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Bad Religion y My chemical romance, dos generaciones de hardcore en Metrorock

Bad Religion y My chemical romance, dos generaciones de hardcore en Metrorock

domingo 24 de junio de 2007, 00:00h
El festival Metrorock inició este sábado una nueva etapa en su octava edición, con una única jornada de conciertos, en la que se unieron dos generaciones musicales, con la presencia en el escenario principal de los padres del hardcore, Bad Religion, y la banda que ha resucitado el género en los últimos años, My chemical romance.
La tradicional fusión de sonidos del festival madrileño se polarizó en esta ocasión con una selección de bandas punteras del punk internacional frente al mestizaje español de formaciones como Muchachito Bombo Infierno o La Excepción, en más de doce horas ininterrumpidas de conciertos que fueron seguidos por cerca de 20.000 personas, aseguró a los medios el director del certamen, Roberto Azorín.

Tras congregar a más de 30.000 asistentes en las dos jornadas celebradas en la pasada edición, Metrorock logró anoche una buena acogida de público, gracias en parte al precio de las entradas, muy alejado al de los grandes conciertos ofrecidos en Madrid, y tres veces menor al del recital de ayer del grupo mexicano RBD en la capital española.

"The black parade", el más reciente álbum de estudio de My chemical romance, protagonizó buena parte de la actuación del quinteto estadounidense, cuyo éxito en el concierto de anoche evidenció la pasión del público español por el "emo", género musical que añade al hardcore un cierto contenido emocional y que en la actualidad tiene en este grupo a su principal valedor.

Bad Religión elevó los decibelios y la media de edad de los asistentes al escenario principal con un concierto que desde sus primeros compases abrazó la crítica social, tan habitual en su propuesta, con algunos clásicos del grupo, como "American Jesus" o "I want to conquer the world".

La banda liderada por Grez Graffin ofreció en Madrid su único concierto europeo de la temporada veraniega para presentar "New maps of the hell", álbum que saldrá a la venta en julio y con el que prosiguen una nueva etapa en su carrera iniciada hace cinco años, ya liberados de las ataduras con una multinacional como Sony-BMG.

De esta forma, Bad Religion intentó anoche recuperar también en el escenario de Metrorock la veracidad que convirtió al grupo un dogma a seguir por toda la congregación del punk californiano de los años 90 -The Offspring, Green Day-, que se ha perpetuado en años posteriores con bandas como Blink 182 o los propios My chemical romance.

Las historias de barrio del hip-hop de La Excepción y el mestizaje de Muchachito Bombo Infierno, una apuesta personal de Metrorock desde los inicios de la formación barcelonesa, lograron dos de los conciertos más multitudinarios que el espacio secundario del festival, el escenario Parque, ha acogido en los últimos años.

Los londinenses Enter Shikari, cuya originalidad reside en su combinación de hardcore con bases propias del trance de su álbum de debut "Take to the skies", y los Billy Talent, que afrontaron con una sonrisa las dificultades técnicas que les hizo quedarse sin sonido en múltiples ocasiones en el inicio de su concierto, completaron la oferta principal del escenario Metrorock.

El colectivo de música electrónica The Pinker Tones y otros habituales del festival como son Los delinqüentes fueron los encargados de cerrar la jornada de conciertos del certamen madrileño, que se prolongó hasta más allá de las tres de la madrugada.
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