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Caos en los aeropuertos

La normalidad se instala en Barajas

La normalidad se instala en Barajas

Por MDO/Efe
domingo 05 de diciembre de 2010, 00:00h
Los vuelos se desarrollan con normalidad este lunes en Barajas, aunque hay algunos retrasos debido a los reajustes de programación que siguen efectuando las compañías y al mal tiempo que afecta a varios países europeos. El aeropuerto de Barajas ya fue recuperando su rutina habitual este domingo, con una masiva presencia de los controladores convocados al trabajo y la salida de numerosos vuelos, aunque la cancelación de algunos y los retrasos en otros generaron algunos momentos de tensión.
Aunque las filas de viajeros en los mostradores de atención al cliente de las aerolíneas han disminuido en las últimas horas, todavía aguardan colas viajeros afectados por las cancelaciones o que han perdido sus conexiones al llegar con demora a Barajas.

Otros más afortunados expresaban su felicidad por haber facturado sin problemas en los vuelos que tenían reservados para este lunes, aunque reconocían que habían pasado un fin de semana de nervios e incertidumbre al no saber si podrían viajar. Tres días después de que se paralizara el tráfico aéreo en Barajas, las terminales casi han recuperado la normalidad y su aspecto es el semejante al de cualquier otra jornada festiva. El presidente de Aena, Juan Ignacio Lema, apuntó este domingo que la red de aeropuertos españoles recuperará la normalidad total en su operativa en un máximo de "un par de días".

Este lunes, la práctica totalidad de los controladores que tenían turno se han incorporado a sus puestos sin problemas -como los 61 del Centro de Control de Torrejón de Ardoz-. Esta segunda jornada en estado de alarma sigue así la tendencia iniciada ya el domingo, cuando 19 de los 20 controladores convocados en la torre de control de Barajas acudieron a sus puestos.

  En cuanto al estado del tráfico, la Agencia Europea para la Seguridad en la Navegación Aérea informó este domingo de varios sectores aéreos de Madrid con regulaciones.

Según sus datos, los más afectados eran los del área de Toledo y Zamora, que registraban gran afluencia de tráfico que desembocaba en retrasos. La necesaria reordenación del listado de vuelos con salida o destino a España, explicó la Agencia Europea, es una tarea complicada que se ha llevado por delante algunos, que han tenido que ser cancelados.

La lenta reordenación del tráfico aéreo es una de las cicatrices que ha dejado este plante salvaje de los controladores, pero no la única. El cierre del espacio aéreo ha dejado en tierra a cerca de 600.000 pasajeros en uno de los puentes más largos del calendario laboral. Además, ha causado pérdidas millonarias en los sectores turístico y hostelero. Las propias aerolíneas calculan que han podido perder entre 60 y 80 millones de euros durante esta crisis.

Pero las consecuencias, según han anunciado el ministro de Fomento, José Blanco, y el vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, también alcanzarán a los controladores. En primer lugar, Aena ya ha anunciado que ha abierto expediente, hasta ahora, a 442 controladores que se ausentaron de su puesto de trabajo.

No obstante, los controladores también tendrán que responder ante la Justicia. En Madrid, la Fiscalía comenzará a interrogar a los controladores este jueves. Según fuentes del ministerio público -que no descartan pedir prisión provisional para algunos de los implicados en el conflicto- se les podría acusar de un delito de sedición por paralizar el tráfico aéreo español.

Ya desde primera hora de este domingo se agolpaban en los mostradores de Barajas numerosos pasajeros a la espera de poder volar tras sufrir cancelaciones ayer o el viernes, así como los que tenían billete para salidas programadas este domingo.

El ambiente era de mayor tranquilidad y había satisfacción entre numerosos pasajeros por la decisión del Gobierno de decretar, este sábado, el estado de alarma para obligar a los controladores a ocupar sus puestos de trabajo. No obstante, había quien lamentaba que esa medida no fuera adoptada antes. "Tenían que haberles plantado cara antes, porque se veía venir lo que podía ocurrir", decía un vitoriano que pretendía volar a Nueva York: "los controladores se creen una casta superior y no atienden sus responsabilidades".

Las colas eran largas en las oficinas de atención al cliente de las compañías, en las que los pasajeros explicaban su situación y exigían soluciones que no siempre llegaban. El tiempo de espera para ser atendidos les servía para criticar a los controladores, que en su opinión integran un colectivo "privilegiado" e "insolidario".

Algunos no han perdido el tiempo y se han organizado en una plataforma -que agrupa ya a cerca de 2.000 afectados- para llevar a los controladores ante los tribunales. Los miembros de esta plataforma, asesorados por el despacho de abogados Cremades & Calvo-Sotelo, han anunciado su intención de pedir a los controladores una indemnización de 10.000 euros por cada pasajero afectado.

Los controladores, por su parte, han culpado al Gobierno de esta crisis y han denunciado "la persecución" a la que están sometidos desde hace nueve meses. Los responsables del Sindicato Unificado de Controladores Aéreos (USCA), calificaron como "una provocación" la aprobación, este viernes, del decreto ley que regula las nuevas condiciones laborales "de una plantilla muy castigada".

Entre las anécdotas que se han vivido en el aeropuerto está el uso por parte de los afectados más cansados de los adornos de Navidad que ha puesto AENA en el techo de la T4, grandes cartones rojos con forma de regalos, abetos y estrellas, a modo de "colchón".

Los trabajadores de las tiendas que hay en la zona de salidas de la T4 han agradecido "la relativa vuelta a la tranquilidad", después de una jornada que también fue "complicada" para ellos, ya que por un lado tuvieron que atender a "una avalancha" de personas en la zona de facturación, y por otra perdieron dinero porque los locales que tienen en la zona de embarque estuvieron cerrados. Las cafeterías de la empresa Raesa dejaron de ingresar buena parte de los previsto por el mismo motivo.

Las dependientas del local de estética y Spa que hay junto a los mostradores de facturación de la T4 han relatado que algunas personas se ducharon allí tras llevar horas en el aeropuerto y no saber cuándo volarían o podrían volver a sus casas.

Una vendedora de la ONCE explicaba que este sábado vendió más cupones de lo habitual, ya que había gente que al deambular por la terminal y ver su puesto se animaba a probar suerte "para ver si podía comprarse otras vacaciones más afortunadas".

El principal elemento de tensión lo ha protagonizado un grupo de pasajeros que ha visto cancelado su vuelo a Colombia. "Queremos volar, queremos volar" e "Iberia mentirosa, cumple" han sido algunas de las frases que ha gritado hacia las dos de la tarde de este domingo en la terminal 4 de Barajas este grupo de afectados.

Su actitud ha hecho que acudieran varios vigilantes de seguridad y cuatro policías nacionales, que finalmente no han tenido que intervenir, ya que los ánimos se han calmado cuando el personal de Iberia les ha asegurado que volarán este lunes y les ha entregado las tarjetas de embarque.
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