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Ángel Pérez, candidato de IU a la Alcaldía de Madrid

'Nos dirigimos al sentido común de la gente'

"Nos dirigimos al sentido común de la gente"

Por Carmen M. Gutiérrez
domingo 15 de mayo de 2011, 00:00h
Madridiario comienza este domingo un ciclo de entrevistas con los candidatos de los tres principales partidos políticos a la Comunidad y al Ayuntamiento de Madrid. El primero en detallar sus propuestas y expectativas es Ángel Pérez (Madrid, 1955), candidato de IU al Ayuntamiento de Madrid, quien, entre bromas, como es habitual en uno de los mejores oradores de la actual Corporación municipal, asegura que su programa está centrado en el reequilibrio territorial y hace un llamamiento "al sentido común de la gente".
¿Con qué expectativas afronta IU estas elecciones?
Desde el ámbito de nuestro trabajo y de la situación política, las expectativas deberían ser buenas, porque creemos que hemos hecho un trabajo razonable. A nosotros nos votaron los madrileños para que tuviéramos cinco concejales y sinceramente creo que hemos desplegado una gran capacidad de trabajo y de iniciativa en los barrios y los distritos de la ciudad. Desde el punto de vista de la situación política, creo que somos la fuerza que le estamos diciendo a la gente que es posible salir de la crisis y no solo con la fórmula de los recortes sociales. Sabemos que mediáticamente cada vez somos menos potentes, pues los grandes partidos al final pesan y sobre todo pesa una tensión ficticia que se establece en torno al bipartidismo, que viene a ser algo así como lo que sucede en el fútbol entre el Madrid y el Barça. La realidad es que hay más equipos, y en política hay más ideas. Somos conscientes de todo esto, pero vamos a las elecciones para pedirles a los madrileños más responsabilidad de la que nos dieron la última vez.

¿Esperan aumentar el número de votos?

Nuestra expectativa es mantener y aumentar el voto, porque creemos que en Madrid hay mucha gente que puede comprender perfectamente que las políticas no son solo las que hace el Partido Popular o las que propone el Partido Socialista, que al final se ponen de acuerdo en muchas cosas. Nosotros nos dirigimos no solo al voto tradicional de la izquierda. Nos queremos dirigir también a la gente porque creemos que lo hay son problemas y lo que se requiere son soluciones. Proponemos soluciones concretas para problemas concretos. Plantear que Madrid hay que reequilibrarlo desde el punto de vista territorial y social, que Madrid necesita una política fiscal diferente o plantear que hacen falta determinados equipamientos para las personas mayores o escuelas infantiles para los niños no es un problema ya de derechas o de izquierdas es un problema de sentido común. Por ello, nos queremos dirigir al sentido común de la gente para decirle que hay soluciones a los problemas.

¿Qué valoración hace de la última legislatura en el Ayuntamiento de Madrid con Alberto Ruiz-Gallardón al frente?

Es una legislatura en cierto modo perdida. Es verdad que a partir del segundo año la legislatura la marca la crisis, con políticas de recortes sociales, recortes del gasto y paralización de las pocas políticas que podía haber de reequilibrio. En cambio, Gallardón ha seguido haciendo obras de ciudad, de prestigio, que, como decimos nosotros, permitirán al alcalde pasar a la historia pero no mejorar la historia de la ciudad. ¿Esto en qué consiste? Palacio de Cibeles, 500 millones de euros, y operación Madrid Río en el tramo I, que es el que afecta al centro de la ciudad, 400 millones. Total 900 millones. Frente a ello, el total de gasto en cuatro años en los barrios y los distritos ha sido de 240 millones. Este es el contraste. Gallardón dijo al principio que esta sería la legislatura de los barrios, pero evidentemente no ha sido así, ha sido la legislatura de los recortes. Y yo creo que hoy Madrid es una ciudad en la que se pagan más impuestos, una ciudad cara en la que es más difícil encontrar empleo, en la que es muy complicado hallar una vivienda digna y en la que cada vez es más difícil moverse.

¿Cuáles cree que son los principales problemas y carencias que tiene en estos momentos la ciudad?

El primer problema es que tenemos 250.000 parados, de los que el 40 son jóvenes. Tenemos suelo clasificado para 250.000 viviendas, muchas viviendas vacías y mucha gente que necesita vivienda. Es decir, no tenemos escasez de viviendas, lo que hay es escasez de recursos en las familias y en los jóvenes para adquirir una vivienda digna en condiciones. También está el problema del reequilibrio territorial y social que se manifiesta en la falta de equipamientos en los barrios. Como muestra valga un botón: hay 23 escuelas infantiles municipales y 128 barrios, es decir, no se cubren las necesidades ni de lejos. Hay casos tan sangrantes como que en los distritos de Centro o Chamberí no haya un polideportivo municipal. Madrid es una ciudad cada vez más contaminada donde no sirven los trucos de administraciones tramposas. Eso de cambiar los medidores de contaminación no es forma de acabar con la contaminación, en todo caso es acabar con los medidores, pero no resuelve el problema de la contaminación.

