Hoy era el primer día laborable tras el cierre del tramo oeste de la Línea 6 de Metro, entre Moncloa y Méndez Álvaro, debido a obras de renovación y automatización. Entre preguntas como “¿ahora dónde voy?”, “¿dónde está la parada del autobús?” Y la incredulidad de algún usuario despistado que aún no se había enterado del cierre parcial de la línea circular, arrancaba una jornada crucial para evaluar el funcionamiento del servicio especial de autobuses (SE6), encargado de dar servicio a unos 300.000 usuarios diarios del Metro.
En la parada del servicio especial en Alto de Extremadura se encontraban cuatro operarios (dos de Metro de Madrid y dos de la EMT), que trataban de gestionar la inmensa cola que se estaba formando a primera hora de la mañana. Uno de ellos, libreta en mano, informaba a las personas que esperaban el servicio sustitutorio del Metro que podían coger otros autobuses que pasaban por esa misma parada para llegar a la estación de Príncipe Pío y así descongestionar el servicio especial. En ese momento, varias personas decidieron cambiar su ruta y subirse a la alternativa de la línea 39 de autobús.
Otros, por el contrario, siguen esperando la llegada del servicio especial. En tan solo siete minutos llegan cuatro autobuses SE6, pero el problema es que llegan casi llenos. “Dos personas más por aquí”, grita uno de los operarios en un esfuerzo por minimizar la cola de espera.
“En seguida viene otro”, responde otro trabajador de la EMT a una usuaria que, con el carrito de su bebé, esperaba poder acceder al autobús. “Estamos gestionándolo bien. Es cierto que hay muchas dudas y algunas personas se muestran nerviosas porque tienen miedo de no llegar, pero la mayoría ya sabía que el Metro estaba cerrado y ha venido con tiempo”, explicaba este operario.
El papel de estos trabajadores ha sido fundamental en esta primera jornada laboral del cierre parcial de la Línea 6. Tanto los empleados del Consorcio Regional de Transportes de Madrid (CRTM) como los de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) han estado guiando a aquellos usuarios que desconocían dónde se ubicaban las nuevas paradas.
Este servicio especial se ha convertido en la única alternativa viable para muchos usuarios que no cuentan con otras opciones de conexión en la red de Metro. Por ejemplo, en estaciones como Moncloa o Príncipe Pío, los viajeros pueden elegir con otras líneas, como la 3 o la 10. Sin embargo, entre Puerta del Ángel y Oporto, la única alternativa disponible es el autobús.
Aumenta el tiempo de trayectos
Alfredo, uno de los afectados por el cierre parcial de la Línea 6, asegura que salió “casi media hora antes de casa”, por lo que sabe que “llegará a su destino”, aunque admite que “tenía miedo” de no llegar a tiempo al trabajo debido a las aglomeraciones que podían formarse en las paradas de autobús y porque, en el Paseo de Extremadura, “hay muchos semáforos”. “Si vas con el tiempo justo, entre que puedes no pillar el bus y si pillas todos los semáforos en rojo, no llegas”.
La previsión es un elemento clave para los usuarios, ya que mientras que la duración habitual entre dos estaciones consecutivas de la línea circular es de unos dos minutos, el mismo trayecto en superficie con el servicio especial puede superar los diez minutos.
Además, entre quienes han optado por sustituir el Metro por su vehículo privado —y quizá también por esos semáforos en rojo—, el tráfico ha hecho que los autobuses tarden más en completar sus trayectos.
Críticas desde la oposición
Más Madrid ha criticado la gestión, llegando a a asegurar que la capital “no está preparada” para un corte como el de la Línea 6 de Metro. La concejala Esther Gómez ha asegurado que el servicio especial de la EMT es "claramente insuficiente" y ha advertido que "será un fracaso anunciado".
"Los autobuses tardarán más tiempo en pasar que los actuales trenes de la L6 y es inadmisible. El Ayuntamiento ha tenido varios meses para prepararse, pero los servicios de refuerzo son insuficientes y los sustitutorios, una chapuza que perjudicará a miles de madrileños", ha remarcado la edil.
En contraste, el Ayuntamiento ha defendido contar con un total de 60 autobuses, más seis de reserva, una grúa y tres unidades móviles. En cuanto a los medios personales, hay un total de 250 personas trabajando solo en el servicio especial. En concreto, hay cerca de 150 conductores, 43 inspectores y 57 trabajadores para atención al cliente en la calle y por teléfono.
Preguntado sobre la posibilidad de un refuerzo más amplio de la red, el regidor madrileño, José Luis Martínez-Almeida, respondió que, “si fuera necesario”, tras la evaluación del servicio, el Ayuntamiento reforzaría la línea. Además, pidió paciencia y confianza, asegurando que “se estaban cumpliendo los plazos de ejecución de las obras”.