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El laberinto asambleario de los indignados

El laberinto asambleario de los indignados

Por Celia G. Naranjo
martes 21 de junio de 2011, 00:00h
¿Es posible la democracia participativa? O, al menos, ¿es posible ponerla en práctica en nuestra sociedad? Los 'indignados' están demostrando que las asambleas gozan de gran aceptación entre quienes "están cansados de que no se les escuche". Pero ¿son eficaces para lograr el cambio en una sociedad como la nuestra?
Sí, se puede. Es posible convocar asambleas semanales en los barrios, distritos o en Sol y cosechar una afluencia más que aceptable de ciudadanos, que toman decisiones por sí mismos, sin necesidad de intermediarios ni de 'representantes'. Los cientos de foros de este tipo que se han creado estos días son la prueba palpable de que los ciudadanos arden en deseos de expresarse y de ser escuchados "de igual a igual", asegura una portavoz del 15-M.

Asamblea en la Puerta del SolPero este órgano político, que ya tiene más de veinte siglos de historia, tropieza con algunas dificultades en un sistema democrático como el español. Sus partidarios ensalzan su potencial para dar mejores oportunidades a las minorías, su carácter abierto y su organización horizontal, que impide que nadie sea más importante que los demás. Sus detractores, en cambio, aseguran que no es representativo ni operativo.

Desde luego, carece de agilidad. El 15-M ha necesitado cuatro semanas para consensuar no ya cuatro resoluciones, sino cuatro líneas de trabajo en materia de política a corto plazo, que se concretarán, con tiempo, en otras propuestas más concretas. Para que una resolución salga adelante, necesita aprobarse por consenso en la asamblea de un barrio; después en una de distrito; después, en la Asamblea del Pueblo de Madrid, 'la de Sol'. Y "consenso" significa el asentimiento de cuatro quintas partes de las personas reunidas en asamblea... decisión tomada, a su vez, también por consenso.

Asamblea en la Puerta del SolPara Elena, miembro de la Comisión de Comunicación del 15-M, tomar decisiones por este procedimiento abierto en el que se escucha a todo el que desee ser escuchado ha supuesto "una lección" para los políticos, que "han dado la espalda a los ciudadanos", organizados o no. En cuanto a la lentitud, para Juana, otra portavoz del movimiento, "es lo de menos". "Los mercados nos han vendido que hay que hacerlo todo rapidito. ¿Que tardamos mucho en tomar decisiones? ¿Qué más da, si no nos gusta lo que tenemos? Al menos, aquí se está expresando todo el mundo", apunta.

Tampoco es cierto, según Juana, que cualquiera pueda boicotear un acuerdo mayoritario cruzando los brazos. Primero, porque consenso no equivale en este caso a unanimidad. Y segundo, porque "muchos no saben que cruzar los brazos conlleva la obligación no solo de explicar por qué se está obstaculizando la propuesta, sino también de aportar una alternativa para someterla a su vez a la asamblea", explica.

Asamblea del Barrio de la ConcepciónUtilidad
A juicio de algunos, la insistencia en el sistema asambleario no solo impedirá que el 15-M logre ver realizadas sus propuestas, sino que incluso será su verdugo. El catedrático de Sociología y expresidente del CIS Ricardo Montoro argumenta que las asambleas estaban pensadas para las pequeñas comunidades libres de Atenas, "pero administrar el imperio romano ya era otra cosa y hubo que articular otra estructura". "Los 'indignados' acabarán cansándose y el fenómeno se extinguirá", concluye.

Asamblea del barrio de OportoDe ahí que muchas organizaciones, tanto las que apoyan abiertamente el movimiento como las que no, insistan en que lo mejor sería canalizar las propuestas a través de las instituciones o, como poco, compatibilizar ambos métodos de funcionamiento. La mayoría de los partidos, agentes sociales y asociaciones de vecinos ya han tendido la mano a los 'indignados' para dialogar y, en su caso, promover las reformas que piden y debaten en las asambleas. Sobre todo "en un momento en el que el PP acumula ya tanto poder que resulta difícil contrarrestarlo incluso desde los cauces habituales", apunta el presidente de la FRAVM, Ignacio Murgui. De momento, los intentos de iniciar una relación han tenido poco éxito. Las asambleas decidirán... con el tiempo.
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