El 9 de junio de 1933 apareció asesinada la niña prodigio, activista y política Hildegart Rodríguez Carballeira. Su madre fue condenada como autora del asesinato.
Hildegart Rodríguez Carballeira fue concebida con el propósito de convertirse en el modelo de mujer del futuro. Con el único objetivo de que su vida sirviera para ensalzar al proletariado y al sexo femenino, su madre, Aurora, incluso eligió al hombre del que quedarse embarazada para concebirla.
Nacida en Madrid, su nombre es alemán y significa "jardín de la sabiduría. En la primera infancia, ya destacaba sobre el resto: empezó a leer y a escribir con menos de dos años. A los cuatro aprendió mecanografía, y a los diez hablaba alemán, inglés y francés. Un año más tarde empezó a impartir conferencias sobre sexualidad y femenismo, ámbito en el que le había formado su madre. Pasó a ser la activista más jóven de la época.
En su adolescencia, se licenció en Derecho con la nota más alta y en su etapa adulta consiguió postularse como la abogada más jóven de España. Años más tarde, volvió a la universidad a estudiar dos carreras, Filosofía y letras y Medicina.
Debido a su descontento con la política, Hildegart se incorporó al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) como militante. Buscando su independencia y en contra del pensamiento de su madre, ejerció vida política como activista defensora del aborto libre, la educación pública e independiente y la pena de muerte. Abandonó las filas socialistas expulsada debido a carta escrita al periódico La Libertad en la que criticaba con dureza una presunta alianza del partido con un candidato reaccionario a las elecciones generales. Pasó a trabajar activamente en la Unión General de Trabajadores de Madrid (UGT) y se afilió en el Partido Federal. Se convirtió en una figura reconocida internacionalmente gracias a sus amplios conocimientos en filosofía y sus libros publicados como La Limitación de la Prole o Sexo y amor.
La niña prodigio se había hecho mayor, y en consecuencia, quiso ser más independiente. Dejó su casa para irse a vivir sola, reivindicó su homosexualidad y a su madre Aurora no le convenció la idea; con el propósito de, a su juicio, arreglar la situación, la encerraba en casa obligándola a tener citas con hombres escogidos por ella. Las discusiones diarias hicieron que Aurora fuera consciente de que ya no determinaba las decisiones ni las acciones de su hija, por lo que intentó suicidarse.
Tras varias semanas, la paranoia se apoderó de la madre y en lugar de quitarse la vida, decidió matar a su hija. Fue condenada a 30 años de cárcel, la noticia conmocionó a la opinión pública y España se convirtió en el centro de atención de Europa. Hildegart Rodríguez fue asesinada por su propia madre, la misma que la concibió con el propósito de manejar su vida como si de una obra programada se tratase.