El Colegio Ramón y Cajal de la calle de Arturo Soria ampliará sus instalaciones después de que el Ayuntamiento haya aprobado un plan especial que les permitirá reordenar el inmueble para que esté más acorde con su nuevo proyecto educativo.
Según explicó a Madridiario el director del centro, Mariano Sanz, obtener el permiso municipal para la reforma ha sido complicado por la orografía de la zona. "El colegio -ubicado sobre una de las parcelas que fue propiedad de Arturo Soria- se asienta sobre una loma que está tres metros por encima de la calle, lo que frenaba la modificación urbanística para no alterar la armonía de la calle, tal y como establece el Plan General de Ordenación Urbana", comentó.
Finalmente, el proyecto ha optado por equilibrar los volúmenes del complejo. Para ello, se retranquea el edificio lateral de clases que desemboca en la calle Navarro Amandi y se amplía en dos pisos el inmueble, incrementando así la edificabilidad en 800 metros cuadrados, aunque sin agotar toda la superficie ampliable que permite el ordenamiento urbanístico. El tejado se convertirá en un patio escolar y la planta baja mutará en un soportal que servirá de nexo de comunicación entre los bloques con que cuenta el colegio.
La reordenación permitirá ampliar la superficie de las aulas (el colegio no pretende incrementar el número de clases ni de alumnos) para adaptarlas a las necesidades del nuevo modelo educativo que está implantando el centro. Cada clase tendrá paredes transparentes abatibles para crear espacios modulares, televisores de gran formato para enseñanza y habitáculos de nuevo diseño para que los alumnos puedan realizar actividades escolares de manera más versátil.
Además, se cambiará la fachada, instalando una segunda 'piel' de doble cristal que pretender mejorar la eficiencia energética y se redecorará la valla perimetral. El centro también baraja la posibilidad de instalar placas solares o sistemas de microgeneración de energía eléctrica con gas natural. Los árboles protegidos y catalogados con que cuenta el colegio serán respetados durante los trabajos.
La obra, que costará 3,3 millones de euros, se realizará este verano o el siguiente, en función de cuándo obtenga el centro los permisos, sin que los trabajos afecten al curso escolar.