¿Qué propone  para acabar con la contaminación? ¿Restringiría el tráfico en el centro de la ciudad?
Sí, si eso fuera absolutamente necesario. Lo que ocurre es que nosotros lo que queremos es superar esos debates de moda. ¿Hay que hacer solamente eso? Nosotros hablaríamos de eficiencia energética empezando por los edificios públicos, hablaríamos de modos de transporte como la bicicleta no solo como un elemento deportivo. Sabemos que todo el mundo no puede usar la bicicleta y, por lo tanto, hay que seguir potenciando el transporte público y eso significa tener aparcamientos disuasorios de verdad en los bordes de la ciudad.  Se trata, en definitiva, de tener una política que tenga que ver también con la educación de la gente. Hoy lo común es que a las ocho de la mañana en la M-30 y M-40 casi todos los coches lleven un solo ocupante.

¿Cómo afrontaría IU la deuda madrileña?

Tengo que empezar por decir que la deuda con los bancos no me inquieta y creo que los bancos deberían entender que cuando todo el mundo hace sacrificios ellos, que se consideran un servicio público, deberían entender que también tienen que hacer sacrificios. Y, por lo tanto, creo que la deuda con los bancos no debería ser la primera en pagarse. Me preocupa más la deuda con los pequeños proveedores, empresas a las que se paga tarda, mal y nunca. Y la deuda que me preocupa es la que se tiene con la ciudadanía, que es la deuda de falta de equipamientos y de falta de calidad de vida. Que Madrid deba 7.000 millones de euros es dinero, pero no es mucho más de lo que pueda deber el Estado, de hecho es mucho menos proporcionalmente. Para mí el problema de la deuda es que está está en Madrid Río, está en la M-30, está en obras que o son de prestigio o se han afrontado de una manera unilateral y exclusiva por parte del Ayuntamiento de Madrid, como es el caso de la M-30. Nosotros ya dijimos hace cuatro años que la M-30 tendría que haber sido financiada por el Estado y la Comunidad de Madrid y no en exclusiva por el Ayuntamiento de Madrid, lo que ha generado una deuda para 35 años. 

¿Cree que ha merecido la pena el soterramiento de la M-30 y Madrid Río?
Del soterramiento de la M-30 nunca he dicho que no pero insisto que debería haber sido cofinanciada por el Estado y la Comunidad. Madrid tiene un problema y es que siendo la capital del Estado tiene una ley de capitalidad, apoyada por el PSOE y por el PP en las Cortes, con el voto en contra única y exclusivamente de IU –estaba yo en el Congreso–, que se pactó sin financiación. Y Madrid tiene pendiente el Pacto Local que el señor Zapatero prometió que se iba a negociar simultáneamente con la financiación de las comunidades autónomas y no se ha hecho. Esto lo que hace es que los Ayuntamientos tengan gastos impropios y, por lo tanto, mayor deuda municipal. Así, cuando llega una obra como la M-30 que es la gran pirámide del faraón, va el señor Gallardón y al grito de "a escote no hay nada caro" se mete en una deuda de 4.500 millones para todos los madrileños. Si me pregunta si había que cubrir la M-30, sí había que cubrirla y tampoco voy a discutir que no haya quedado bonito, porque solo faltaba que después de 400 millones quedara feo. Ahora ¿se podía haber hecho algo para que la gente cruzara de una orilla a otra y para que la gente paseara por las zonas verdes sin necesidad de gastarse 400 millones?

¿Cree que habría que subir los impuestos o crear otros para hacer frente a la situación económica del Ayuntamiento?
Sería necesario, en primer lugar, que la Ley de Capitalidad tuviera financiación, que el Pacto Local se llevara adelante y se atribuyeran competencias y recursos. Habría que modular el IBI y hablo de modular, no de subir impuestos. La izquierda sube impuestos a quien más tiene y más puede pagar y baja impuestos a quien menos tiene, y eso es modular impuestos. El IBI, concretamente, se podría subir hasta el 1,2 o el 1,3 por ciento a las rentas catastrales más altas. Así se podrían extraer 200 millones más que actualmente incluso haciendo bonificaciones para que la gente con menos recursos pagara el mínimo, un euro. Se podrían plantear nuevas figuras impositivas que tuvieran que ver con la tasa de residuos de manera progresiva o modificar la figura impositiva del impuesto que afecta al vehículo de tracción para que paguen más los que generan más CO2 y más contaminación. Es decir, se pueden hacer cosas para tener más dinero pero no a costa de los que menos tienen como ahora. Por lo tanto, no subir impuestos, pero sí modularlos.

¿Paralizaría IU alguno de los proyectos puestos en marcha o anunciado por Gallardón?
Sí, paralizaría la operación Chamartín y todas las operaciones que consideran la vivienda como un vehículo financiero y no como un derecho social. La ciudad tiene suelo calificado para hacer 250.000 viviendas, cuando las certificadas en el año 2009 fueron 5.000. Eso tiene que significar que tiene un plan general de ordenación urbana totalmente desenfocado. Seguir planteando operaciones como Chamartín para construir 18.000 viviendas, el 80 por ciento de ellas libres, es seguir considerando que la vivienda es un instrumento financiero para pagar infraestructuras y no un derecho social. Lo que hay que crear es un parque público de vivienda en compraventa y en alquiler reteniendo la propiedad del suelo público. De esta forma, se podrían construir viviendas de 70 u 80 metros por no más de 70.000 euros, que es el precio de coste, con la única condición de que el Ayuntamiento le vende el piso y, si dentro de diez años lo quiere vender, el Ayuntamiento se lo vuelve a comprar por el mismo precio más el IPC. Ese es el tipo de vivienda que haría falta.

