La nueva propuesta del teatro de La Abadía, Coraje de madre, nos va a permitir descubrir a un dramaturgo húngaro, prácticamente inédito en nuestros escenarios: George Tabori. Coproduce con Ur Teatro, y con dirección de Helena Pimenta, una entrañable historia desarrollada en el terrible momento de la invasión nazi de Hungría.
Coraje de madre es el relato de un hijo (alter ego del propio Tabori) sobre la dramática situación que vivió su madre durante una jornada de esa ocupación. Tras ser detenida en la calle, pasó doce horas encerrada, con riesgo de ser deportada a un campo de concentración. En la propuesta teatral el hijo, cumpliendo los deseos de la madre, va detallando lo sucedido paso a paso. Pero en la escena también está la madre, que no duda en intervenir o interferir la narración. Para los hechos que se van escenificando, se cuenta con otros tres actores que intervienen a modo de coro, acompañando a la protagonista. Para la directora, Helena Pimenta:
-Esta anécdota, tal y como la cuenta Tabori, traslada el contexto de las deportaciones, de la matanza de seres humanos. La violencia, la traición, el mirar hacia otro lado para no ver lo que está pasando se extrapola desde la pequeña historia personal de esta mujer hacia lo que fue la gran historia.
El reparto está encabezado por Isabel Ordaz y Pere Ponce, como madre e hijo. La actriz, que sigue inmersa en la serie La que se avecina, encuentra siempre hueco para hacer teatro. Su último estreno fue El beso, en 2020. Ya trabajó a las órdenes de Helena Pimenta en La dama boba. Ponce también ha sido habitual en los teatros madrileños durante la última década, con estrenos como El crítico, Tristana o Voltaire/Rousseau. Los tres actores del coro son David Bueno, Xavi Frau y Sacha Tomé. Isabel Ordaz:
--Creo que este autor busca espabilar conciencias. Se ha hablado mucho de este terror, de la II Guerra Mundial, del exterminio de un pueblo contra otro pueblo. Mientras que mi hijo en la ficción cuenta a su manera la historia desde su punto de vista, la mujer que represento se encarga de transmitir las emociones.

La vida de Tabori resulta apasionante por las vicisitudes que sufrió. Su padre fue asesinado y, tras la II Guerra Mundial, se exilió en Berlín, Londres y Hollywood. Finalmente, se instaló en Alemania. Seguramente los buenos aficionados al cine conocerán algunos de sus trabajos como guionista. Lo fue de Crisis (Richard Brooks, 1950); Yo confieso (Hitchcock, 1953) o Ceremonia secreta (Losey, 1968). En Hollywood también trabajó con Chaplin, Brecht, o Elia Kazan. Tras su regreso a Alemania, en 1960, produjo más de cuarenta obras teatrales, pasando a ser uno de los más importantes dramaturgos de la segunda mitad del siglo pasado. A pesar de todo este bagaje, apenas se ha representado profesionalmente en España. Para la Expo 92, él mismo dirigió en Sevilla, El gran inquisidor. Murió en Berlín en julio de 2007.
Aprovechando este estreno, la Abadía ha programado una serie de actividades en torno a la figura de Tabori, desde una exposición en una de las salas del complejo, a un encuentro con su traductor o la proyección de un documental en el Goethe Institut.
Coraje de madre permanecerá en cartel hasta el 19 de marzo. Después realizará gira por España.