La alcaldesa de Madrid ha cumplido recientemente sus primeros cien días de gobierno, de los que ya ha dado puntual cuenta en actos públicos y entrevistas. Cierto es que en tres meses y alguna semana, apenas da tiempo para poner nada en marcha. Máxime cuando, como en su caso, se ha visto asediada desde el principio por la curiosidad -siendo bienintencionado- de los medios.
Tampoco esto debía ser una sorpresa para ella ni su equipo: eran los primeros gobernantes del Ayuntamiento de Madrid que no pertenecían al Partido Popular en nada menos que 25 años. Un cuarto de siglo nada menos; es lógico que se revise al milímetro cualquier acción u omisión de la alcaldesa. En ocasiones, creo yo, se ha cargado contra ella sin más motivo que su carácter alternativo. Pero para ser justos, también había quien cargaba contra Botella, con la misma falta de motivos, justamente por lo contrario.
Ahora sí que ha llegado el "día D" y la "hora H"; ahora viene el momento en que Carmena y su equipo se "retratan": en pocas semanas deberán presentar los presupuestos municipales para el año que viene, los primeros que elaboran solos y que marcarán lo que, desde su óptica, deben ser las prioridades para Madrid. Nada hay más político que un presupuesto: en él aparecen las líneas maestras, y se ve lo que un gobierno valora como importante, como imprescindible, como urgente, o como anecdótico. Será su auténtica carta de presentación hacia los madrileños, su declaración de intenciones. Lo esperamos con impaciencia.