La medida tiene como objetivo dar un mejor servicio a los usuarios evitando la acumulación de autobuses en una misma parada -con la consiguiente obstrucción de la circulación- y reduciendo el tiempo de desplazamiento. Con este fin se van a agrupar paradas que actualmente están muy próximas entre sí y que únicamente provocan demoras en la llegada al punto de destino.
Así, la principal novedad será que las líneas urbanas que van hacia la estación de Cercanías no se detendrán en la rotonda en la que confluyen la calle Alberiza y el paseo de la Estación, ya que esta parada se traslada al primer tramo de esta vía, frente al paseo del Prado, donde se instalará una marquesina. Los autobuses interurbanos seguirán recogiendo viajeros en la rotonda.
Por otra parte, se establecerá una parada con marquesina frente a la calle Tenerife para sustituir a las que ahora se ubican frente a las calles Ibiza y Nuestra Señora del Rosario.
Los usuarios de la L-7 en su itinerario hacia el casco urbano deberán tener en cuenta que los autobuses urbanos de esta línea evitarán la rotonda a partir del 20 de abril y entrarán por la calle Gödöllö, donde efectuará parada, para acceder directamente al camino de Valdesanchuela con la consiguiente reducción de tiempo de desplazamiento.
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