Ubicado en el número 5 de la calle Marqués del Monasterio, la Castafiore ameniza desde 1996 comidas, bodas, bautizos, comuniones y todo tipo de celebraciones y eventos gracias a la "coordinación entre camareros, cantantes, cocina y todos los que participan en el restaurante", asegura Paca, al tiempo que explica que la música de la sala varía dependiendo de los cantantes que actúen en cada servicio y del público que visite el restaurante.
Comenzó con un equipo de seis cantantes, y tras dieciocho años cosechando éxitos dentro y fuera del restaurante, son 25 las voces que interpretan las piezas de ópera y zarzuela que despiertan un aluvión de sensaciones entre los comensales. Con capacidad para alrededor de 120 personas, la Castafiore adapta también su repertorio musical a acontecimientos que ocurren en el mundo, y es que según indica Paca, "el público nos pide muchas cosas e intentamos satisfacer sus necesidades, por ejemplo, cuando se juegan campeonatos como la Eurocopa o el Mundial en el restaurante los artistas cantan los goles a los clientes y festejamos todos". En una fiesta conjunta de clientes y empleados suelen terminar los eventos en este restaurante, "en el que viene gente muy diferente y siempre son bienvenidos".
Como no podía ser de otra forma, la carta sigue la estructura de un libreto o programa que se divide en una obertura en la que se pueden degustar platos de jamón ibérico 'La Gazza Ladra', rollitos de salmón marinado rellenos de gulas al ajillo 'Die Zauberflöte' o una parrillada de verduras 'La Rôndine', un acto primero en el que se pueden probar: pastel de changurro con salsa americana 'Tosca', fiochetti rellenos de gorgonzola y pera con champiñones a la crema 'Don Pascuale' o una sopa de perdiz con setas variadas y costrones de pan 'Ernani'. En el segundo acto diversos pescados y carnes son los protagonistas, y el acto tercero llega con sabor a dulce con los postres. Tras ello, los aplausos que llegan con nombre de bebidas. Las comidas se convierten en auténticas representaciones en las que se cuidan todos los detalles y hasta los platos tienen nombres líricos para que no se pierda en ningún momento la magia creada en torno a la gastronomía.
"Ahora más que nunca la gente necesita alegría, pasarlo bien y olvidar sus problemas aunque sea durante un rato, por eso también nos piden más zarzuela que ópera", señala Paca, que también expresa que "están resistiendo a la crisis", y lo hacen como mejor saben, cantando ante las dificultades.
Vea aquí la página web del restaurante La Castafiore
La Castafiore: renovación gastronómica y musical