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Esta casa ya no es una ruina

Esta casa ya no es una ruina

Los años también pasan factura a los edificios y a veces llega un momento en el que la mejor decisión es rehabilitarlos para alargar su vida y mejorar su condiciones.

Por Carmen M. Gutiérrez
miércoles 10 de octubre de 2007, 00:00h
Una sucesión de edificios de ladrillo visto en los que aún cuelga el cartel del ministerio franquista de Vivienda, con el símbolo del yugo y las flechas, conforma la panorámica del barrio de Palomeras, en Puente de Vallecas. Aquí las construcciones tienen alrededor de 50 años. Ha llegado el momento de renovarse o morir y los vecinos se ven embarcados en la temida rehabilitación. Para hacer más llevadero el desembolso de los varios miles de euros que suponen las obras de reforma, las administraciones dan ayudas a los propietarios.
Palomeras se encuentra dentro de una Zona de Rehabilitación Integral (ZRI), lo que significa que los propietarios de las viviendas pueden solicitar ayudas a las administraciones para las obras de reforma de los edificios. Cuando las construcciones de un barrio están deterioradas y tienen más de 20 años de antigüedad, la Comunidad puede calificarlo así por iniciativa propia o en respuesta a la demanda de una serie de comunidades de propietarios. Sólo en Madrid capital hay 44 ZRI repartidos por toda la ciudad. Muchos de ellos son fruto del desarrollismo económico vivido en los años sesenta.

El portal del edificio situado en el número 88 de la calle de Palomeras Durante esa época "se construyó mucho, mal y deprisa", explica Emilio Pérez, jefe de administración de la Oficina Comarcal de Rehabilitación de Edificios (OCRE) situada en Vallecas, una de las seis que tiene la Comunidad repartidas por toda su geografía. Un ejemplo de la baja calidad de la construcción en Palomeras es que el ladrillo de las fachadas es demasiado poroso; y las humedades, comunes.

El deterioro de las fachadas es una de las deficiencias más frecuentes de los edificios antiguos. En Palomeras, la norma es recubrirlas con un mortero monocapa de tonalidad naranja para guardar una estética común en el barrio. Pero además, la lista de desperfectos se suele engrosar con el mal estado de la cubierta, tuberías taponadas e instalaciones eléctricas que ni siquiera cumplen la normativa, según la experiencia de los trabajadores de la OCRE.

Antonio Díaz vive en un tercer piso Estas oficinas se encargan de gestionar las ayudas concedidas por la Comunidad y el Estado, y de supervisar una correcta reforma del inmueble. Un edificio que se va a rehabilitar con fondos públicos debe quedar en perfectas condiciones, es decir, todas las deficiencias tienen que ser subsanadas para recibir las subvenciones, advierten los técnicos de la OCRE.

Así, el presupuesto muchas veces se dispara. Probablemente éste sea el caso de la rehabilitación del inmueble situado en el número 88 de la calle de Palomeras. El proyecto presentado por los vecinos a la OCRE refleja arreglos como las canalizaciones de agua, pero cuando los técnicos de la Comunidad inspeccionan el edificio suelen encontrar deficiencias que los propietarios no habían previsto. Además, en Palomeras 88 los propietarios aún no han decidido si instalan ascensor, pues como suele ser habitual las opiniones son diferentes entre los vecinos de los primeros pisos y de los últimos.

Escaleras de un edificio rehabilitada Donde sí han instalado ascensor es en el número 78 de la misma calle aprovechando la reciente rehabilitación integral del edificio. "Ojalá lo hubiéramos puesto diez años antes", espeta uno de los vecinos del tercero, Antonio Díaz, al que su edad le hace moverse con el apoyo de un bastón. Para Javier Parra, del segundo, también ha sido agua de mayo contar con el ascensor, pues desde hace muy poco él y su mujer tiene que andar subiendo y bajando el carrito del bebé. Acaban de ser padres.

Javier y Antonio recibieron ayudas para cubrir el 45 por ciento de los gastos de las obras de rehabilitación. Pero ahora las subvenciones pueden llegar al 60 por ciento: El Estado da hasta 4.000 euros siempre que no se supere el 40 por ciento del desembolso total y la Comunidad hasta 6.500, el próximo año serán 9.000, con un límite del 20 por ciento.

Imagen de la OCRE de Vallecas, situada en la calle del Angelillo "Cualquier ayuda es buena", asegura Javier. No es de extrañar que este vecino agradezca las subvenciones, pues la rehabilitación de un edificio cuesta por lo general entre 150.000 y 200.000 euros, y esto divido entre los veinte propietarios de número 78 de la calle de Palomeras supone unos 9.000 euros.

Además, si contamos que en ocasiones los vecinos se ven inmersos sin querer en una rehabilitación, bien porque la mayoría de los propietarios hayan decido reformar el inmueble o porque éste no haya superado la Inspección Técnica de Edificios, y que hay rentas que no se pueden permitir desembolsos de este tipo, las ayudas se hacen aún más necesarias. Por este motivo, las administraciones trabajan en facilitar la rehabilitación.

En el 78 de la calle de Palomeras se ha instalado un ascensor La Consejería de Vivienda es consciente de la importancia de la rehabilitación de edificios para evitar problemas mayores y quiere fomentar la idea de que se trata de otro tipo de reciclaje. Por este motivo, se están mejorando las subvenciones. Las comunidades de propietarios pueden recibir ayudas de hasta un 70 por ciento del presupuesto y por un importe de 50.000 euros para la instalación de los ascensores . Y, además, la Comunidad dará créditos blandos para aquellos que deban hacer frente a una reforma de su edificio.

Sin duda, en Madrid no faltarán propietarios que precisen estas ayudas, pues aunque es una de las regiones que más rehabilita, cuatro puntos por encima de la media, queda mucho por hacer. Unas 432.000 viviendas de la Comunidad tienen más de 50 años, lo que supone un 20 por ciento del parque madrileño. Esto no quiere decir que estén obligadas a reformar los edificios. No obstante, suele ser al menos recomendable.

El número 88 de Palomeras será rehabilitado Pero las fórmulas para la rehabilitación no se limitan a los ZRI, el Ayuntamiento también decreta Áreas de Rehabilitación Integral en zonas históricas de la capital, que suponen, además, una mejora del entorno urbano de barrios como Lavapiés. Para su ejecución se pueden solicitar las ayudas de las Comunidad, del Estado. Asimismo, existen subvenciones, aunque menos cuantiosas y más difíciles de conseguir, para la rehabilitación dispersa, es decir, para edificios que estén dentro de las delimitaciones establecidas por las administraciones.

Así, con el esfuerzo de los vecinos y la gestión y subvenciones de las administraciones, que siempre son "buenas", se puede poner en valor un edificio de nuevo, garantizarle más años de vida y, en algunos casos, incluso salvarlos que en un futuro sean declarados en ruina.
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