A las protestas contra la tala de los árboles para la construcción de la salida del metro de la Línea 11 en la arboleda de Arganzuela se suma otra piedra en el zapato de la Comunidad de Madrid: las quejas de las familias del Colegio de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Perú, en Carabanchel, contra los “ruidos insoportables y movimiento de camiones” a las puertas de un centro referencia en la atención de niños con necesidades especiales.
La asociación de familias del centro educativo Perú comenzó en enero de este año a recabar información al conocer las primeras informaciones de la futura obra y las posibles consecuencias en el entorno escolar: “Cuando comenzaron las protestas en Madrid Río empezamos a preguntar por la afectación al colegio”, señala a Madridario Mikel Ogueta, representante de la entidad. El mismo día que comenzaron las talas de manera simultánea en Arganzuela y el Parque de Comillas, las familias del centro convocaron una concentración en rechazo de las labores con las que si nada cambia, tendrán que convivir durante 40 meses. El tiempo, que según el plan anunciado por el Ejecutivo regional, durará la obra junto al centro por donde debe acceder la tuneladora y otras maquinarias.
"No queremos que se destruya el parque donde juegan los niños"
El acceso de esta gran infraestructura por la zona verde no figuraba en el planteamiento inicial de la obra, que en un principio se instalaría cerca de Conde de Casal pero según indica el representante de las familias, esta opción se descartó por las afectaciones a tráfico en la zona, a su juicio “sin justificación técnica”. Las demandas de las familias se han unido a las entidades vecinales que reclaman modificar el proyecto para reducir las talas de los árboles: “Además de las molestias de una obra tan larga, no queremos que se destruya el parque donde juegan los niños a la salida del colegio”.
Unas talas que desde hace meses enfrentan a las asociaciones los grupos de la izquierda del Ayuntamiento y la Comunidad con el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, unas labores que se han iniciado mientras continúa la investigación en curso por parte del Parlamento Europeo. El Ejecutivo de Díaz Ayuso por ahora ha rechazado todas las propuestas alternativas presentadas por los grupos vecinales para reducir el impacto ambiental de la expansión de la Línea 11 del Metro, tampoco ha aguardado a los resultados de un procedimiento en curso en el Mecanismo de Reclamaciones del Banco Europeo de Inversiones.
500 niños y aulas para necesidades especiales
Este colegio es considerado un centro de referencia para la zona y sus aulas acogen a más de 500 alumnos de primaria, a los que desde el pasado año hay que sumar alrededor de 100 estudiantes trasladados desde el colegio Antonio Moreno Rosales debido a problemas en las instalaciones de este colegio en Lavapiés.

Además, este centro alberga el primer ciclo de Educación Infantil (0-3 años), que podría ampliarse a dos clases por curso el próximo año, según adelanta Mikel a este medio. También dispone de dos aulas destinadas a la Educación Especial con alumnos que sufren Trastorno del Espectro Autista (TEA) y Trastorno Generalizado de Atención (TGD). Este padre señala que en el Perú se llevan a cabo otras actividades complementarias, como un programa gestionado por Cruz Roja para menores en riesgo de exclusión social y que consiste en ayudar en el estudio a jóvenes que se enfrentan a dificultades: “El trastorno para todos los alumnos será enorme”, señala Ogueta.
"He pensado en sacar a mi niña del colegio"
Rosa Cama es madre de una pequeña de seis años con TEA. Cada día observa como el paisaje frente al colegio se transforma entre ruido de motosierras y maquinaria: "Mi hija se pone muy nerviosa y pregunta por qué están cortando sus árboles". Cama señala que la pequeña expresa lo que siente y observa a su alrededor: "Ha adquirido capacidad para hablar, pero otros niños no y sufren mayores trastornos con los cambios".
Esta madre reconoce que incluso ha llegado a considerar la opción de sacar a su hija del colegio el próximo curso: "Sería demasiado transtorno para ella", pero al tiempo muestra su descontento con la actitud del equipo directivo del centro porque "han mirado para otro lado, nos decían que la obra no tenía importancia".
Sin comunicación con las administraciones
Mikel relata que al anunciarse el nuevo plan, tuvieron la oportunidad de mantener un encuentro con un funcionario de alto rango de la Comunidad de Madrid, aunque no se les dieron soluciones o alternativas. Los ajustes realizados posteriormente lograron salvar algunos árboles en la zona, especialmente aquellos cercanos al colegio y que originalmente estaban destinados a ser eliminados: “Estamos contentos, pero es insuficiente”.
En ese encuentro, Ogueta asegura que los representantes de la obra les aseguraron que informarían de los avances de las labores y les convocarían a una comisión de seguimiento junto con representantes de las administraciones y la asociación vecinal de Comillas, algo que, según señala a este medio el representante de las familias, “no ha sucedido”. Ejemplifica esta situación trasladándose al pasado lunes cuando los camiones comenzaron a pasar junto a la puerta del centro, algo "ilegal” para este padre, ya que el acceso por esta zona no estaría contemplado en el proyecto: “Nos dijeron que tenían un permiso para pasar por allí y al solicitarlo reconocieron que no contaban con ello”.
Denuncian la nula comunicación con las administraciones
“Nuestro movimiento como asociación ha sido frenético”, reconoce Mikel, que relata a este medio los distintos contactos que han llevado a cabo con otras administraciones como la Dirección del Área Educativa (DAT) de la zona, así como con la Junta Municipal del distrito de Carabanchel, que lidera el también portavoz popular en el Consistorio, Carlos Izquierdo. El representante de la asociación de familias del centro educativo Perú opina que “se han puesto de lado” ante los problemas que provocarán las obras en el día a día del centro. Incluso, subraya, han mandado cartas a la Consejería de Educación sin obtener respuesta.
Además de una convocatoria en el momento de inicio de las talas en el parque, las familias del centro continuarán convocando asambleas informativas para explicar “el impacto de la tuneladora en el colegio”. Este viernes han organizado un encuentro en la puerta del centro para poner en marcha otras acciones de protesta. Desde este medio se ha consultado a las Consejerías de Transporte y Educación sobre los efectos de la obra en el centro, pero no hemos recibido por el momento ninguna respuesta.
Transportes trabaja por la "menor afectación posibles" de las obras
Desde la Consejeria de Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid aseguran a este medio que trabajan para que las labores que se desarrollan cerca del centro educativo tengan la "menos afectación posible", por lo que entre otras medidas señalan que las instalaciones auxiliares para las obras se ubicarán en la "zona más alejada" al colegio.
Además la cartera que lidera Jorge Rodrigo, indica que entre las medidas concretas llevadas a cabo para reducir las molestias está la sustitución de la rampa de acceso por sistema de vertical de tierras "reducciendo un 20 por ciento" el tránsido de camiones que tendrán una velocidad máxima de circulación en la zona de 20 kilómetros hora. Así mismo apuntan que se impondrán limitaciones horarias para "reducir al máximo las molestias" y se instalarán pantallas acústicas "para minimizar el ruido". En cuanto al arbolado, defienden la futura la reposición del mismo y un proyecto de restauración ambiental e integración paisajística para "el disfrute de todos los alumnos del centro escolar".