Para el cantante fue una aventura complicada “Ha sido duro. Hemos caminado muchas horas y me he llevado muchas sanguijuelas y visto mucha destrucción. Lo que más me ha impactado es que la sonrisa permanece intacta en esta gente. Para mí la mejor forma de ayudarles era la diversión. Lo que nunca pensé es que acabaría bailando a Los Chichos junto a un montón de sherpas”.
Fue un regreso al pasado en toda regla. Hay algo que destaca en el mundo artístico y también con muchos deportistas. Son solidarios en sus horas libres.
Y en este viaje a Nepal Jesús Calleja se encontró con Simba, un chaval que tiene adoptado en ese país. También vimos cómo ese chico almeriense que salió de su tierra ahora habla inglés lo suficientemente bien como para que le entiendan en Nepal. Es lo bueno de los concursos. Que a los que valen les hace mejorar en sus carreras profesionales.
Y vimos a Jesús Calleja regateando en un país de pobres. Visitando después una escuela, donde encontraron una colaboradora española. Todo bajo la bandera de UNICEF.
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