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Excavaciones en la plaza Robert Capa Madrid.
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Excavaciones en la plaza Robert Capa Madrid. (Foto: Chema Barroso)

El empuje social para desenterrar la memoria de Vallecas impulsa otra excavación

Desenterrar la memoria vallecana

domingo 23 de octubre de 2022, 09:00h
Actualizado: 26/10/2022 18:42h

El orgullo obrero de Vallecas se ha exaltado en las últimas semanas en torno a la plaza Robert Capa. Los vecinos de Entrevías se han involucrado en un proyecto que "ha sacado a flote la historia reciente del barrio", una excavación en el último reducto de su pasado chabolista, un solar en Peironcely que esquivó el 'boom' del ladrillo en los años 60 y 70 y que constituye el único punto de Madrid en el que no se ha edificado tras la Guerra Civil. Allí yace la memoria de los migrantes que levantaron con su trabajo la capital al tiempo que buscaban un mejor porvenir y que se asentaron sobre casas bombardeadas por la Legión Cóndor que busca la Fundación Anastasio de Gracia por mediación de arqueólogos del CSIC. El respaldo del vecindario a la iniciativa ha sido mayúsculo y los promotores sopesan solicitar la autorización para una segunda campaña.

"Ha sido una intervención pionera en España. Solo conocemos un precedente de excavación de entornos chabolistas en Barcelona y, a pesar de que los restos materiales no son de muchísima entidad, a nivel simbólico sí son muy muy importantes", asevera Luis Antonio Ruiz, uno de los arqueólogos a los que ha capitaneado Alfredo González Ruibal, director de la operación. Se expresa con cautela, pues el balance de la investigación aún es preliminar, a la espera de analizar los hallazgos, que terminarán en el Museo Arqueológico Regional de Acalá de Henares tras ser limpiados, inventariados y estudiados. No obstante, no oculta que los resultados "han sido muy positivos tanto desde el punto de vista arqueológico como social". "Excavar en Vallecas ha sido una experiencia alucinante rodeados de gente que se ha acercado a hablar con nosotros, muchos de ellos que vivieron en la zona donde hemos estado excavando y que incluso podían identificar su chabola", destaca.

Este entusiasmo vecinal, sumado al interés por encontrar a mayor profundidad pistas del impacto bélico en la zona, ha reforzado la disposición a seguir desenterrando la memoria de Peironcely. "En un principio era una intervención puntual, pero estamos barajando volver dada la gran acogida social que ha tenido", traslada a Madridiario Luis Antonio Ruiz. El proyecto arqueológico que acaba de concluir se ha sufragado con una subvención de 10.000 euros concedida por el Ministerio de Presidencia y el arqueólogo se muestra "a la expectativa" de poder conseguir nuevas ayudas.

Foto: Chema Barroso

El director del área de Cultura de la Fundación Anastasio de Gracia, José María Uría, también confirma su intención de dar continuidad a la actuación. Lo justifica en la "felicidad" que ha aportado al barrio el comprobar que "hay hueco para la historia del pueblo, que no todo van a ser grandes palacios". "Desde la experiencia humana", agrega, "este proyecto es extraordinario porque el vecindario lo siente como suyo y además ha servido para regenerar una plaza que era un basurero". Por todo ello y "visto lo aparecido", la Fundación se plantea "retomarlo en la primavera del año que viene". Su idea, tal como indica a este medio, es "pedirlo al Ayuntamiento" una vez termine esta primera campaña. El trabajo sobre terreno ya ha finalizado, pero están programadas dos últimas visitas guiadas para los días 28 y 29 de octubre.

La asociación Kaskoviejo de Vallecas cree que el proyecto de Peironcely "ha sido un gran acierto desde que empezó la pelea" por salvar la casa bombardeada que inmortalizó en 1936 el reportero húngaro Robert Capa y que, precisamente, debería convertirse en un Centro de Interpretación de los Bombardeos durante la Guerra Civil. En la excavación de la parcela contigua, afirma su portavoz, Luis Sánchez, "no se van a encontrar tumbas de faraones egipcios, pero sí parte de lo que ha significado la infravivienda en un entorno que hasta hace cuatro días era un estercolero con el consentimiento del Ayuntamiento".

Sánchez asegura que Entrevías "está volcado en que se nos tenga en consideración y respeto como a cualquier otro barrio". La apuesta de la Fundación Anastasio de Gracia para proteger Peironcely, que se concreta en musealizar los hallazgos de las excavaciones y con ello hacer que perduren los recuerdos, convence a Kaskoviejo. "Vemos que ha llegado algo distinto para el barrio que no son realojos y barracones, sino algo con proyección de futuro. Vallecas es tierra de acogida, no de mamoneo", subraya el portavoz.

