La versión oficial es que, a pesar de que los franceses ya habían evacuado la zona, 'La China' podría servir de fortaleza a los enemigos. La oficiosa y más extendida, que destruyendo la Real Fábrica de porcelanas del Buen Retiro, que había servido como fortín a uno y luego otro bando durante la Guerra de Independencia, los ingleses eliminaban un competidor cada vez más fuerte en el mercado europeo de las manufacturas de lujo. En cualquier caso, el 31 de octubre de 1812 volaban por los aires varias décadas de arte y manufactura que ya habían situado a la porcelana madrileña entre las preferidas de nobleza y casas reales de media Europa.
Para los españoles, y más concretamente para los madrileños, supuso una deslealtad por parte de quienes habían sido sus aliados contra las tropas de Napoleón. Mientras, la corona española no se preocupó demasiado por impedir la destrucción de La China, que quedó sepultada durante casi dos siglos en la zona de la estatua del Ángel Caído del Retiro madrileño, hasta que un proyecto para recuperar sus restos la rescató del olvido y la subrayó en las páginas de la historia de la Villa.
Directa de Nápoles
Fue Carlos III quien, tras impulsar una fábrica de porcelanas en Capodimonte durante su reinado napolitano, trajo la misma idea a Madrid, con el objetivo de convertirla en motor de la política mercantilista de la Ilustración española. Desde Nápoles llegaron artesanos especializados y tres cargamentos con el instrumental necesario y la pasta especial para producir porcelana. La fábrica se construyó en los jardines del Palacio del Buen Retiro, en el hoy llamado Huerto del Francés y aprovechando la antigua ermita de San Antonio de los Portugueses (siglo XVII), que había sufrido un gran incendio y cuyo interior fue restaurado por completo para alojar la real factoría.
Empezó a funcionar en mayo de 1760, dirigida por el escultor italiano José Griccil y bajo un hermetismo sin precedentes -se mantuvo el foso que rodeaba la ermita y su única zona de acceso, facilmente vigilable-, convirtiendo la fórmula de la porcelana madrileña en secreto de Estado y logrando en poco tiempo una calidad internacionalmente reconocida. De dimensiones importantes, la fábrica tenía tres pisos divididos en seis pabellones, las cornisas eran de piedra y la decoraban 98 rejas y 170 ventanas. La ciudad de Madrid la bautizó 'La China' por la procedencia original de la porcelana.
Uso militar
En 1808, los franceses la convirtieron en cuartel. El Retiro tenía una posición militar estratégica dentro de la Villa, en la parte alta de la ciudad, una posición privilegiada para la táctica defensiva que Napoléon supo valorar en Madrid que no contaba con castillo ni fortaleza. El Retiro fue, entonces, la fortaleza de Napoleón, quien lo tomó tras intensos bombardeos y lo convirtió en un búnker en forma de estrella cuyo corazón fue la hermética Fábrica de porcelana.
En agosto de 1812, en la conocida como Batalla del Retiro, los aliados ingleses ocuparon la fortaleza, en la que encontaron 189 cañones de bronce, 900 barriles de pólvora y 20.000 fusiles. Hicieron 2.506 prisioneros y liberaron a 160 soldados españoles y seis ingleses que estaban encarcelados en el fuerte. Hasta 3,4 millones de cartuchos de fusil se encontraron dentro de 'La China', entre cuyos restos continuaron apareciendo balas y material militar hasta décadas después.
El mismo día de la toma por los ingleses, el Duque de Wellington dio la orden de que, una vez las tropas abandonasen el fuerte, destruyesen todas las fortificaciones del Retiro. El general Hill cumplió rigurosamente las indicaciones de Wellington el 31 de octubre de 1812 e incendió 'La China' para, oficialmente, impedir que los franceses pudieran volver a ocuparla. Hay quien vio, no obstante, una jugada comercial de Inglaterra, borrando de un plumazo del mapa la potente industria madrileña de la porcelana.
Tras la guerra, Fernando VII creó la Real Fábrica de la Moncloa, en 1818, que cerró a mediados del siglo XIX. Y en 1935, Francisco Alcántara fundó en su lugar la Escuela de Cerámica, que actualmente son dos escuelas administrativamente hablando, una municipal y otra nacional, pero en definitiva forma una sola.
Legado
La mayor parte de la porcelana de 'La China' sigue hoy luciendo en el Palacio Real de Madrid y los Reales Sitios, donde terminaron muchas de las piezas fabricadas durante sus años dorados. La Casita del Príncipe del Monasterio de El Escorial y el Palacio Real de Madrid tiene salas totalmente decoradas con porcelana del Buen Retiro. La obra cumbre de esta escuela fue el Gabinete de Porcelana del Palacio de Aranjuez, diseñada y realizada por el equipo de Giuseppe Gricci.
Además, existen 1.454 piezas de porcelana del Buen Retiro repartidas por el mundo, sobre todo en Gran Bretaña, EEUU y Francia.
En cuanto la Fábrica, pocos detalles se conocían sobre su distribución, equipamiento e, incluso, emplazamiento exacto, hasta que en 1996 se promovieron una serie de excavaciones arqueológicas en la zona. Se encontraron restos de porcelanas, así como vestigios de la batalla por la toma de la improvisada fortaleza. También fueron hallados restos del sistema hidráulico que proporcionaba agua a la fábrica, dos albercas y sus norias. De hecho, una de las norias y su alberca fueron después reconstruidas y actualmente pueden contemplarse en los terrenos aún conocidos como Huerto del Francés, en la zona del Ángel Caído del Retiro.
Además, se sabe que por debajo de estos terrenos que un día ocupó 'La China', circula una galería subterránea de un kilómetro de longitud que, al parecer, se usaba para conectar la Real Fábrica con la glorieta de Atocha. Se descubrió de forma accidental y se cree pudo ser también utilizada por las tropas francesas. Está cerrada al público y constituye hoy por hoy uno de los muchos misterios del subsuelo madrileño.