La verdadera historia, que no omite ni añade cualquier detalle que cambie su sentido en bibliotecas exiliadas y propias que han podido recopilar verídicos contenidos históricos que dan fé de su autenticidad, señalan documentadamente sucesos acaecidos mucho antes del 1.714 y que luego siguieron sucediendose con la invasión y sometimiento de Barcelona, por parte de las tropas del borbón Felipe V, que la arrasó a bombazos pese a la férrea defensa de los catalanes que murieron por intentar impedirlo.
Ello fué la respuesta de un poder hacia unos "segadors" que se negaron a pagar un abusivo tributo a ese feudalismo francés que aquí gobernaba con el consentimiento de una vendida casta española, a la que "le fué de perlas" acallar aquella sublevación independentista, trabajadora y muy digna de querer un mejor trato en sus vidas.
El proceso catalán actual obedece a lo mismo, ya que muerto el dictador, se instauró la democracia en España y se accedió a dar autonomías a 17 de sus regiones, pero en una de ellas, Cataluña, se vulneró su Estatut hiriendo de muerte la "ficticia concordia" existente con Moncloa, y desde entonces, pese al intento de un pacto fiscal y el portazo dado a quien lo pedía, se dió pié al también negado referendo de consulta a la ciudadanía catalana.
Ante ello, y la ausencia total de democrácia por parte de Rajoy y su partido, y las judilizaciones penales por desobediencia de líderes políticos catalanes, el ambiente centralista va degenerando en detrimento de un entendimiento positivo de "tú a tú", siguiendo con esa negativa constante en no permitir el citado referendo, y provocando que cada vez surjan más "desobedientes", que mucho me temo, sufrirán sentencias arbietrarias e injustas, que aún más enardecerán con mucho más ahinco, el instinto "unilateral y sin pacto"de salir de España.