicio de teleasistencia desde hace más de 20 años. Actualmente, se contabilizan más de 140.000 usuarios que conceden una nota media de 9,23 sobre 10 a su satisfacción con esta prestación. En el anterior mandato fue cuando se diseñó su modernización, vinculada al Nuevo Modelo de Servicios Sociales aprobado por unanimidad de todos los grupos municipales, entre las que se encontraba la activación del protocolo de prevención del suicidio.
Entre los usuarios satisfechos por el servicio de la teleasistencia se encuentra Carmen de Fuentes, de 75 años, que hace ocho años se vio obligada a solicitar el servicio debido a unas prótesis en sus manos que le impedían hacer cosas tan rutinarias como la cama o fregar los platos, aunque Carmen asegura que siempre intenta dejarlo “todo ordenado” para facilitar el trabajo de las personas que acuden a su domicilio.
“Mientras pueda andar y con la facilidad que tengo seguiré en casa”
La satisfacción de Carmen con el servicio va mucho más allá de las llamadas telefónicas y las visitas a domicilio, ya que lo que más le gusta es que le recomienden actividades y ayudan a solicitar talleres en los que puede estar entretenida y “conectar con otra gente”. Sin duda, la teleasistencia ha mejorado la vida de Carmen, que quiere seguir viviendo en su casa y haciendo lo mismo de siempre, pero también la de su familia que se encuentra en Valladolid y que, gracias a este servicio, están menos preocupados por lo que pueda pasar.
Nueva tecnología
El nuevo diseño denominado como ‘teleasistencia avanzada’ ha supuesto la adaptación de los servicios domiciliarios destinados al cuidado de las personas mayores con el propósito de “minimizar su dependencia y evitar una institucionalización no deseada”. Los cambios introducidos han permitido “evolucionar de un servicio reactivo que actúa ante situaciones de alarma a uno predictivo, preventivo y proactivo que se anticipa a la emergencia y promueve una atención personalizada”. El nuevo contrato está dotado con 128 millones de euros y abarca desde el 2023 al 2028.
“La nueva teleasistencia se anticipa al riesgo y lo previene mediante dispositivos de presencia, detectores de caídas, así como de gas y humo, o sensores en el hogar que establecen un control de hábitos y rutinas. Incluye también otras soluciones tecnológicas como el sistema de apertura de puertas en remoto o la posibilidad de realizar consultas de seguimiento con el operador de referencia por videollamada”, apuntan desde el Consistorio.
Para ello, ha resultado clave su digitalización a través de más de 300.000 nuevos dispositivos tecnológicos, cofinanciados con Fondos Europeos Next Generation. Por primera vez, la teleasistencia se convierte en móvil con el objetivo de poder atender cualquier situación de emergencia fuera de las casas para que las personas mayores se sientan más seguras en la calle. Para ello, aquellos usuarios que lo deseen pueden sustituir el aparato tradicional en forma de medallón por un reloj inteligente (smartwatch) con botón SOS y geolocalización que, además, “recoge parámetros de salud y movimiento, monitorizando sus constantes biomédicas”.

“Tenemos que detectar el perfil de la persona que necesita el dispositivo (sobre el reloj inteligente) y entonces se le ofrece e instala. Cualquier dispositivo tecnológico implica unas habilidades y conocimientos que a veces son una barrera que produce nerviosismo más que ayuda”, confiesa Victoria López, que reconoce que por “muy sencillo que sea el botón de incidencias o las indicaciones telefónicas” a veces tienen que acudir al domicilio para “resolver algunos inconvenientes”.
A Carmen no le da miedo enfrentarse a las nuevas tecnologías: “A mí me parece bien que se innove, mientras sepa manejarlo no tengo ningún problema”.
“Se trata de que vivan lo más cómodos posible”
Durante las visitas a los domicilios, los terapeutas ocupacionales “valoran para ver de qué manera pueden adecuar las casas con ayudas tenencia para que puedan vivir lo más cómodos posible a su situación” y un técnico les instala y revisa los dispositivos. Asimismo, tratan de asesorar a los usuarios para solicitar otros servicios municipales o de la Comunidad para completar su bienestar.
Finalista premio europeo
Por todo ello – tanto por el protocolo de prevención del suicidio como por las innovaciones tecnologías – la teleasistencia del Ayuntamiento de Madrid se encuentra entre los proyectos finalistas de los Premios Europeos de Servicios Sociales de la Red Europea de Servicios Sociales (European Social Network, ESN), en la categoría de ‘Excelencia en las ciudades’. En su edición de 2023, los ESSA reconocerán a las organizaciones que “están repensando sus servicios para proporcionar una atención centrada en las personas y que les permita vivir vidas independientes y estar plenamente incluidas en sus comunidades”. Una pauta que, precisamente, es guía de la teleasistencia avanzada de Madrid, que aúna este enfoque de atención integral focalizada en el usuario con el desarrollo tecnológico existente, facilitando así a las personas mayores un acompañamiento profesional que las capacita para seguir viviendo con autonomía.
Las candidaturas finalistas se encuentran en un periodo de votación popular, que finalizará el próximo 4 de noviembre. Para apoyar el proyecto de la teleasistencia madrileña, hay que cumplimentar un formulario en la siguiente dirección: https://essa-eu.org/vote2023/.
La ceremonia de entrega se celebrará el próximo 16 de noviembre en Zagreb y el Consistorio madrileño opta a alzarse con el primer puesto gracias a la renovación y digitalización de este servicio esencial dirigido a los mayores.