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Un centenar de ingenieros españoles buscan una oportunidad en Alemania

Un centenar de ingenieros españoles buscan una oportunidad en Alemania

Por David Canellada
viernes 10 de junio de 2011, 00:00h
Un centenar de ingenieros españoles aspira a ocupar una de las 12.000 plazas que Alemania deja cada año sin cubrir. Este viernes han recibido toda la información que necesitan para dar el salto en un seminario organizado por la Cámara de Comercio de Alemania en España.
Que la situación del mercado laboral en España es un desastre no es ningún secreto. La tasa de paro supera el 21 por ciento y llega al 43 por ciento en el caso de los jóvenes. En términos absolutos, ya son casi cinco millones de personas las que acuden cada día a las oficinas del paro, medio millón de ellas en la Comunidad de Madrid.

En el sector de la ingeniería, esta tasa ronda el 10 por ciento, pero se ha disparado en los últimos años. En el caso de los ingenieros de Montes, por ejemplo, el porcentaje ha pasado del 2 por ciento al 15 por ciento en apenas tres años. "La caída se ha producido, sobre todo, entre el año 2010 y lo que llevamos de 2011", ha explicado un empleado del Colegio de Ingenieros de Montes, Jesús González.

Con este panorama, el anuncio que hizo hace unos meses la canciller alemana, Ángela Merkel, se convirtió en un rayo de esperanza para la generación mejor formada de la historia de España. La misma que lleva camino de 'superar' el difícil reto de vivir peor que sus padres. En concreto, la siempre polémica Merkel anunció que su país necesitaría, en la próxima década, cerca de 100.000 ingenieros. Y lo hizo mirando hacia el sur, donde las tasas de paro llevan años rompiendo techo.

Ahora, la Cámara de Comercio de Alemania ha cogido el testigo para ayudar a los aspirantes a cruzar el puente tendido por la canciller alemana. Para ello, ha organizado un seminario sobre movilidad laboral en el que se explican con claridad los requisitos para conseguir una entrevista de trabajo y las condiciones que se van a encontrar los elegidos al llegar a Alemania.

El anuncio ha tenido una gran acogida entre los ingenieros españoles. Hace dos días, en Barcelona, cerca de 80 personas asistieron a este seminario, en el que participan también la red Eures y el Instituto de la Ingeniería de España. Este viernes, en Madrid, la cifra se acercaba al centenar de aspirantes. La mayor parte de ellos rondaban la treintena, pero también se podía ver un número significativo de ingenieros que superaban los 50 años.

Es el caso de Nicolás Herreros, un ingeniero electrónico de 50 años que ha decidido cambiar de aires después de que su carrera profesional se haya quedado "en stand by". "Ahora mismo estoy trabajando, pero por cuenta propia", asegura. Buscar trabajo en una empresa en España, ahora mismo, no es una opción para él. "Aquí está todo muy parado".

En su caso, las condiciones de trabajo, más allá del sueldo, adquieren especial importancia. "La política empresarial española sólo se preocupa de la gestión económica y no cuida el talento -lamenta-. Los empresarios españoles no tratan bien a sus empleados".

Esa es, de hecho, una de las razones que empujan a muchos de los aspirantes que este viernes han acudido al seminario, organizado en la sede del Instituto de la Ingeniería en España. La principal, lógicamente, es la falta de oportunidades en España. Y la segunda, el salario, aunque los organizadores del seminario han intentado arrojar luz sobre muchas de las leyendas que rodean este punto.

"El sueldo de alguien que comienza ronda los 35 o 40.000 euros -ha explicado el director general de la Cámara de Comercio alemana, Walther Von Plettenberg-, pero también hemos visto que las cargas de impuestos y de seguridad social son mucho más altas en Alemania. Un ingeniero joven que empieza a trabajar está al final en torno a los 25.000 euros netos para llevarse a casa". En España, esta cantidad ronda los 24.000 euros.

Alemania, sin embargo, ofrece una mayor estabilidad y proyección que las empresas españolas. "Los contratos suelen ser indefinidos, pero para alguien que empieza se hace un contrato de prueba que luego pasa a indefinido", explica Von Plettenberg. Ese contrato de prácticas tiene una duración media de seis meses. En España, los empresarios han propuesto que las prácticas se puedan extender hasta tres años. En ese perido de tiempo, los jóvenes ingenieros alemanes pasan a cobrar cerca de 55.000 euros.

De momento, la demanda principal de ingenieros se centra en los sectores de la automoción, electrónica, química o farmacéutica. Pero Alemania no busca sólo ingenieros. Según ha explicado la consejera de la red Eures, Marisa Carmona, el acuerdo entre el país germano y España incluye también la búsqueda de docentes de español, personal sanitario -sobre todo dedicados al cuidado de personas mayores- y jóvenes para el sector de la hostelería. "Hay muchas zonas turísticas, sobre todo al este de Alemania, que les falta personal y no hay jóvenes que cubran estas vacantes", ha insistido Von Plettenberg.

Estos perfiles, sin embargo, se seleccionarán en una segunda fase. En esta ocasión, se trata de cubrir las cerca de 12.000 plazas de ingenieros que Alemania deja cada año en blanco. "La universidad alemana lanza cada año unos 50.000 ingenieros -ha explicado el director general de la Cámara alemana-, y esto son 12.000 menos de lo que se necesita en la actualidad".

Además, los servicios de empleo alemanes tienen ahora mismo otras 350.000 vacantes, 150.000 más que hace un año. A día de hoy, la tasa de paro en el país teutón se sitúa en el 7 por ciento, aunque la media sube por el elevado desempleo de las zonas del este del país. En el oeste, más industrializado, el paro apenas supera el 3 por ciento. Y el progresivo envejecimiento de la población hace pensar que las cosas no van a cambiar en el futuro y que Alemania seguirá necesitando mano de obra extranjera para mantener sus niveles de crecimiento.

De momento, y a pesar de las expectativas que levantaron las palabras de Ángela Merkel, el trasvase de mano de obra ha sido bastante tímido. En la actualidad, en Alemania hay censados apenas 80.000 trabajadores españoles, una cantidad irrisoria en comparación con los cientos de miles que emigraron en la década de los 60. "Del 2008 al 2011, el aumento ha sido del 3,5 por ciento -ha subrayado Von Plettenberg-. Eso son cerca de 2.500 personas, y eso en realidad es muy poco. No estamos hablando de un éxodo".

El único inconveniente es el idioma. Para dar el salto a la meca germana hay que tener, al menos, un nivel B1, que implica manejar el alemán con fluidez. Es el caso de Susana Simal, una joven licenciada en Ingeniería Técnica Industrial que confía en no tener problemas gracias a su ascendencia alemana. Susana, de 27 años, se quedó en paro hace apenas una semana, después de que la empresa en la que trabajaba quebrase. Ella y sus compañeros de trabajo llevaban dos meses sin cobrar.

En realidad, lo ideal es alcanzar un nivel B2, pero los alemanes tampoco quieren que la lengua se convierta en una barrera insalvable. "El alemán se puede aprender -ha recordado Von Plettenberg-. En un curso intensivo de cuatro meses puedes alcanzar el nivel que necesitas para desenvolverte con soltura". Desenvolverse por sí mismos es, precisamente, lo que buscan unos jóvenes -y no tan jóvenes- a los que el Fondo Monetario Internacional ya ha calificado como "una generación perdida". Algunos, de momento, siguen intentando encontrarse. Ya sea en Sol, o en Alemania.
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