Este año, el Museo del Ferrocarril celebra su 40º aniversario, consolidándose como uno de los espacios culturales más importantes para los amantes de la historia y la tecnología del transporte en España. Ubicado en la antigua estación de Delicias de Madrid, el museo ha sido testigo de cuatro décadas de preservación y divulgación de un legado ferroviario que ha marcado el desarrollo del país.
Este museo abrió sus puertas en 1984, en el marco de un esfuerzo nacional por rescatar y preservar la memoria histórica del ferrocarril. La elección de la estación de Delicias, una joya arquitectónica de estilo industrial inaugurada en 1880, no fue casualidad. Este espacio se creía que era el idóneo en su tiempo porque no solo brinda un marco histórico adecuado, sino también un escenario perfecto para exhibir la evolución del transporte ferroviario. Cerrada al tráfico ferroviario en 1969 y utilizada para mercancías hasta 1971, en esta estación se realizaron importantes reformas y se formó una comisión para seleccionar vehículos representativos de las tres tracciones ferroviarias: vapor, diésel y eléctrico. Un proyecto que se inspiró en la Galería de Máquinas de la Exposición Universal de París de 1878, un espacio dedicado a mostrar innovaciones tecnológicas. Raquel Letón, conservadora-jefe del Museo del Ferrocarril y actual coordinadora del mismo, cuenta cómo fue el proceso: “Se habla con el Ministerio de Cultura, se idea el hacer en todo el edificio un museo de Ciencia y Tecnología. De hecho, nosotros hemos compartido espacio con ellos. Pero al final, Ciencia y Tecnología se desplaza a Alcobendas y este museo se queda toda la nave central”
Diseñado por el ingeniero francés Émile Cacheliévre, su arquitectura utilizó una estructura revolucionaria para la época, con grandes dimensiones (75 metros de ancho) y una serie de cerchas metálicas que soportan el techo sin columnas centrales. Estas cerchas, ensambladas como piezas modulares, reflejan un enfoque innovador similar al de Da Vinci al diseñar puentes y combinando funciones.
Entre las joyas de su colección se encuentra la locomotora 'La Mataró'
En sus inicios, el museo contaba con una colección modesta, compuesta por locomotoras y vagones cedidos por Renfe y otras instituciones. Con el paso de los años, esta colección se ha enriquecido gracias a donaciones, adquisiciones y restauraciones. Hoy en día, el museo cuenta con nuevos espacios, como una sala de simuladores que permite a los visitantes experimentar la emoción de conducir un tren, y áreas dedicadas a exposiciones temporales que exploran diferentes aspectos del mundo ferroviario. Su colección permanente incluye más de 400 vehículos distribuidos por toda España, muchos de los cuales se encuentran en lugares emblemáticos como rotondas, estaciones y depósitos ferroviarios, llevando la magia del ferrocarril más allá de las paredes de la estación de Delicias.
La colección: un universo ferroviario

El Museo del Ferrocarril alberga una amplia gama de piezas que van desde las primeras locomotoras de vapor hasta trenes eléctricos de última generación. Entre las joyas de su colección se encuentra la locomotora de vapor '141F-2416', que lograba gran autonomía sin repostar combustible ni agua. Otra pieza destacada es la locomotora de vapor 'Mikado', emblema del transporte de mercancías durante la posguerra.
Los visitantes también pueden admirar coches de pasajeros de distintas épocas, como el tren 'Talgo', que simbolizan el lujo y la comodidad de los viajes del siglo XX. Además, el museo cuenta con una sección dedicada a la tecnología ferroviaria, donde se exponen piezas como telégrafos, paneles de control y herramientas utilizadas en la construcción y mantenimiento de vías.
Los visitantes también pueden admirar los elegantes coches cama del tren 'Talgo'
Otras de las joyas más destacadas son la 'Confederación (de 1956)', una locomotora de vapor que marcó el final de la era del vapor en España; el 'Talgo (de 1950'), un símbolo de la innovación española en trenes ligeros y aerodinámicos, y la primera locomotora eléctrica en España, que inauguró una nueva etapa en la modernización del transporte ferroviario.

