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Huelga general de carácter moderado

Huelga general de carácter moderado

Por Ángel del Río
jueves 29 de marzo de 2012, 00:00h
Ya se sabe que cada uno cuenta la huelga según le va. A esto estamos acostumbrados. Los sindicatos proclaman el éxito total de seguimiento de su convocatoria; los políticos del gobierno, tildan de escaso el seguimiento y los medios de comunicación optamos por el titular más recurrente y menos comprometido: normalidad en la jornada de huelga, con escasos y aislados incidentes.

Quizá el medidor más riguroso haya sido la circulación. La prueba de la movilidad no engaña. Cuando el tráfico sufre en las horas punta  niveles de saturación superiores a las de un día normal, es que la gente que no confía en el cumplimiento de los servicios mínimos en el transporte, o entiende que son insuficientes, se desplaza en vehículo propio. La impresión que daba el tráfico a primeras horas de la mañana es que la gran mayoría del personal no quería secundar la huelga, lo que deseaba era ir a trabajar, como fuera, pero acudir a trabajar, bien en transporte público, muy saturado por la prestación de servicios mínimos, en vehículo propio o incluso en bicicleta, porque hoy se han visto muchas más en las calles de Madrid que de ordinario, lo que viene a sentar  un precedente a tener en cuenta: que las bicicletas son para el verano y los días de huelga general.

El nivel medio de comportamiento de los piquetes informativos, ha sido aceptable, sólo algunos han intentado salirse de madre e informar por la fuerza a quienes ya estaban informados, pero en este punto hay que destacar el debut en una huelga general de la delgada del Gobierno, Cristina Cifuentes, que lejos de inhibirse, de mirar para otro lado, de ser contemplativa, ha sacado a la policía a la calle para garantizar también sus derechos a los que querían ir a trabajar y para reprimir algunas tentaciones violentas de los piquetes.

Quizá lo más destacable en esas primeras horas con escasos incidentes, fuera la presencia de unos mercenarios de ocasión que aprovechan cualquier oportunidad para ser vistos. Me refiero a un grupo del 15-M que se ha apostado frente a una cochera de autobuses intentando implantar su espíritu violento y hacer gasto de su arsenal de bolas de acero. Mercenarios de ocasión o piquetes oportunistas, el caso es que ahí están estos simpáticos antisistema.

Así han transcurrido las cosas en las vitales primeras horas de la mañana de huelga general. Los sindicatos habían dicho estos días que el derecho a la huelga debería prevalece hoy por encima del derecho al trabajo. Gracias al dispositivo policial, también se ha garantizado hoy otro derecho fundamental: el de ir al trabajo. 

Ángel del Río

Cronista Oficial de Madrid y Getafe

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