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El Orgullo Gay se equipara al 2 de Mayo

jueves 31 de mayo de 2012, 00:00h
La multitudinaria celebración del Orgullo Gay es uno de los eventos más conocidos y visitados de Madrid. Cada año, miles de personas se acercan a la capital para vivir una macrofiesta que repercute de forma muy positiva en las arcas municipales. En junio, el Ayuntamiento daba un paso más y anunciaba que el evento tendría la consideración de ‘festejo popular’.
La iniciativa surgió a raíz de la petición formal de la Asociación de vecinos ‘Chueca por la diversidad’, que solicitaba el reconocimiento institucional y la equiparación del Orgullo LGTB a otras festividades locales como las de La Paloma o el 2 de Mayo. 

La alcaldesa Madrid, Ana Botella, adelantó que aprobaría la proposición si así lo hacía el distrito de Centro. La decisión generó cierta polémica, pues la actual edil arremetió varias veces contra la fiesta cuando encabezaba la Concejalía de Medio Ambiente. En 2010, incluso abrió un expediente sancionador al Colectivo de Gays y Lesbianas de Madrid (Cogam, los organizadores) por superar el límite de decibelios permitidos.

Sin embargo, la regidora salió al paso de las críticas y remarcó el interés del Consistorio por “poner en valor esta fiesta” que ha reunido en los últimos años a varios millones de personas. De esta forma, se hacía eco también de una propuesta planteada anteriormente por el Grupo Socialista de la Asamblea de Madrid, que quería declarar el evento Bien de Interés Cultural, una figura jurídica destinada a proteger el patrimonio histórico.

Finalmente, la iniciativa se votó en el Pleno de la Junta Municipal de Centro del 26 de junio. PP, PSOE y UPyD se mostraron a favor. IU se abstuvo. Tras treinta días de alegaciones, el consistorio tenía carta blanca para iniciar los trámites que harían que el Madrid Orgullo Gay (MADO) se identificara con una celebración de arraigo popular o desterrar la idea definitivamente.

De aprobarse, el Pleno se comprometería a “defender de los recortes los programas de prevención y atención del VIH-Sida que desarrollan las organizaciones madrileñas en este ámbito, con especial atención a los sectores más vulnerables ante la enfermedad”, según el texto de la proposición conjunta de la oposición (PSOE, IU y UPyD) en la que, entre otros temas, se expresaba el apoyo del Ayuntamiento a la celebración del Día del Orgullo Gay 2012. Asimismo, el documento instaba al Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad a que “requiera nuevamente a la Organización Mundial de la Salud a que elimine la transexualidad como patología mental”.

Tras un paréntesis veraniego, una decisión venida desde Boston propiciaría ‘empujón’ final. El 8 de agosto, la asamblea anual de la asociación internacional de organizadores del Orgullo, Interpride, designó a Madrid como sede del World Price en 2017, la fiesta oficial a nivel mundial. Era un ‘ahora o nunca’. La decisión motivó al Ejecutivo liderado por Botella a acelerar los trámites que, por fin, declararían el Orgullo Gay un ‘festejo popular’ pese a la condena de cientos de vecinos. Según las previsiones del Consistorio, el orgullo 'se equiparará' al 2 de mayo antes de febrero de 2013.
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