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50 aniversario del teatro Marquina (1984-2012) (Segunda parte)

martes 11 de diciembre de 2012, 00:00h
Pocos teatros madrileños han podido evitar, en sus historias, las amenazas de cierre. Algunos –demasiados- echaron definitivamente el telón. Otros las sortearon con fortuna. Ese ha sido el caso del teatro Marquina, así que ha llegado a poder cumplir los cincuenta años de existencia. El mayor peligro para esta sala se produjo en 1983. Pero solo duró un año.
Segunda etapa (1984-1996)
Un año y medio llevaba cerrado el teatro Marquina, destrozado además interiormente, cuando se interesó por el edificio un empresario que hasta entonces no tenía ninguna relación con la escena: Alejandro Colubi. Su decisión de comprar el inmueble completo no fue fácil de materializar. Pasaron diecisiete meses desde que inició los primeros contactos hasta que, el 24 de julio de 1984, se firmó, con el Montepío de Autores, la escritura de compra-venta.

Tras una primera obra necesaria para poder reabrir el teatro con garantías y poder ofrecer una programación de calidad, el 22 de septiembre de 1984 volvió a levantarse el telón con la comedia de Alonso Millán El camino verde, que protagonizaron Julia Gutiérrez Caba y -¿casualidad?- Alberto Closas, el mismo actor que lo había abierto veintidós años antes, y que también se encargó de la dirección escénica.

Esta segunda etapa con la empresa Marquite al frente, se caracterizó por una programación de autores castellanos, textos de gran calidad internacional y por la contratación de los mejores profesionales del teatro español. En doce años se estrenaron apenas veinte montajes. Este dato nos indica que la aceptación de la programación fue notable, ya que no se produjeron muchos cambios.

Pero el año 1996 el señor Colubi tuvo que enfrentarse a una decisión importante para el Marquina: reformar el edificio o hacer uno nuevo, teatro incluido. Y optó por esta segunda decisión.  Un sencillo montaje titulado Hombres fue el que cerró esa etapa. 

Tercera etapa (1998-2012)
Durante casi dos años el edificio del teatro Marquina estuvo en obras, dirigidas por la arquitecta Paloma Carnero. El espectador que conociera la sala no advertiría ninguna diferencia en el reconstruido teatro. Se siguieron los planos originales y solamente se varió el emplazamiento de las taquillas y se procedió a una alineación de la fachada con los edificios adosados.

El 17 de marzo de 1998 el Marquina volvía a levantar el telón. Para la reapertura se apostó por una obra que había triunfado en numerosas capitales del mundo: Master class, de Terrence McNally. Se trata de una espléndida recreación de supuestas clases magistrales de canto impartidas, nada menos, por María Callas. Dar vida sobre un escenario a la gran cantante es un reto que, en todo el mundo, han afrontado actrices de reconocida solvencia. Patti Lupone la interpretó en Nueva York, Norma Leandro en Buenos Aires, Fanny Ardant en París. En España se eligió a  Nuria Espert. Al frente de la dirección estuvo Mario Gas. El resultado fue el mismo que en otras ciudades: éxito rotundo. Los elogios fueron unánimes en las críticas.

Se ha llegado a cumplir el medio siglo de existencia superando todas las dificultades propias de una empresa, a las que deben sumarse las del teatro en general. Pero si hiciéramos una lista de los estrenos de los últimos catorce años, veríamos que es corta. Es debido al éxito espectacular de dos de sus estrenos absolutos: Art y El método Grönholm. Ambas comedias se han eternizado en las carteleras de medio mundo. La primera se estrenó en el nuevo Marquina, el 29 de septiembre de 1998 con Josep María Flotats como adaptador, director, protagonista y productor. Lograron estar dos años en el mismo teatro, llenándolo prácticamente todas las representaciones. El 14 de septiembre de 2004 se estrenó El método Grönholm, de Jordi Galcerán, con dirección de Tamzin Towsend. Con este montaje ocurrió algo que no se veía en la cartelera madrileña desde hacía bastantes décadas: la sustitución de todo el reparto para seguir representándose por tercera temporada consecutiva. Era el mes de enero de 2007, dos años y medio después del estreno absoluto.

Grandes éxitos
Además de esos dos títulos reseñados, en cincuenta años se han producido algunos grandes éxitos de público, no necesariamente coincidentes con los gustos de la crítica.
Jaime Salom ha sido uno de los autores más rentables en este teatro. El 10 de enero de 1969 se estrenó La casa de las chivas, un drama tremendo que supuso un enorme éxito personal para Terele Pávez y Francisco Valladares, los actores principales. El público respondió en masa y pudo mantenerse en cartel durante ¡veinte meses!.

Las mariposas son libres es una comedia hoy olvidada pero que cuando se estrenó, el 15 de octubre de 1970, logró un triunfo apoteósico. Aunque en las primeras representaciones apenas había público, el Marquina comenzó a llenarse repentinamente y el montaje, nuevamente con Valladares al frente, estuvo más de dos años en cartel.

El 4 de octubre de 1974 se estrenó el musical Godspell, aprovechando una tímida apertura de la censura. La trivialización de un supuesto Mesías aún levantaba ampollas en el final del franquismo, a pesar de ser una historia absolutamente inocente. Contaron con algún as, como la adaptación de José María Pemán y del padre Martín Descalzo. Pero el público respondió y se convirtió en uno de los grandes éxitos de la temporada. Además sirvió para a dar a conocer a un joven actor, Juan Ribó que más tarde sería el primer actor en desnudarse sobre un escenario, en el montaje de Equus.

Es de justicia reseñar también que en el Marquina de esa época se produjo el estreno absoluto, el 29 de noviembre de 1979,  de uno de los mayores éxitos en el último cuarto del siglo XX: Cinco horas con Mario, adaptación teatral de la novela de Miguel Delibes y que supuso para Lola Herrera la definitiva consagración.

El 18 de septiembre de 1986 el director Ángel García Moreno, que presentaría en el Marquina una decena de montajes, logró reunir un reparto femenino espectacular para Paso a paso. La comedia, un enfrentamiento continuo entre todas las protagonistas a ritmo de sala de ensayos y piano, llenó el teatro toda una temporada.

En estos cincuenta años actores como Juan Ribó, Sonia Bruno, Marisol, Andoni Ferreño o Martiño Rivas han debutado teatralmente en el Marquina.  La relación de directores que más veces han trabajado aquí también da idea del nivel de calidad exigido en la programación: José Osuna, Alberto González Vergel, José Luis Alonso, Ángel García Moreno, Adolfo Marsillach, Fernando Fernán Gómez, Ángel Fernández Montesinos, Josep María Flotats, Esteve Ferrer, Tamzin Townsend...
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