Lo que me convirtió fue haber averiguado en qué mentira española estaba inmerso, al comprobar que mi tierra, Catalunya estaba siendo maltratada por el poder absoluto de Moncloa, porque sus políticos habían engañado a los nuestros, recortándoles el Estatut de Autonomía al que todos los catalanes teníamos derecho.
La Generalitat de Catalunya y sus Presidents, han intentado mejoras con un pacto fiscal, recibiendo por respuesta un repetitivo NO, pero sin negarse al diálogo, a lo cual se han ido sumando reiteradas negativas con recortes e incumplimientos incorporados al trato.
Ello se ha ido enquistando perjudicando económicamente las competencias aún en vigor y ese ahogo muy intencionado para recentralizarlas, ha hecho que toda la ciudadanía, y yo mismo, tengamos un convencimiento común respecto a que podemos vivir sin esos atropellos.
De ahí la convicción de querer la independencia de Catalunya, porque nuestro trabajo y esfuerzo económico, pueden garantizar sobradamente un mejor nivel de vida general pagando sobradamente la deuda externa.
Esa es mi respuesta y la de millones de catalanes, que queremos votar nuestro futuro democráticamente, aunque en Moncloa se empecinen en impedirlo y quieran desacreditarnos para que en Bruselas no nos hagan caso.
Ahí está la lucha y últimamente se ha puesto de manifiesto con las judilizaciones a nuestros políticos, por querer darnos libertad de opinión, obviando las prohibiciones de los tribunales afines al Partido Popular, pero en sus inhabilitaciones surgirán denuncias a los tribunales europeos, a los que el Gobierno de Rajoy tiene tanto "apego".