Los primeros yacimientos arqueológicos de Pinilla del Valle se encontraron gracias a un grupo de jóvenes paleontólogos, que paseaban por un camino que había construido el Canal de Isabel II, el gestor del agua de la Comunidad de Madrid. Se lo comunicaron a su profesor de Paleontología de la Universidad Complutense y, junto a su equipo, descubrieron el primero de los yacimientos: la Cueva del Camino. "Luego aquello estuvo 15 años abandonado, y yo redescubrí el yacimiento buscando setas, porque soy muy 'setero', y a partir de ese año (2002) hemos empezado a descubrir yacimientos, yacimientos, yacimientos... y lo que hemos desvelado es que todo el Valle de Lozoya está repleto de yacimientos prehistóricos", desvela Enrique Baquedano, director del Museo Arqueológico Paleontológico de la Comunidad de Madrid y el Parque Arqueológico de Pinilla del Valle, a Madridiario en una entrevista.
Y lo cierto es que si Pinilla del Valle ha despertado la curiosidad de muchos madrileños no sólo ha sido por los fósiles homínidos encontrados o por la belleza de sus vistas, también por la aportación a la causa de la pareja de moda: Juan José Millás y Juan Luis Arsuaga, que emprendieron un precioso camino hace cinco años, con la publicación de 'La vida contada por un sapiens a un neandertal' y que pusieron punto y final este mes de septiembre, al ver la luz 'La conciencia contada por un sapiens a un neandertal', que cierra esta trilogía en la que también se encuentra "La muerte contada por un sapiens a un neandertal", el mediano de los tres hermanos.
"Estos libros han podido influir muchísimo en que la gente se interese por los neandertales. Con estas cosas que crea Juan Luis Arsuaga tan amenas y divertidas con Juan José Millás, han hecho tres libros que a mí me parece una manera extraordinaria, estupenda, de que la ciencia llegue al gran público", explica Baquedano, quien además les felicita "por este trabajo que hacen, porque es literatura fácil de leer, cómoda, pero con mucha injuria".
El Valle de Lozoya, un paraíso para los neandertales
En el despacho de Enrique Baquedano hay una imagen enorme que gobierna toda la sala. Se trata de la vista que hay del pico de Peñalara, la cumbre del río Guadarrama, tomada desde Pinilla del Valle. "Yo siempre digo que Pinilla era el Shangri-La de los neandertales, pero también es un poco el Shangri-La de los madrileños", confiesa. Y es lógico pensar que Pinilla se convirtiese en el sitio predilecto de estos homínidos primitivos, ya que "el Valle de Lozoya tiene todo lo que debe tener un cazador recolector a su disposición": "Tienen agua todo el año, alimento todo el año y, sobre todo, grandes manadas, frutos, bayas, hongos, raíces...".
"Trabajarán generaciones y generaciones de personas"
"Tienen cavidades para alojarse, materias primas para hacer su industria lítica y tienen algo muy importante: mucha leña a su disposición", explica el historiador, que afirma que estas cinco cosas "son esenciales para cualquier grupo de cazadores-recolectores", y lo tienen todo en el valle, por eso "no necesitaban salir de allí durante todo el año". Además, en Pinilla se encontraban unos herbívoros "fabulosos": "Es mucho mejor comer caballos, bóvidos, rinocerontes y cérvidos que, sobre todo, lo que comían en otros yacimientos, como conejos, liebres y hasta tortugas". "Tenían unas carnes estupendas, además cocinaban con profusión, y un filete de uro a la parrilla debía estar fantástico", apuntala, mientras esboza una sonrisa.
La cueva Des-Cubierta, la única en el mundo
Ni un molar de casi medio millón de años ni los abrigos descubiertos alrededor de Pinilla. El yacimiento más importante -y por ende, el que más ha marcado a Enrique Baquedano- es "el que ha sido portada de la revista Nature & Human Behavior" (portada que, por cierto, conserva en una de las paredes de su despacho enmarcada", y que se trata de un "santuario de caza de los neandertales, que confirma la gran capacidad para hacer ritos que tenían, lo que implica tener capacidad simbólica, capacidad para la abstracción mental y que, por lo tanto, les equipara con nosotros, o a nosotros con ellos". Eso implica, explica el director de MARPA, un cambio absoluto en el paradigma de la evolución humana, ya que hasta ahora la visión que existía es que la evolución humana era una cuestión progresiva en la que nosotros estábamos en la cúspide de la pirámide, por haber tenido capacidad simbólica. "Y nosotros lo que hemos demostrado es que eso no es así", apuntala.
Eso mismo, el descubrimiento de la capacidad simbólica que poseían los neandertales, marca un antes y un después en la Historia, ya que introduce en la ecuación el término de la tradición cultural: "El santuario quiere decir que, además de tener un comportamiento de naturaleza, subsistencia, tenían un comportamiento también ritual, y eso cambia totalmente la mirada hacia los miembros". Baquedano cree que hacían ritos "propiciatorio para la caza y ritos de celebración de la caza, que son muy diferentes". "Y muy probablemente también ritos iniciáticos de paso a la pubertad, a la juventud, a la edad del mundo adulto", considera. "Eso creo que es muy posible", explica, "porque voy todos los años prácticamente de caza y veo que es absolutamente inherente a ellos: primero tienen un rito antes de salir a cazar y después lo celebran con música y con danza, sobre todo en torno al fuego y comen y cantan".
