Todo el miedo que le pudiera tener España a Francia antes del partido se multiplicó al ver a Mbappé salir de los vestuarios sin máscara. El galo, que no estaba haciendo una Euro del nivel que se le supone, prefirió poner en riesgo su nariz –total, ya está rota– a cambio de ganar comodidad y visibilidad en el césped. Los ojos de toda España, en Jesús Navas. Confianza plena, sí, pero más de uno se persignó y dedicó oraciones a las vírgenes y santos de cabecera. Por primera vez en lo que va de Eurocopa, había mayoría de españoles en la grada. Lo confirmaron los himnos: el lolo-lolo se escuchó más que la Marsellesa.
A pesar de su artillería (Dembelé, Kolo Muani y Mbappé, de inicio; Griezmann, Barcola y Giroud, de refresco) Francia venía siendo una selección poco afinada en ataque, con solo tres goles a favor, dos de ellos en propia puerta y otro de penalti. Pero, ay, esto es fútbol, y solo tardó ocho minutos en abrir el marcador.
Mbappé, desde la izquierda, no tuvo ni que sortear a Navas para, casi en estático, sacar un centro cerrado, medido, que encontró la frente de Muani en el segundo palo, que remató a gol. Aún era muy pronto, pero los números no invitaban al optimismo. España no estaba mal y, a pesar del momento delicado, no perdió la esencia que le había llevado hasta las semifinales.
En el minuto 13 Jesús Navas vio una amarilla obligada (tuvo que derribar a Rabiot en un desbarajuste de la defensa) y parecía claro que 80 minutos más defendiendo a Mbappé iban a ser muy largos estando apercibido. El veterano lateral, el único que queda de la plantilla del Mundial de 2010, demostró su valía y coraje mientras estuvo en el campo y fue sustituido por Vivian al poco de empezar la segunda parte debido a una lesión.
En lo que sí destacaba Francia era en defensa, con un bloque muy sólido y trabajado que había concedido sólo un gol en todo el campeonato, y había sido de penalti. Pero… ya se ha dicho que esto es fútbol. En el minuto 21, Lamine confirmó la profecía del elegido con un golazo desde 30 metros. Hace tiempo, Messi bautizó a un recién nacido Yamal como hiciera Tetis con Aquiles en la laguna Estigia. 16 años después, ese bebé es el jugador más joven de la historia en marcar en una Eurocopa. Era, como quien dice, el primer balón del partido que tocaba y, de ahí en adelante, no hizo mucho más allá de otra jugada similar en los últimos compases del partido en la que el golpeo se le marchó arriba. El barcelonista no fue tan descarado como otras veces y se echó de menos algún uno contra uno más. Pero, por supuesto, ese gol vale por un partido entero.
España tardó solo cuatro minutos en culminar la remontada. Apareció de nuevo Dani Olmo con un golazo para poner el 2-1. El del Leipzig descolgó del aire el balón con un control orientado que rompió la cadera de Tchouameni y la cruzó de empeine dentro del área. Koundé llegó a tocarla pero no fue capaz de evitar que la pelota entrara en la portería.
El partido llegó al descanso sin dejar muy claro qué equipo había sido mejor. La sensación era de máxima igualdad, con datos similares de posesión y ocasiones creadas. Comenzó la segunda parte y parecía que Francia, obligada por el resultado, apretaba un poco más. No fue, ni mucho menos, un acoso y quitando unos cinco o diez minutos de claro dominio francés y sufrimiento de España, los de De la Fuente demostraron una entereza digna de admiración: salidas bajo presión, transiciones limpias en el centro del campo, paciencia en la elaboración de jugadas…
La dupla Rodri-Fabián fue, por momentos, una exhibición de control del juego. Los minutos pasaban y Francia no era capaz de empatar el partido. Se acercaba al área pero estaba lejos de crear ocasiones claras. El miedo del español era más una reacción preventiva al ver la bola en los pies de Mbappé o Dembelé, que una consecuencia motivada por la inercia del juego. Didier Deschamps era el rostro de la desesperación. Cada vez que enfocaban al técnico francés tenía la cara más roja.
Salieron Griezmann, Giroud, Barcola y Camavinga, pero no fue suficiente para forzar la prórroga. Theo, tras una pifia de Fabián, no fue capaz de meter entre los tres palos un caramelo que, por suerte para nosotros, le cayó a la derecha; pero la más clara la tuvo Mbappé en el 85. Buena acción de Barcola pegado a la banda (el extremo fue el cambio que más impacto tuvo en el partido) y pase en profundidad para Mbappé, que la cogió donde más le gusta, con espacio y un poco caído a la izquierda. Vivian no pudo –¿quién habría podido?– pararlo pero el ‘10’ francés la mandó arriba cuando lo tenía todo de cara. A partir de ahí, España demostró un dominio absoluto y mató el partido sin tener que sufrir más sobresaltos de los necesarios.
Es evidente que la ilusión crece a medida que se van ganando partidos, pero la autoridad que ha demostrado España en los dos últimos duelos deja ver un bloque muy trabajado que invita al optimismo más allá de esta Eurocopa. Después de vencer a Alemania y Francia parece que lo más difícil ya está hecho, pero no hace falta repetir que esto es fútbol y todo puede pasar… Nos vemos el domingo en la gran final de Berlín.
Ambientazo en el Puente del Rey
Cientos de personas, familias al completo y grupos de amigos, se han congregado en la explanada del Puente del Rey para ver ganar en directo a la selección nacional a través de la gran pantalla instalada por el Ayuntamiento de Madrid. En esta ocasión las altas temperaturas han dado una tregua y no ha habido que cancelar la emisión como ocurrió con el anterior partido contra Alemania que se había anunciado en la plaza de Felipe II. Al contrario, las condiciones meteorológicas eran las óptimas para disfrutar de un partido al aire libre y solo la emoción de ver ganar a España cuando ya había caido la noche ha disparado los grados entre los congregados en la explanada.
El alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, había animado a los madrileños a apoyar a la selección desde este punto de la capital simbólico para el combinado nacional porque "el Puente del Rey fue donde se celebró, además, si no me equivoco, el triunfo de España en la Eurocopa del año 2012. Es un buen antecedente para lo que puede suceder esta noche", señalaba el regidor esta mañana de manera premonitoria.
Almeida auguraba un encuentro "muy difícil" al ser el contrincante "una grandísima selección", aunque se mostraba esperanzado de que España, "después de cómo está jugando y después del espíritu de equipo que tiene, del compañerismo que se respira en la selección española, de cómo van todos a una, pues podamos sacar este partido adelante". También se arriesgaba y acertaba a dar el resultado de 2-1 para España.
"Sufrimos con el anterior pero ganamos, así que el sufrimiento siempre hay que tenerlo en cuenta en la vida, hay que saber que en la vida se pasan momentos mejores, momentos peores, pero que lo único que hay que hacer es no dejar de creer y por tanto nunca dejemos de creer en la selección española", trasladaba el alcalde.
El centro comercial Palacio de Hielo de Hortaleza y la plaza Tomás y Valiente de Fuenlabrada han sido otros de los puntos donde se han congregado los aficionados para seguir el encuentro en pantalla grande.