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Descampados, pero no inútiles

Descampados, pero no inútiles

Por Carmen M. Gutiérrez
miércoles 18 de abril de 2012, 00:00h
No son lo que eran y tampoco lo que serán. Se trata de los descampados, esos lugares sin uso en los que la naturaleza también se manifiesta y que ahora reivindica una exposición en el Real Jardín Botánico.
"Los descampados no son solo para tirar escombros o para usarlos como picadero", ha sentenciado Andrés Revilla, uno de organizadores de la exposición 'Descampados', con la que se pretende reivindicar el valor educativo, ecológico, científico y paisajístico que tienen algunos de ellos. Su intención es reclamar un trato más adecuado e incluso buscarles nuevos usos, como, por ejemplo, servir de laboratorio para las clases de Biología, al albergar gran variedad de flora y fauna.

La exposición -organizada y costeada por los naturalistas Javier Grijalbo, Juan Manuel Martínez, Andrés Revilla  y Emilio Blanco- explica a través de una serie de paneles su situación en Madrid, su valor, sus amenazas y algunos casos paradigmáticos, y tratará de llamar la atención sobre este tema a los visitantes del Real Jardín Botánico hasta el próximo 15 de junio. Además, el material se subirá a la red para que pueda servir de material educativo.

Fruto del azar
Todos los descampados están sometidos al azar, como ha recordado Grijalbo. No es lo mismo que se vallen, que empiecen a entrar vehículos o que se tiren escombros en ellos. Al final algunos acaban siendo muy valiosos y hay ciudades europeas donde han comenzado a reservar espacios para ellos. Incluso se ha llegado a contratar a "agricultores descuidados" para volver a tener amapolas en algunos lugares, según comentó a este digital el investigador del CSIC Ginés López.

No se trata de protegerlos todos -advierten los naturalistas implicados-, pero sí de tener cierto cuidado con ellos, como evitar el uso de herbicidas y el vertido de escombros, y de pensar cómo se les podría sacar más partido. Ahora bien, hay casos en los que estos lugares que en un primer momento parecen inútiles se convierten en pequeños tesoros botánicos. Así ha sucedido con el solar de Coslada donde ya se han identificado 350 especies diferentes, algunas de ellas muy raras de ver y en peligro de extinción. Para conservar este espacio, propiedad de la farmacéutica Cofares, se ha abierto una campaña en Actuable.

En Madrid, los nuevos desarrollos urbanísticos son los que albergan mayor cantidad de solares abandonados. Con el parón de la burbuja inmobiliaria muchos terrenos quedaron vacíos tras perder su uso antiguo y, además, a veces faltan recursos para mantener los nuevos jardines y parterres, como sucedió la primavera pasada en el PAU de Vallecas, cuando la naturaleza crecía de forma salvaje.
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