¿A grandes rasgos qué propone IU para mejorar Madrid?
Los grandes problemas están identificados de antes: empleo, vivienda, reequilibrio territorial y social, atención a mayores y niños. Todo esto son elementos programáticos que se podrían pactar en buena parte con las otras fuerzas políticas, pero el problema viene cuando hay que dotar los recursos para hacer eso posible. Nosotros creemos que tenemos que atender al reequilibrio territorial y social, lo que implicaría atender una ciudad de 3.200.000 habitantes y 21 distritos. Eso significa equipamientos, transportes públicos no solo radiales, sino transversales, como la M-40 de Metro o dar más competencias a las Juntas de Distrito para que gestionen el 25 por ciento del presupuesto. También proponemos un modelo de participación diferente, pues no puede mantenerse un modelo absolutamente paternal, protector y, al mismo, tiempo mediatizado. También defendemos lo público. Hoy el problema del debate privado o público no es un debate trivial entre la derecha y la izquierda. Sabemos que socialmente se ha impuesto la idea de que lo esencial es que funcione al margen de que sean públicas y privadas, pero es que en Madrid el 40 por ciento del presupuesto se destina a pagar a empresas privadas que prestan servicios públicos. Y eso sin reducir el número de funcionarios del Ayuntamiento. Entonces, ¿dónde está la rentabilidad? Además, las políticas de privatización solo funcionan en un mercado laboral precario, fragmentado y donde los trabajadores no tienen derechos y cobran menos salarios porque es la única posibilidad de que las empresas privadas tengan margen para hacer rentables sus servicios.

¿Qué proyectos e infraestructuras se recogen en el programa de Izquierda Unida?

La cosa está para pocas alegrías. Yo creo que este año está todo más tranquilo porque, como se ha demostrado, no tenían un duro y el duro que tienen se lo gastan en lo que les parece mejor para su política, que yo no digo que no sea aplaudida por muchos ciudadanos. El efecto escaparete funciona: se puede vivir en un barrio sin luz y con barro, y pasar por el palacio de Cibeles y sentirse orgulloso de su ciudad. Hay gente para todo. Yo no. Nosotros defendemos estructuras como la M-40 de Metro, que es una obra que corresponde a la Comunidad de Madrid, pero el Ayuntamiento tiene que reivindicar este tipo de obras.No entendemos que después de años Príncipe Pío siga ahí abandonado; proponemos que exista un centro de música popular, con auditorios, tiendas especializadas y servicios que revitalicen una zona y, además, cubra una necesidad porque es verdad que Madrid tiene un auditorio para música clásica pero para la música popular es complicado. Este tipo de equipamientos podían  ubicarse, por ejemplo, en Villa de Vallecas, en un polígono industrial, con locales de ensayo para pequeñas compañías de teatro o grupos de música.

Si ganara las elecciones…

El país se habría vuelto loco.

¿Mantendría la Alcaldía en Cibeles?

Yo creo que en tiempos de crisis no hay que hacer mudanza, sinceramente. El problema no es dónde está el alcalde sino dónde está el Gobierno. Yo quiero un Gobierno centrado en los problemas de la ciudad. El alcalde se sienta ahora en Cibeles y la política es la misma que cuando se sentaba en la plaza de la Villa. Mis aspiraciones están bastante más lejos de las posaderas del alcalde.

¿Ve posible que la izquierda madrileña tenga la posibilidad de gobernar en coalición en el Ayuntamiento?

Los de IU y nosotros, ¿dices? (risas). Vamos a ver yo no soy equidistante entre el PSOE y el PP. Si me disputo algunos votos es con el PSOE más que con el PP y tengo claro que si puedo coincidir en algunas cosas puedo coincidir más con el PSOE que con el PP. Ahora, PSOE y PP opinan de la crisis que es el mal menor del mejor sistema posible y yo pienso que la crisis es la consecuencia lógica de un modelo que no funciona. De entenderme en algunas cosas sería con el PSOE. ¿En qué cosas? En una política fiscal progresiva, una política de vivienda que no sea para especular… es decir, una serie de políticas que no son las que se derivan de las que hace el Gobierno nacional del señor Zapatero. El problema para llegar a un acuerdo con el PSOE no es de IU, sino del PSOE. Nuestra ambición, evidentemente, es cambiar el Gobierno, pero fundamentalmente queremos cambiar la política.

Pero el principal problema son los votos…
Estamos hablando en la hipótesis de que se pudiera, que es la misma hipótesis de ¿quién ganaría, Nadal o yo en un partido de tenis? No lo sé, no está previsto el partido.
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