Continúa la polémica en torno a las obras de ampliación de la Línea 11 de Metro a su paso por el parque de Comillas, en Carabanchel. Más allá de las talas, que ya de por sí han despertado un fuerte descontento vecinal, la
asociación de familias (AFA) del colegio público Perú, uno de los más afectados por el ruido derivado de los trabajos, ha denunciado la
aparición de restos óseos humanos durante los primeros movimientos de tierras. Ahora la vecindad
estudia presentar medidas cautelares -lo que supondría la paralización del proyecto- hasta que una comisión judicial integrada por un médico forense determine el alcance del hallazgo.
En concreto, apuntan los vecinos aludiendo a “fuentes del interior de las obras”, fue el pasado miércoles 10 de enero cuando se localizaron dos restos de huesos humanos “aparentemente antiguos”. Apenas se tuvo conocimiento de los hechos, continúan, se contactó con entidades relacionadas con la recuperación de la memoria, entre las que figura la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, para tratar de enmarcarlos en su contexto histórico. Puesto que la zona formó parte del frente durante la Guerra Civil, las primeras pesquisas apuntan a que podría tratarse de restos pertenecientes a combatientes, por lo que no se descarta la aparición de más huesos. “Es importante el contexto en el que aparecen. Y en el caso del parque hay indicios suficientes para pensar que podrían pertenecer a la Guerra Civil, a fusilados del franquismo o al cementerio cercano”, explican.
Este mismo viernes, añaden desde la AFA, la “Policía Nacional nos ha confirmado que este asunto ya está notificado, pero nos han colgado el teléfono sin permitirnos preguntar nada más”. Aprovechan también para recordar que existen precedentes en la paralización de obras tras descubrimientos similares. Para muestra, “hace dos décadas, durante los trabajos de construcción de una urbanización ubicada justo en frente del perímetro de la obra, los vecinos recuerdan que la obra se paralizó durante meses por el hallazgo de restos humanos”. No obstante desde la Consejería de Vivienda, Transportes e Infraestructuras señalana que los restos arquitectónicos encontrados son "solados de escaso valor patrimonial", lo que no impide que los trabajos sigan su curso. Por otro lado, desde el departamento que dirige Jorge Rodrigo, han negado el hallazgo de restos óseos. Además, fuentes policiales han explicado a Europa Press que no han sido requeridos para ninguna actuación por la aparición de estos restos, como sería obligatorio en este caso.

En paralelo, concluyen, el movimiento de tierras ha hecho emerger el solado de las antiguas viviendas construidas en la posguerra para acoger a familias sin hogar: “El valor histórico y patrimonial de estos restos debería estudiarse (…). Este descubrimiento forma parte de la memoria con la que se ha ido formando el barrio. Muchos vecinos nacieron y vivieron en esas casas y, tras ver esas baldosas tan características, o el pozo, reclamamos a la Comunidad de Madrid que estudie la preservación de este patrimonio”.