"Pinilla era el Shangri-La de los neandertales"
Pero el gran objetivo de Baquedano es, sin duda, conocer cómo pensaban. "Es lo más difícil, porque los pensamientos no fosilizan y las ideas no fosilizan", pero se transmiten y transforman "parcialmente en objetos". "De esos objetos, sólo unos poquitos llegan hasta nosotros", lamenta. "Intentamos interpretar cómo pensaban", pero lo consiguen "parcialmente". El problema es que este trabajo consiste es aceptar que "nunca tendremos verdades abslutas": "Hay unos aspectos que puedo decir que son evidencias, puedo decir que hay datos, y hay otras cosas que son interpretaciones o inferencia de conocimiento", detalla.
"Es un sitio (el santuario) donde no estaban viviendo, haciendo su actividad cotidiana", es decir, "ahí no se cobijaban para hacer lo que hacen los neandertales en un campamento", sino que ahí "todo lo que hacen es muy raro". Entonces, "yo tengo que empezar a interpretar qué opciones posibles son las que hacen, y digo: lo que están haciendo es que han ido ahí a llevar exclusivamente esos cráneos, exclusivamente han hecho fuego, los han puesto, pero el resto del animal no está". "El resto del animal, lo que llamamos el esqueleto, lo han dejado fuera y se lo han comido en otro sitio", deduce, "por eso es un sitio específico única y exclusivamente para hacer esta actividad".
En aquella pequeña cavidad se encontraron, como mínimo, 35 "trofeos" de caza, entendiendo como trofeos los cráneos de los bóvidos, cérvidos y rinocerontes que, hasta ahora, se han encontrado y que guardan unas características comunes: "A todos les han quitado la mandíbula y les han quitado el maxilar, y se han comido los sesos". "Pero lo más relevante", apunta Baquedano, "lo que nos dio pie a la interpretación es que no aparece el esqueleto post craneal, sólo han aparecido estas partes, y eso es lo que nos permitió interpretarlo como trofeos". De los 35 cráneos encontrados, 28 son de bóvidos, cinco de cérvidos y dos de rinoceronte.
"El santuario quiere decir que tenían un comportamiento también ritual"
Además, algunos de estos restos tienen signos de afección por fuego, aunque no parece una actividad que esté relacionada con la subsistencia. Pudiera ser, entonces, una práctica continuada, ya que estos cráneos se han ido encontrando a lo largo de todo el nivel, lo que pudiera significar que la transmisión de este comportamiento pudiera estar vinculada a la consideración de esta actividad como cultural. "Nosotros estudiamos la etología, que es el estudio de la evolución del comportamiento, y una parte de ese comportamiento es lo que llamamos la cultura", cuenta Enrique, "que normalmente se determina por el tipo de herramientas líticas que hacen".
Así será el museo del Valle de los Neandertales
Tanto piezas originales, como réplicas de los hallazgos realizados en el yacimiento se exhibirán en una superficie total de 1.860 metros cuadrados, acompañados por paneles explicativos, vídeos y otros recursos museográficos que harán más comprensible el proyecto para el gran público. El nuevo Museo-Centro de Interpretación, Estudio y Difusión del Valle de los Neandertales, que estará a cargo del Museo Arqueológico Regional (MAR), será un espacio anexo al Parque Arqueológico existente. El proyecto se situará sobre un solar situado en el núcleo urbano y justo enfrente de los yacimientos, por lo que permitirá la comunicación visual entre ambos.
"Conocer cómo pensaban es lo más difícil, porque las ideas no fosilizan"
Además, dos grandes maquetas de grandes dimensiones introducirán a los visitantes a la nueva realidad que los descubrimientos en Pinilla del Valle desvelan sobre las actividades económicas y subsistenciales de la vida cotidiana de los neandertales. De hecho, se plantea realizar una recreación de una cueva en tamaño real que cuente con varios animales, para que el usuario pueda introducirse de lleno en esta antigua realidad. Todo ello contará con dos cuerpos: uno dedicado al almacenamiento, investigación y gestión; y otro dedicado a exposición, con una terraza desde la que observar los yacimientos. Se trabajaba en una Casa de Recepción de Visitantes al pie de los yacimientos, y se ampliará la oferta de visitas guiadas con miembros del equipo de investigación del proyecto, con el objetivo de mostrar al público cómo era la forma de vida de los neandertales, así como el antiguo ecosistema del Valle de Lozoya.

Un lugar con mucho trabajo arqueopaleontológico por delante
Además de la cueva Des-Cubierta se encontró en un cubil de hienas, que también fue ocupado por los neandertales, una liebre que se llama 'Pica', que es la liebre silbadora, que "nunca se había encontrado tan al sur en todo el planeta, y que es propia de momentos muy fríos", como el Himalaya.
Hay tantas preguntas que quizás necesiten tanto tiempo para ser respondidas... Eso sí, cada vez queda menos para que la Comunidad de Madrid inaugure el museo que plantea contar con experiencias inmersivas para que se pueda recrear la vida de los neandertales, previsto para el próximo año. Sin duda, ha quedado claro que el Valle de los Neandertales guarda grandes secretos históricos en los que, como Baquedano afirma, "trabajarán generaciones y generaciones de personas".