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A cada problema, una solución

miércoles 06 de junio de 2018, 13:43h

Así es, no hay mal que por bien no venga y no hay mal que cien años dure. A veces las dificultades ayudan a superarnos como personas y a idear nuevos métodos de solución de conflictos que nos hacen más fuertes y más capaces. Pero más allá de los refranes, vamos a ver a qué nos referimos exactamente en este post.

A cada problema, una solución
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Disfunciones sexuales masculinas

Puede ser que te parezca un tema peliagudo de tratar, pero nada más lejos de la realidad: muchísimos hombres en nuestro país y en el mundo entero sufren algún tipo de disfunción sexual, y además, muchos de ellos ni siquiera lo saben porque no están debidamente diagnosticados.

Llamamos disfunción sexual a cualquier tipo de dificultad física o psicológica que ocurre durante cualquiera de las cuatro diferentes etapas del acto sexual. Estas etapas o fases son el deseo, la excitación, el orgasmo y la resolución. Todas ellas tienen su función específica.

Durante mucho tiempo, hablar de problemas en cuanto a respuesta sexual masculina se refiere ha estado totalmente vetado. En el caso de existir algún trastorno, el origen de este pertenecía en exclusiva a la mujer y en ningún caso el varón estaba implicado o tenía ninguna responsabilidad en el asunto. Injusto pero verídico, así ha sido hasta hace no demasiado tiempo.

Cuando se trataba de un caso muy evidente, el tema se convertía en absoluto tabú y la parte femenina guardaba silencio para salvaguardar la virilidad de su compañero de cama. Todo un entramado de prejuicios y miedos irracionales ligados al constructo social patriarcal.

Es por esto que la apertura, el conocimiento y la naturalidad han llegado muy tarde a nuestras manos. Han hecho falta décadas de evolución y normalización sexual para poder hablar de ello desde un punto de vista científico y racional, sin falsos mitos ni leyendas negras de por medio.

Hoy por hoy, no hay ningún inconveniente en afirmar con claridad y sin miedo que le 40% de la población masculina a nivel mundial ha sufrido, sufre o sufrirá a lo largo de su vida algún tipo de disfunción sexual. La parte positiva es que la gran mayoría de ellas tienen remedio.

Para poner una solución, lo más conveniente es tratar el asunto como la cuestión médica que en realidad es, sin avergonzarnos ni por supuesto, escandalizarnos. La salud sexual y el pleno disfrute de nuestras facultades pasan siempre por una correcta educación al respecto.

Dentro de las disfunciones sexuales distinguimos cuatro tipos diferentes, en relación a la etapa del acto sexual a la que afecten. Así, dentro de los trastornos de la fase del deseo nos encontramos con el deseo sexual hipoactivo, la anafrodisia o deseo sexual inhibido, la evitación sexual fóbica y el deseo sexual hiperactivo.

En los trastornos de la fase de excitación tenemos la disfunción eréctil y en los trastornos de la etapa del orgasmo están la eyaculación precoz, la eyaculación retrasada, la anorgasmia y la insensibilidad sexual. Por último, con los trastornos de resolución nos referimos a la dispareunia y al priapismo.

Dentro de las anteriores descritas, posiblemente la disfunción eréctil sea uno de los trastornos más temidos y más comunes al mismo tiempo. Consiste en la incapacidad para lograr una erección firme y lo suficientemente duradera como para llevar a cabo y completar un coito normal y satisfactorio.

Se ha observado que la incidencia aumenta con la edad. Hay que tener en cuenta que la erección del pene es el resultado de la actividad de una serie de mecanismos fisiológicos que incluyen músculos y nervios que envían impulsos al cerebro. Como actividad orgánica, esta degenera con el paso de los años.

Existen dos tipos de tratamientos. El primero consiste en la terapia transuretral, que se basa en la inyección de medicamentos en los cuerpos cavernosos del tejido del pene que permiten la relajación de la musculatura del mismo y consiguen una erección de esta manera.

La segunda terapia, llamada medicamentosa, consiste en la administración al paciente de pastillas sublinguales de un fármaco llamado apomorfina, cuyos efectos son el aumento del deseo sexual y la facilidad para obtener una erección de forma eficaz y duradera.

Existen en el mercado farmacéutico multitud de pastillas para la ereccion. Es muy sencillo comprarlas ya que muchas de ellas se dispensan sin receta médica. Lograr una erección firme y prolongada nunca fue tan sencillo como con estas pastillas formuladas expresamente para ello, y que además son seguras y muy efectivas. Miles de personas en el mundo las utilizan con frecuencia.

Esperamos que después de leer toda esta información útil hayas sabido poner en perspectiva tus preocupaciones y te hayas dado cuenta de que todo tiene arreglo, solamente se trata de conocer las opciones y tener voluntad para solucionar de una vez eso a lo que das tantas vueltas en la cabeza.