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Del convento... al almacén

viernes 25 de julio de 2014, 07:39h
Una organización cristiana llena todos los meses, "discretamente", el carrito de la compra a familias necesitadas de Madrid.
  • Entrada al local de Pan y Peces, ONG que distribuye comida a familias con dificultades

    Entrada al local de Pan y Peces, ONG que distribuye comida a familias con dificultades
    Juan Luis Jaén

  • Javier Repullés (fundador) y Rocío Redondo (gerente) de Pan y Peces

    Javier Repullés (fundador) y Rocío Redondo (gerente) de Pan y Peces
    Juan Luis Jaén

  • Voluntarios de Pan y Peces preparando los lotes de alimentos que distribuirán

    Voluntarios de Pan y Peces preparando los lotes de alimentos que distribuirán
    Juan Luis Jaén

  • Voluntarias de Pan y Peces preparando los lotes de alimentos que distribuirán

    Voluntarias de Pan y Peces preparando los lotes de alimentos que distribuirán
    Juan Luis Jaén

  • Javier Repullés, sacerdote fundador de la ONG Pan y Peces

    Javier Repullés, sacerdote fundador de la ONG Pan y Peces
    Juan Luis Jaén

En la calle de Istúriz, junto a Cuatro Caminos, todos los días se reparte comida y productos de higiene. 25 voluntarios que se van turnando entregan café, leche, azúcar, pasta de dientes, magdalenas, legumbres, pasta, arroz, harina, tomate, salchichón, chorizo (excepto a los islámicos), gel o pañales, entre otros productos, a casi 600 familias sin recursos residentes en la Comunidad de Madrid. Es una obra social cristiana que puso en marcha el cura Javier Repullés hace tres años y medio a raíz de una obsesión: que familias sin recursos no pasaran "la vergüenza de hacer cola en la calle para que les den alimentos". Y es que el reparto de comida en la Fundación Pan y Peces funciona con un sistema de citas que evita que se formen largas filas y aglomeraciones, "respetando ante todo la dignidad de las personas". "En el convento Cachito de Cielo (en la Travesía de Belén, donde trabajaba antes este religioso) veía colas que empezaban a las 3 de la madrugada y daba igual que fuera invierno o verano, eso me ponía muy mal", recuerda Repullés.

Ahora, en la sede de la fundación, se entrega comida a familias una vez al mes. Como requisitos se pide un informe de un asistente social que ha de renovarse cada año, el certificado de empadronamiento, el DNI o pasaporte en vigor y, en caso de que se trate de una familia con niños, un justificante de asistencia al colegio. "El perfil de gente que viene aquí son familias sin recursos a las que no les apetece ir a comer a un comedor social para 'sin techo' porque es un ambiente no demasiado agradable", afirma Rocío Redondo, gerente de Pan y Peces. "A las familias con bebés, además, les damos pañales, toallitas, potitos y leche maternizada", añade.

La organización sin ánimo de lucro se financia con aportaciones particulares de socios y algunas empresas que hacen donativos. Además, organizan actividades como el patrocinio de colectas de comida en los colegios, mercadillos, torneos deportivos (de golf y de pádel), conciertos y fiestas benéficas. Por el momento, no reciben ninguna subvención pública. El local que utilizan es de alquiler. "Yo no sé cómo lo hace el padre Ángel que se lo dan todo gratis, nosotros nos vendemos peor", se queja la gerente de la fundación.

Del Pozo del Tío Raimundo... a la Castellana por el 0,7%
Ripollés es madrileño, de padres y abuelos también madrileños. Nació en Príncipe de Vergara en mayo de 1936, poco antes del comienzo de la Guerra Civil. Su actividad pastoral comenzó con 17 años y con 29 se hizo sacerdote. Ha vivido en el Pozo del Tío Raimundo cuando era la zona más marginal de la capital, en Delicias o en barrio gitano de Aranjuez, entre otros lugares. En los años 90 se sumó, junto a Pablo Osés y Juan Luis Herrero, a las huelgas de hambre impulsadas por la Plataforma del 0,7% que pedía incrementar el dinero que el Estado destinaba a los países empobrecidos. "En mi caso, lo hice desde un punto de vista cristiano y humano, no político", recuerda Ripollés.

Estos ayunos voluntarios, a los que se fue sumando gente, generaron una abrumadora e inesperada reacción de los medios de comunicación de entonces que caló en la sociedad. Lo de destinar el 0,7 por ciento del PIB a proyectos de desarrollo ya era otra historia. José Luis Rodríguez Zapatero se comprometió en 2007 a llegar a esta cifra antes de terminar su segunda legislatura, pero incumplió su promesa. Actualmente el Gobierno de España destina un 0,17 por ciento. El Ayuntamiento de Madrid, que llegó a destinar el 0,7 por ciento de su presupuesto a proyectos de cooperación, desde 2010 no destina ni un solo euro. 

Web de la Fundación: www.fundacionpanypeces.org

Padre Ángel: "En Madrid se pasa hambre"

Aquel teólogo del 0,7%

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