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Otra carga para el automovilista

Por Pedro Fernández Vicente
jueves 12 de noviembre de 2015, 12:49h
Tengo claro, al menos, tanto como las autoridades municipales del momento que mantener el aire de Madrid limpio es prioritario. No es esa una discusión viable ni mucho menos. Comparto su inquietud por la salud de quienes nos movemos por la ciudad. ¿Pero esa preocupación es suficiente para ser regidor de la capital de España? ¿Es un problema nuevo?¿Les ha pillado por sorpresa a los responsables municipales? Si así fuera sería grave. La contaminación del aire de Madrid es un clásico. Y más a primeros de Noviembre cuando a los coches se suma la puesta en marcha de las calefacciones.

Considero que los ciudadanos tenemos que pedir algo más a quien nos gobierna. No basta con prohibir y prohibir. Con limitar, estrechar y condicionar la comodidad de la vida de los conductores.

El automovilista es el gran culpable de la era moderna. Toda solución pasa por subir los impuestos a la hora de comprar los coches, obligar a pagar por aparcar, poner multas, muchas multas y más caras, reducir la circulación……, en definitiva asfixiar, más aún, a los propietarios de automóvil. El estado y los ayuntamientos recogen suculentos beneficios fiscales a través de la venta, mantenimiento y utilización de los vehículos, pero nadie se acuerda de pensar, reflexionar y buscar fórmulas para hacer la vida más cómoda a los machacados propietarios.

No pretendo defender lo indefendible. Ya he dicho que estoy de acuerdo en que los coches contaminan y la ciudad necesita estar más limpia. Lo comparto y no voy a entrar en esa discusión, pero no por eso me voy a callar otras cuestiones.

La convivencia del coche con el resto de los componentes de la ciudad es un hecho que no se tiene en cuenta. Y eso es una realidad que debería llevar en su programa todo candidato a alcalde. Si quieres ser el regidor de una ciudad como Madrid no basta con decir que vas a prohibir esto y lo otro, no basta con decisiones superficiales que podría adoptar cualquier ciudadano de a pié. Eso es fácil. Se prohíbe circular y ya está, solucionado el problema del tráfico. Pero eso no vale. Se supone que todo proyecto municipal lleva consigo soluciones a los problemas reales de la capital. Y si no es así no se puede gobernar con eficacia.

La imaginación también tiene su parte y su importancia. Hoy día ya existen los coches eléctricos y hay una tendencia real entre los ciudadanos a optar por esta tecnología, mucho más limpia para el medio ambiente, pero es preciso que la administración local tome parte y apoye la posibilidad de que los ciudadanos se desprendan del viejo coche de gasolina o diesel. Claro que eso lleva consigo otras tareas como la instalación de enchufes, repartidos por toda la ciudad, para cargar las baterías. Lleva consigo un estudio fiscal que ayude a quienes dejen de contaminar. Lleva aparejado una inversión en autobuses eléctricos que, dicho sea de paso, no hay tantos en Madrid. Según la página de la EMT solo son 20 de los más de mil novecientos autobuses que circulan por las calles de la ciudad.

Sentarse en el sillón del despacho y prohibir es fácil. Para eso no necesitamos ni alcaldesa, ni concejales, ni cambios políticos, ni nada que se le parezca. Para eso nos sirve cualquiera. Da igual Carmena que Botella o el más torpe de la clase.

Sentarse en el despacho y ordenar multas y más multas, agobiar a los conductores porque circulen a 75 Km/h por la M-30 es fácil, muy fácil, poco útil y poco digno. Esto se parece más a crear problemas a los ciudadanos que a solucionárselos. Los madrileños tenemos que exigir más a nuestros regidores porque en la campaña electoral no nos hablaron de esto, nos dijeron que todo iba a ser mejor,
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