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Septiembre, a la vuelta de la esquina

lunes 24 de agosto de 2015, 12:48h
Afortunadamente el Ayuntamiento de Madrid ha dado una respuesta rápida para poder paliar la injustificable agonía económica que estaban padeciendo los trabajadores de la Real Fábrica de Tapices. Mi más sincera enhorabuena a la señora Mayer por haber, de un lado, dado prioridad máxima a este terrible problema y, de otro, por haber aceptado la ayuda ofrecida por el grupo municipal socialista. La unión hace la fuerza, la unión engrasa la eficiencia, la unión es siempre un motivo de alegría, pues viene a demostrar que, con buena voluntad, se pueden hacer cosas importantes y necesarias para nuestra ciudad.

Una vez contenida la hemorragia llega la hora de buscar un plan de viabilidad para la Real Fábrica de Tapices. No podemos caer en políticas de parcheado. Tal inercia nos llevaría hacia el precipicio. Parece claro, ¡ojalá me equivoque!, que las otras dos administraciones no tienen ideas de futuro sobre esta institución cultural. Recae, pues, en el consistorio capitalino la responsabilidad de ser creativos. Hay que buscar luz para el futuro de la Real Fábrica. Se nos presenta un momento crucial, un reto sin red que debemos encarar con determinación. Estoy convencida de que nadie quiere ver morir esta joya del patrimonio cultural europeo. Ha llegado la hora de desarrollar planes para ese convencimiento. Obras son amores y no buenas intenciones. Desde la derecha se nos intenta lanzar el mensaje de que no hay nada que hacer. Es una estrategia leonina que busca ahogar nuestro optimismo para luego privatizar nuestra rendición. Ellos quieren privatizar para sacar beneficio económico. Y quien mide la cultura por su rédito económico (o por su capacidad de reproducir determinada ideología) ha renunciado a su capacidad de asombro, a su necesidad de conmoverse, a su búsqueda de libertad expresiva, a su anhelo por compartir sentimientos y sensaciones. Hermann Hesse dejó escrito que “para que pueda surgir lo posible es preciso intentar lo imposible una y otra vez”. De nuevo, vuelvo a tender la mano al gobierno de Ahora Madrid para que, juntos, consolidemos una estrategia de estabilidad para la Real Fábrica y sus trabajadores. Estoy convencida de que, juntos, estaremos a la altura política de lo que la realidad nos exige.

El verano acaba y todos hemos sentido un calor asfixiante. Unos por los rayos del sol y otros por el humo de las hogueras inquisitoriales. Pero seguimos vivos, de momento. Mientras estemos de pie hay que saber priorizar. Y lo más importante para cualquier concejal de cualquier partido es la ciudad de Madrid. Lo más importante son los madrileños. No hay que esterilizar la aptitud política porque así lo mande una actitud dogmática. Desde el área de cultura del grupo municipal socialista que tengo la suerte de coordinar vamos a encarar septiembre con un reforzado espíritu constructivo. Seguiremos estando en la calle para que el mundo de la cultura no vea a sus representantes políticos como extraterrestres, seguiremos aportando ideas para dar visibilidad a todos los brotes artísticos que nacen en esta villa; seguiremos ayudando, tendiendo puentes y reforzando pilares. Madrid es una primavera eterna de cultura. En Madrid (parafraseando al poeta chileno) algunos podrán intentar cortar todas las flores, pero no podrán detener su primavera. Porque somos muchos los que amamos esta ciudad, porque somos más que muchos los que anhelamos respirar cultura.

Mar Espinar

Concejala socialista en el Ayuntamiento de Madrid

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