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Entrevías desentierra la memoria del barrio: tercera campaña de excavaciones en la plaza de Robert Capa
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(Foto: Alfredo González-Ruibal)

Entrevías desentierra la memoria del barrio: tercera campaña de excavaciones en la plaza de Robert Capa

Por Hugo García Reina
miércoles 09 de octubre de 2024, 07:00h
Actualizado: 15/10/2024 07:59h

Vuelven a sonar picos y palas en Entrevías. Esta es la tercera campaña de excavaciones promovidas por la Fundación Anastasio de Gracia, que hace unos años se propuso indagar en las profundidades de la memoria del barrio.

La historia comienza a raíz de una fotografía de Robert Capa: tres niños conversan alegres apoyados en los escombros de una acera; justo a sus espaldas, la fachada de una casa humilde a la que la metralla ha dejado como un queso gruyer. Se trata del número 10 de la calle Peironcely, en Puente de Vallecas, durante los primeros meses de la Guerra Civil. Justo después de los bombardeos de la aviación alemana e italiana en apoyo del ejército sublevado.

Restos de las casas derruidas en Entrevías (Foto: Alfredo González Ruibal)

“Un día, paseando por el solar, descubrimos unas losas hidráulicas que estaban a la vista y que nos daban la pista de que probablemente ahí se encontraran todavía los restos de las casas bombardeadas”, cuenta Uría Fernández, director del Área de Cultura y Centro Documental de la Fundación Anastasio de Gracia. La Fundación se puso en contacto con Alfredo González-Ruibal, arqueólogo del Instituto de Ciencias del Patrimonio del CSIC, que después de una visita corroboró que era un lugar interesante en el que trabajar, puesto que era el único solar de Madrid que no había sido reconstruido tras la guerra. Desde entonces, lidera las excavaciones.

"Es espectacular lo bien conservado que está"

El arqueólogo acudió al lugar antes de la pandemia y concluyó que merecería la pena hacer un sondeo: “En aquel momento pensábamos que, en el mejor de los casos, aparecerían las cimentaciones del edificio, porque el solar está completamente arrasado, se encuentra a nivel de calle”. Sin embargo, durante la primera campaña de excavaciones (2022) González-Ruibal y el resto de compañeros vieron que allí había más de lo que se imaginaban: “Descubrimos que lo que sucedió es que en la década de los 70 se selló el solar con los escombros de las chabolas que se habían construído entre los 40 y los 70, y esta demolición de las chabolas lo que hizo fue preservar tanto la ocupación de chabolas como los restos del anterior edificio bombardeado, que en algunos sitios se levanta hasta medio metro de altura”. El arqueólogo cuenta que se conservan los pavimentos originales del edificio bombardeado y hasta las manchas de las explosiones. “Es espectacular lo bien conservado que está”.

Las investigaciones de Alfredo González-Ruibal y su equipo abarcan los últimos 100 años de historia del barrio de Entrevías. Desde las primeras construcciones en los años 20 del siglo XX hasta la actualidad, pasando por los bombardeos de la Guerra Civil y los asentamientos chabolistas de los primeros años de franquismo. “En el contexto de miseria y pobreza de la posguerra llegó al extrarradio de Madrid una oleada de inmigración procedente de Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía, que se asentaron sobre las ruinas del barrio”, explica Uría Fernández.

Las chabolas, añade González-Ruibal, fueron destruidas en 1974, pero el solar ha seguido siendo frecuentado por los vecinos durante los últimos 50 años. “Hemos encontrado discos de música colombiana y venezolana de los inmigrantes, monedas polacas o botes de metadona de los yonquis de los 80”, cuenta el arqueólogo.

El valor de la documentación y los testimonios orales

Además de las excavaciones, el proyecto requiere una gran labor de documentación para reconstruir la historia del barrio. Sofía López Velasco, antropóloga, llegó a este proyecto como voluntaria. “Había tanto potencial de testimonios orales, de gente que se acercaba a la excavación, que el equipo no podía atender a las personas y excavar al mismo tiempo. Se lo comentaron a uno de mis profesores y me ofrecí a echar una mano”.

Alfredo González-Ruibal explica que el barrio ha sido un participante activo del hallazgo. Sigue habiendo vecinos que vivieron aquí de niños y que acuden a contar sus historias, “que son igual de valiosas, si no más, que lo que encontramos excavando”.

Boeing 747 de juguete (Foto: Alfredo González Ruibal)

López Velasco actúa de intermediaria entre los arqueólogos y las fuentes de información. Durante el primer año se dedicó principalmente a la recogida de testimonios orales y ahora trabaja en la triangulación y comparación de los relatos, con los que trata de averiguar cómo ha evolucionado la forma de vida de las sucesivas generaciones. “Me interesa mucho la forma en la que transmiten sus recuerdos, esa añoranza con la que evocan la infancia a pesar de que vivían en unas condiciones materiales muy duras”, comenta.

"Estamos recuperando la memoria social de Vallecas"

Al fin y al cabo, explica Uría Fernández, “estamos recuperando la memoria social y democrática de Vallecas a través de la historia de las familias que vivieron aquí”. El director del Área de Cultura de la Fundación Anastasio de Gracia cuenta que gracias a la labor de documentación y análisis de archivos han conseguido identificar quién fue el constructor de aquellas casas, sus peripecias y hasta cómo acabó su vida: “Lo ejecutaron en Extremadura, durante la guerra, acusado de comunista”.

El proyecto cuenta con la financiación de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática y, en menor medida, por la propia Fundación Anastasio de Gracia, con un presupuesto que permite desarrollar campañas de entre 15 y 20 días de trabajo. El arqueólogo González-Ruibal dice que la voluntad del equipo es que se implique también el Ayuntamiento de Madrid: “Han mostrado interés pero, de momento, no se ha materializado en un apoyo a la musealización de este sitio”.

Alfredo González-Ruibal entiende que este es “un elemento patrimonial muy importante para la ciudad de Madrid, no solo respecto a la guerra y al fotógrafo Robert Capa, sino también respecto a la historia de este barrio, que no es la del Palacio Real o el Museo del Prado, sino una historia olvidada, que no se suele contar, pero que es la de la mayor parte de los madrileños”.

Peironcely 10, a la espera de su museo

Fachada de Peironcely, 10 (Foto: Robert Capa)

En 2018, la Fundación Anastasio de Gracia solicitó al Ayuntamiento de Madrid convertir el edificio fotografiado por Robert Capa en el 'Centro Robert Capa para la interpretación de los bombardeos aéreos de Madrid', "como homenaje y recuerdo del bombardeo que sufrió la población civil de Madrid durante la Guerra Civil".

La anterior alcaldesa de la ciudad, Manuela Carmena, incluyó el número 10 de Peironcely en el catálogo de Bienes y Edificios Protegidos, y ya durante la primera legislatura de José Luis Martínez-Almeida se procedió a la expropiación del edificio y al realojo de las 13 familias afectadas. Ya entonces el Ayuntamiento barajó la posibilidad de "convertirlo en un museo o un espacio cultural que respete su valor testimonial" y, tal y como indican a Madridiario desde la Consejería de Cultura, está previsto encargar la redacción del proyecto de rehabilitación en 2025 para comenzar su ejecución en 2026. "Entretanto, se analizarán las posibilidades para determinar el contenido del futuro espacio cultural", añaden.

Hasta entonces, este simbólico edificio tendrá que esperar para conocer su nueva vida.

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