Testimonio de un barrio unido frente a la miseria

José María Uría encontró unas baldosas hidráulicas a escasos metros del ya icónico Peironcely, 10 en 2018. Revisó junto al fotógrafo José Latova la obra de Capa y en la famosa secuencia de imágenes que tomó de este punto de Vallecas aparecían edificios de dos plantas entre los números 4 y 8 en los que también se apreciaban impactos de bomba. "Sobre la destrucción de estas viviendas se asentó la miseria, población que venía de fuera de Madrid a buscar un futuro", apunta el propio Uría. En los últimos meses ha escudriñado el Padrón tratando de localizar a los moradores y descendientes de estas chabolas. En su recuento particular aparecen al menos 83 personas de 19 familias distintas.

En una de estas infraviviendas nació Loli Rivero, de 58 años y hoy residente en el barrio de Palomeras. Sus padres se mudaron allí desde Badajoz y criaron ocho hijos en una pequeña chabola coronada por una estufa de hierro y rodeada de macetas. Mientras la construían vivieron en un portal, relata a este medio. No recuerda haber aguantado hambre, pero sí pasar necesidades. Lo que nunca faltó en la barriada fue unión, subraya.

"Algunos construían la casa y al rato venía el de Urbanismo y la tiraba, pero por la noche volvían a levantarla con ayuda de los vecinos", cuenta. En casa de una vecina, precisamente, vio la televisión por primera vez. "Casi nadie tenía e íbamos todos con cajones de Mahou para sentarnos", narra con nostalgia. Y es que fueron muchas las tardes que pasó jugando en los descampados cercanos. "Yo recuerdo que de pequeña estaba negra porque de estar siempre en la calle", cuenta entre risas. Tampoco olvida cómo se subía a la tapia del centro social contiguo a la iglesia para ver el cine. De esa época echa de menos "todo". "Fui muy feliz allí", resume.

Se marchó cuando el poblado chabolista de Entrevías se transformó en un enjambre de bloques de viviendas sociales de 14 plantas a finales de los años 70. En una de ellas reubicaron a Loli. En otra a la familia de Carlos Posadas, que llegó a Peironcely desde Sevilla con apenas un año y ya ha soplado 78 velas. “Tuvieron que hacer un chabolo porque no había medios para otra vivienda. Vivíamos seis personas en 10 metros cuadrados y cuando llovía nos sentábamos todos en la cama tapándonos con un paraguas”, recuerda vívidamente. Tampoco se ha borrado de su memoria su abuela, que llenaba barreños de agua y los ponía al sol para templar el agua. “Te metían, te frotaban con un estropajo y jabón Lagarto y te dejaban más bonito que un San Luis”, relata.

Convivía, con puertas de todas las chabolas abiertas permanentemente, con una mayoría de cordobeses y jienenses que incluso trajeron consigo sus olivos a Vallecas. También manchegos y extremeños. Abundaban los albañiles, también mecánicos y conductores. “Cada uno se buscaba una forma de vida como podía”, comenta. En el barrio, la comunión entre familias era total. “Allí absorbimos el respeto, el cariño, la humildad. Dentro de la pobreza que había, no se puede describir toda la unión que nos demostrábamos”, incide al igual que Loli.

Foto: Chema Barroso

Un museo al aire libre

A ambos les gustaría que sus testimonios perduraran en un museo que puedan visitar sus nietos algún día. Carlos Posadas lo anhela, pero no es muy optimista. “Si se lleva a efecto tardarán 10 o 15 años en hacerlo porque Entrevías está olvidado por parte del Ayuntamiento, de la Comunidad y del Gobierno”, lamenta. Así, insta a las administraciones a “aportar fondos para continuar con la excavación en otras partes que aún no han tocado y que -los arqueólogos- puedan trabajar con más soltura. Con 10.000 euros no tenían ni para sacar la arena”, declara.

La Fundación Anastasio de Gracia ha proyectado una musealización al aire libre de los restos de las chabolas y las anteriores viviendas bombardeadas. La iniciativa se enmarcaría en un plan más amplio que incluye la protección de Peironcely, 10 y su conversión en un Centro de Interpretación de los Bombardeos de la Guerra Civil. El PSOE ha presionado esta semana en la comisión de Cultura para que el Ayuntamiento inicie esta actuación, para la que reservó 300.000 euros en el Presupuesto de 2022. “Han ejecutado cero euros de esa partida”, reprocharon a Cibeles, que se escuda en que no puede intervenir porque aún quedan dos inquilinos en el inmueble pese a la expropiación municipal en 2021.

Los arqueólogos del CSIC aseguran haber cumplido su objetivo de localizar los vestigios de las casas bombardeadas en 1936 y algo “con muchísimo valor añadido”, en referencia a “toda la ocupación chabolista de los años 50 a los 70”. Los vecinos de Vallecas al fin sienten que el foco se coloca en la gente humilde como ellos y creen que “sería interesante que el museo recogiera la historia de estos protagonistas anónimos que levantaron Madrid”, remarca José María Uría. La asociación Kaskoviejo conviene en que este “centro de memoria” impulsaría la “revitalización del barrio”. “El distrito necesita esta inversión pública”, concluyen.

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