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Tres meses de espera

Tres meses de espera

sábado 03 de septiembre de 2011, 00:00h
 
A veces, o más bien siempre, los ritmos políticos terminan marcándonos la agenda a todos. Incluso en aquellos procesos más cotidianos. Acabamos de salir, como quien dice, de unas elecciones municipales y autonómicas que han colocado al frente de ayuntamientos en muchos casos a nuevos regidores; en otros, a los que ya antes los ocupaban. La presidencia regional sigue siendo la misma, aunque algunos de los miembros de su equipo también hayan cambiado. Todo esto ocurrió a finales de mayo; los nuevos gobiernos se constituyeron a mediados de junio. Y luego vino el verano, que siempre supone una ralentización de la vida pública. Así que puede decirse que, a efectos prácticos, esto pasó prácticamente anteayer.

Y ahora que empieza un nuevo curso -si doña Lucía Figar y los sindicatos de profesores consiguen ponerse de acuerdo-, lo lógico sería pensar que todos esos nuevos o renovados gobiernos locales y regional cogerán carrerilla y comenzarán a trabajar a pleno rendimiento, como corresponde a un momento tan necesitado de una brillante gestión de la escasez como el actual. Pero no, no es tan fácil ni tan sencillo. Y la causa es el 20-N, esa nueva convocatoria de elecciones, esta vez generales, que con toda seguridad dará como resultado un nuevo gobierno para España. Un gobierno en que unos piensan continuar, y otros creen llegado el momento de cambiar de aires, de estilo, de talante. Un gobierno de cuya formación dependerá que algunas personalidades de la política madrileña sigan en su puesto o se marchen a acometer otras funciones.

La propia capital arde en rumores estos días sobre el futuro de su alcalde. Y todos los que le conocen saben que si Ruiz-Gallardón dejara el puesto, su núcleo duro muy probablemente le seguiría no tardando mucho. La rumorología avanza que habrá relevo, sin duda, en el sillón de la alcaldía; que está hecho que Rajoy llame al ahora alcalde a su lado para gobernar. Puede que ocurra, puede que no; con el presidente del PP casi todo es impredecible. Pero los indicios apuntan a ello. Y lo que supondría esa decisión es evidente: Ana Botella se convertiría en la primera alcaldesa de la capital. Su estilo, su modelo de gestión, su personalidad y su proyecto político es sin duda diferente al de Gallardón; la evolución de Madrid también lo sería, de llegar ella a ocuparse de regirlo. Aunque será inevitable continuar con la política-ficción y las quinielas durante varias semanas, la clave de lo que ocurra en sólo tres meses la tendremos tras el 20-N. De esos resultados electorales dependerá quién vaya a ocupar el sillón de la alcaldía madrileña las próximas navidades.
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