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Jesús Sánchez Martos
Jesús Sánchez Martos

Nunca lloverá a gusto de todos

Por Jesús Sánchez Martos
miércoles 25 de septiembre de 2013, 13:56h

Llevo unos días escuchando en las tertulias, tanto a los expertos tertulianos como a los ciudadanos que libremente pueden intervenir en ellas, los pros y los contras, los dimes y diretes, en relación a la intervención quirúrgica a la que se sometió anoche Su Majestad esta noche en la Clínica Universitaria Quirón de Madrid. Los hay que apoyan que D. Juan Carlos haya elegido la sanidad privada para la intervención, porque de este modo no se "incordia" a los ciudadanos, toda vez que si se hubiera realizado en un hospital público, se tendría que haber cerrado una planta o parte de ella, por seguridad. Otros, critican la decisión del Rey y la Casa Real, porque entienden que la intervención se tendría que haber realizado en la Sanidad Pública, que es una de las mejores del mundo y que da muy mal ejemplo acudiendo a la Privada. En fin, que nunca lloverá a gusto de todos y menos aún ahora, cuando se trata de "medicalizar" la abdicación del Rey, decisión que desde luego y al menos en este caso no tiene ningún argumento clínico-científico.

Cuando el viernes pasado por la mañana se hablaba de un cirujano de la Clínica Mayo, una gran mayoría de los medios criticaban ya a la Casa Real el hecho de que el Rey fuera intervenido en Estados Unidos. Menos mal que luego, en la rueda de prensa que con toda transparencia se llevó a cabo en La Zarzuela, se aclaró que el cirujano era de Mondoñedo, español, pero que trabajaba y con mucha eficacia en la Clínica Mayo de Rochester en Estados Unidos, y que la intervención iba a ser su responsabilidad y la de su equipo, pero en un Hospital español de la Comunidad de Madrid. Pero, según parece, esta decisión también abre las puertas a los debates y las tertulias.

Otros defienden que la intervención se realizara en una clínica privada, porque dicen que "no se hubiera entendido que el Rey se saltara la lista de espera del resto de ciudadanos"; algo similar a lo que ya sucediera cuando fue intervenido del nódulo pulmonar en el Hospital Clínic de Barcelona en Mayo de 2010. Me gustaría aclarar dos conceptos, uno como médico y otro como ciudadano. Tanto en el caso del nódulo pulmonar, como ahora con la infección de la prótesis de cadera, el Rey no se hubiera saltado ninguna lista de espera, como no lo hizo en 2010, por la sencilla razón de que la evidencia clínica y científica está y debe estar por encima de cualquier pensamiento de políticos, gobernantes y tertulianos: cualquier persona que presenta un nódulo pulmonar, o como en este caso un cuadro febril y doloroso como consecuencia de una infección en una prótesis de cadera, tienen la indicación quirúrgica, tanto de diagnóstico como de tratamiento, de "preferente" y "urgente". Y esto, tengan la seguridad de que es así en nuestra Sanidad Pública, para el Rey y para cualquiera de nosotros, a pesar de las declaraciones vertidas en el periódico 20 minutos por la Presidenta de la Asociación "El Defensor del Paciente", al decir que en "un paciente normal el tiempo de espera para la operación sería 3-4 meses". El que se le hubiera atendido con rapidez en un hospital público, como se hizo con el nódulo pulmonar, no significa que al Rey se le trate con "enchufe" por tratarse de quien se trata. Y realmente echo de menos que a las tertulias no se invite a profesionales expertos de la medicina y a gestores de prestigio, que pudieran avalar cuanto digo.

Y como ciudadano de a pie, claro que habría aceptado que en el caso del Rey, como si se tratara de Mariano Rajoy, se hubieran saltado algunas listas de espera, porque entiendo que se trata del Jefe del Estado y del Presidente del Gobierno, y si queremos tenerles tal y como marca nuestra Constitución, entiendo que cuanto antes se recuperen de sus dolencias, todo puede ir mejor en cuanto a Política de Estado se refiere. Es curioso que cuando a algunos les interesa quieren equipararles a cualquiera de los ciudadanos, algo que de además de ser utópico es antinatural.

En fin, que seguiremos asistiendo a esos "cantos de sirena" en los que como podemos observar siempre hay opiniones para todos los gustos. Pero claro, una cosa es una opinión, que una vez publicada muchas veces se convierte en "opinión pública" y otra muy diferente es la evidencia científica, en la que al menos los médicos y todos los profesionales sanitarios debemos apoyarnos para decir cuanto decimos.

El doctor Jesús Sánchez Martos es catedrático de Educación para la Salud en la Universidad Complutense de Madrid

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