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Madrid vive un domingo a mitad de semana

Madrid vive un domingo a mitad de semana

Por MDO
jueves 29 de marzo de 2012, 00:00h
Madrid vive este jueves como si se tratara de un domingo muy especial. No hubo retirada de basuras; los quioscos permanecieron cerrados, Telemadrid estuvo 'en negro' desde medianoche, apenas hubo clases en los institutos y en la Universidad, no abrieron las grandes industrias y el transporte, salvo Metro, se limitó a los servicios mínimos. Por el contrario abrió el comercio, los turistas pudieron entrar en los museos, trabajaron los taxistas y los bares y restaurantes tuvieron una gran afluencia.

A primeras horas de la mañana, la Comunidad vivió el 29-M como si de un día festivo se tratara. Colas en las paradas a la espera de los contados autobuses de la EMT, andenes de Metro llenos, pocos institutos con actividad normal, polígonos industriales a medio gas, más atascos en las carreteras que en un día laborable normal por un aumento de los vehículos privados, quioscos cerrados y trenes de Cercanías y vuelos limitados a los servicios mínimos.

En las calles los porteros retiraban los cubos de basura que no habían sido recogidas, las aceras estaban 'sembradas' de dípticos convocando a la huelga, numerosos agentes de la Policía Nacional o Municipal vigilaban los principales cruces y plazas, las colas de viajeros se alargaban en las principales paradas para tomar los escasos autobuses, los quioscos permanecían cerrados...A las 8 de la mañana, la demanda de energía eléctrica era un 24% inferior a la del pasado jueves y los servicios mínimos se cumplían.


Los problemas eran mayores para quienes querían tomar un autobús en Collado Villalba, las localidades del Henares, Móstoles, Getafe, Sur y suroeste, San Sebastián de los Reyes, Alcobendas, la Rozas, Colmenar Viejo y la sierra de Madrid. Según UGT, los trabajadores de las empresas de transporte de viajeros por carretera urbanos e interurbanos -Autoperiferia, La Blasa, Nex Continental Holding, Interbus, HJColmenar Viejo Larrea, Llorente, Interurbanos del Sur, La Veloz, Samar, entre otras- habían secundado mayoritariamente el paro. También en la capital había problemas pues muchas de las estaciones de Metro tenían sus andenes llenos y las colas se alargaban en las principales paradas para abordar alguno de los escasos autibuses de la EMT y eso que se estaban respetando los servicios mínimos.

También en Cercanías se respetaron los servicios mínimos, aunque se vieron afectadas algunas líneas de medio recorrido y AVE pues, según UGT, el 91 por ciento de los trabajadores de Renfe y Adif se habían sumado a la protesta. En el aeropuerto de Barajas se cumplían los servicios mínimos que, según las previsiones, iban a permitir despegar a 845 aviones y aterrizar a 830 de las 3.424 operaciones programadas.

Por el contrario, los taxistas trabajaban, según la Asociación Gremial del Autotaxi, con "absoluta normalidad" pues, según sus cálculos, había sido secundada únicamente por el 3 por ciento de la flota. Eso sí, los profesionales de este sector se quejaban de falta de viajeros y del tráfico de vehículos privados que era superior al de un día laborable, aproximadamente en un 20 por ciento.

Como consecuencia de ello, las carreteras de acceso sufrieron un incremento  de congestiones. Las gasolineras, salvo excepciones, permanecían abiertas. Un grupo de 500 ciclistas, conocados por Bicicrítica, recorrieron las principales calles de la capital coreando lemas como "Hoy ni trabajes, ni consumas" lo que hizo que, a su paso, se complicara aún más la circulación. Los quioscos del centro de Madrid permanecían cerrados por lo que no era posible comprar los periódicos del día.

Abre el comercio
La situación cambió cuando a las 10 de la mañana comenzaron a abrir, primero tímidamente, y luego con más normalidad los comercios y las grandes superficies. Algunos piquetes abucheaban y pegaban carteles en los escaparates de algunos de los comercios abiertos, pero la fuerte presencia policial en las principales calles comerciales hicieron que, a medida que pasaba la mañana, la normalidad fuera la tónica general.

La presión de los piquetes se hizo especialmente visible en las calles situadas en el entorno de la Puerta del Sol. Muchos de ellos sufrieron pintadas y pegadas de carteles en sus escaparates con lemas contra la reforma laboral, pero no cerraron sus puertas al público a pesar de que la afluencia de gente ha sido mucho menor que la de cualquier otro día de diario.

Igualmente muchos bares y cafeterías tenían abiertas sus puertas y en su interior se podía ver a muchos clientes. Ello, unido al repeto de los servicios mínimos en sectores como Sanidad, Educación y Transportes permitió a los responsables autonómicos restar alcance a la protesta sindical.


 

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