Además, el museo alberga una colección de vehículos históricos distribuidos por todo el país. Y de piezas restauradas, como el reloj del Mataró, que "simboliza el impacto del ferrocarril en la sincronización horaria", y refleja cómo el transporte ferroviario no solo conecta territorios, sino que también marcó la pausa del tiempo y el progreso social. Sin embargo, para Raquel, sin ninguna duda, “la joya es la estación. Si quitas todo, la estación ya es una joya”.
El museo decidió incluir también una cafetería y optó por utilizar el coche restaurante del WR-3569, que perteneció a la Compagnie Internationale des Wagons-Lits (CIWL). Mesas, lámparas y una barra restaurada decoran este espacio, que recrea el ambiente de lujo y elegancia de los trenes más exclusivos del mundo. Un rincón, cerrrado desde la pandemia, que espera volver a abrir sus puertas en poco tiempo, cuando finalice el proceso de licitación y se encargue una empresa del desarrollo del proyecto. "Se espera que pronto se convierta en uno de los puntos más atractivos del museo, combinando historia y experiencia gastronómica", concreta Letón.
Una experiencia para todas las edades
El Museo del Ferrocarril no solo ofrece una exhibición estática, sino también una experiencia interactiva. Actividades como los paseos en trenes de jardín y talleres educativos permiten a los visitantes aprender sobre la mecánica y la historia de los ferrocarriles de forma lúdica.
Para los más pequeños, el museo organiza actividades didácticas que combinan el aprendizaje con el juego, mientras que los adultos pueden disfrutar de visitas guiadas que profundizan en los detalles históricos y tecnológicos de la colección.
Ofrece actividades dinámicas, como simuladores de conducción, disponible de forma permanente, que permiten a los visitantes experimentar la sensación de estar al mando de una locomotora. En su programación navideña, no falta el 'Tren de la Navidad'. Se trata de un tren histórico, formado por coches de madera de más de un siglo de historia, los habituales Coches Costa del Tren de la Fresa, que tiene su salida del Museo del Ferrocarril de Madrid y recorre una parte de la red ferroviaria madrileña en un viaje de una hora de duración. A bordo del tren se disfruta de un espectáculo de animación pensado en un público familiar. Además, se cuenta con la compañía del Paje Real que escuchará las peticiones de los más pequeños y recoge las cartas que quieran enviar a Sus Majestades de Oriente. El día 5 de enero el tren contará con unos pasajeros muy especiales, los propios Reyes Magos, acompañados de sus Pajes. Los viajeros del Tren de la Navidad, con su billete, podrán disfrutar de la visita gratuita al Museo del Ferrocarril de Madrid hasta el 31 de enero de 2025.
Por otro lado, este año se ha inaugurado una sala de juguetes ferroviarios antiguos y modelismo, que conecta generaciones a través de la evolución de los trenes en miniatura. Raquel Letón detalla: “Hemos dejado una vitrina especial para las piezas de modelismo, trenes de miniatura en escala, que son las que en su día se reconocieron”. Entre los objetos expuestos se encuentran locomotoras de juguetes artesanales y estaciones de madera con los que jugaban los niños a principios del siglo XX. Esta colección no solo apela a la nostalgia, sino que también muestra cómo el ferrocarril ha sido una fuente de inspiración y fantasía a lo largo de los años.
La estación viva: eventos y exposiciones temporales
A lo largo de sus 40 años, el museo ha sido también escenario de eventos culturales y exposiciones temporales que enriquecen su oferta. Desde mercados de artesanías hasta festivales de modelismo ferroviario, el espacio se ha convertido en un punto de encuentro para la comunidad. Una de las iniciativas más populares es el 'Mercadillo de modelismo ferroviario', donde los entusiastas pueden intercambiar objetos relacionados con el ferrocarril, desde miniaturas hasta documentos históricos.
El museo ha sido galardonado como el 'Mejor Museo de Cultura Popular' por los lectores de la revista National Geographic Historia, consolidando su importancia cultural y su capacidad para atraer a un público diverso.