Los productores del musical Come from away afirman que ha sido mera coincidencia que la presentación en Madrid se haya producido el 11 de septiembre. Porque la historia arranca en el desgraciado 11S del año 2001, con el derribo de la Torres Gemelas de Nueva York. Pero no es una obra sobre el atentado, sino sobre un acontecimiento humano y social provocado por este acto terrorista.
Tras el atentado, el espacio aéreo de Estados Unidos se cerró completamente. Cientos de aviones que volaban hacia allí tuvieron que desviar sus rutas y aterrizar donde pudieron. Treinta y ocho de estos aviones lo hicieron en la isla de Gander, Newfoundland (Terranova). Un pequeño enclave con solo 2.000 habitantes, aunque con un gran aeropuerto que, durante décadas, fue imprescindible para el abastecimiento de las grandes rutas.
El aterrizaje de tantas aeronaves llevó de golpe a 7.000 personas. Para los lugareños fueron ‘los de fuera’, los llegados de lejos, los del Come from away. Y, lejos de asustarse por esta invasión repentina, se prestaron a diseñar una estrategia que permitiera atender a esos forasteros, a prepararles alojamiento, comida, medicinas y hasta atención a las numerosas mascotas que viajaban en las bodegas.
Fueron solo cinco días los que los ‘invasores’ permanecieron en Gander. Tiempo más que suficiente para establecer relaciones amistosas – y hasta sentimentales- entre los pasajeros y sus improvisados anfitriones. Cuando los aviones pudieron volar de nuevo, dejaron atrás historias conmovedoras, cuyos protagonistas reales siguen vivos.
Sobre esta solidaridad de todo un pueblo, los libretistas y compositores Irene Sankoff y David Hein crearon un musical que se estrenó en Canadá en 2013 y, posteriormente pasó a Estados Unidos, llegando a Broadway en 2017. Todavía hay producciones en gira.
No es uno de los musicales de gran aparato escenográfico. La base del éxito han sido la historia y los más de veinte temas musicales con los que se cuenta.
Come from away aterriza (nunca mejor dicho…) en el teatro Marquina para una temporada limitada. La producción que nos llega es la misma que se estrenó en el teatro Maipo de Buenos Aires. La capital argentina tiene una apabullante oferta escénica, en la que no faltan los musicales de siempre y los de éxito reciente, como en este caso. Marcelo Kotliar y Carla Calabrese fueron los adaptadores. Carla es también la directora general y una de las intérpretes. La dirección musical corre a cargo de Santiago Rosso. Dieciséis intérpretes se multiplican sobre la escena para dar vida desde el alcalde de la localidad, a la veterinaria que cuidó de los animales. Una banda de siete músicos actúa en directo, y se los puede ver en el escenario. Todo el equipo es el mismo que estrenó en Buenos Aires.
Para la presentación en Madrid,
los productores han invitado a siete de los habitantes de Gander, que fueron los auténticos protagonistas con sus vecinos. Sobre el escenario del Marquina han posado cada uno de ellos con los actores que les dan vida y que llevan el nombre real, después asistirán al estreno oficial. Este detalle humano ha servido para reiterar que
Come from away no es la historia del 11S, sino una historia humana de la tragedia que, tal vez, hubiera quedado olvidada si no hubiera sido lleva a los escenarios.