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Pedro Delgado. Secretario General de CCOO en el Ayuntamiento de Madrid

'El Ayuntamiento debe a los trabajadores un 1% de subida salarial'

"El Ayuntamiento debe a los trabajadores un 1% de subida salarial"

Por Enrique Villalba
lunes 03 de mayo de 2010, 00:00h
Pedro Delgado (Madrid, 1964) es secretario general de la sección sindical intercentros de Comisiones Obreras en el Ayuntamiento de Madrid. Desde el 17 de diciembre de 2009 dirige la transformación de la estructura del sindicato a nivel municipal.
¿Cuál es la situación de los trabajadores en el Ayuntamiento?
La situación es complicada. El Ayuntamiento de Madrid está realizando una mala gestión legal del personal. Hay un intento, como lo hay en toda España, de reducir la capacidad de interlocución de los sindicatos e implantar un modelo individualizado de relaciones laborales. No están cumpliendo, pero Gallardón no es el primero. Ya hizo lo mismo Álvarez del Manzano. Tampoco será el último.

¿En qué punto se halla el convenio general de trabajadores?
En el Ayuntamiento de Madrid se negoció por primera vez dentro del ámbito de las administraciones públicas el acuerdo general para trabajadores funcionarios y laborales. Antes se había reconocido la capacidad de negociar a los funcionarios y se habían sentado las bases para la unificación de condiciones para funcionarios y laborales. En el Consistorio somos 26.000 funcionarios y 4.000 laborales, una situación rara dentro de las administraciones públicas. Antes negociaba al mismo nivel el sindicato general y el corporativo. En 2008 se negoció de manera distinta la situación laboral: de forma común en lo que pudo ser común, y de forma diferente lo que no podía ser igual. Ese acuerdo se firmó por UGT y CSIF. CCOO firmó el acuerdo pero la asamblea no lo ratificó. Consideramos que hay elementos que no compartimos, como recortes de acción social y de derechos. Además, sólo se han desarrollado los aspectos más lesivos de ese acuerdo, mientras que los más beneficiosos están pendientes.

¿Hay posibilidad de diálogo con el Ayuntamiento?
Diálogo hay, pese a lo complejo de la situación. Sin embargo, la comunicación es poco productiva, y la administración está poco dispuesta a llegar a acuerdos. La crisis está afectando a esta situación. Ahora mismo, el Ayuntamiento debe a los trabajadores un 1 por ciento de subida salarial, marcado en el acuerdo laboral antes comentado. Somos conscientes de que en el equipo de Gobierno hay distintas sensibilidades y se ha hecho caso a la más antisindical. Esta facción decidió no acometer el pago intentando hacer ver que se trata de una contención del gasto. Para contener el gasto debería seguir la pauta del PP de la Asamblea de Madrid, que propone recortar gastos eliminando altos cargos. Sin embargo, desde la llegada de Ruiz-Gallardón el número de altos cargos se ha multiplicado en un 200 por ciento, todos con altos salarios. Han traído unos 700. Este aumento no ha venido acompañado de una mejora de la gestión cotidiana. A esto hay que sumarle libres designaciones. Algunas no son conformes a Ley porque no contemplan la convocatoria pública, como en Policía Municipal, donde se está nombrando con el dedo preconstitucional.

¿Cuáles son los principales puntos de fricción con la administración?
Existe un problema serio en el convenio y clasificación de laborales, y en el catálogo de puestos de trabajo (hay categorías profesionales con 41 líneas salariales), que está derivando en la singularización de salarios. Hay que racionalizar el sistema retributivo y el acceso a puestos de trabajo (según el mérito y capacidad). Proponemos que se cumpla el convenio que se propuso en 2006. Sin embargo, se ha abierto de forma indiscriminada la puerta a trabajadores de otras administraciones, lo que debe hacerse de forma ordenada y con acuerdos de reciprocidad, algo que no está ocurriendo. Están trayendo asesores y hasta equipos completos que incluso obstaculizan el trabajo. Si determinadas plazas las ocupan por libre designación, los trabajadores de esta administración tienen menor acceso a las mismas y se limita su carrera profesional. Estos problemas están ocasionando que determinados sindicatos corporativos se lancen a la crítica furibunda, llegando a un determinado sector de los trabajadores mediante mensajes que tratan de mostrar que el empleo público poco menos que es gratis, cosa que es un error.

¿Qué opina de la formación en el seno del Ayuntamiento?
Una de las políticas de empleo suscritas con los empresarios es aumentar la eficiencia del trabajador por unidad de tiempo, sin incrementar su número de horas de trabajo. La clave, o por lo menos una de ellas, es la formación. En general, en el Ayuntamiento se ha abierto mucho la posibilidad a la formación, aunque siguen ocurriendo excepciones en las que se deniega a personas el acceso a cursos, o sólo se permiten para determinadas categorías. Sin embargo, también están ocurriendo asuntos graves como que en Policía Municipal se está proponiendo pagar dinero por no ir a cursos de formación, y a eso le llaman productividad.

También han criticado los procesos de consolidación.
Hay una tasa de empleo temporal en el Ayuntamiento en torno al 15 por ciento. Es muy elevada. Ocurre un doble problema: está paralizada la segunda negociación sobre la puesta en marcha de la consolidación de empleo recogida en el estatuto básico del empleado público (la de 2003 se está finalizando); y la Dirección General de Personal ha decidido que todas las ofertas de empleo sean por la vía de la oposición y no por la del concurso-oposición, así no se contempla la antigüedad y los méritos para alcanzar las plazas. Esto significa dilapidar fondos públicos porque hay muchos trabajadores a los que cuesta mucho dinero formar para luego dejarles marchar. Además, el ritmo de concursos-oposición está siendo lentísimo. En 2009 sólo se ha convocado una, de auxiliares administrativos. Por lo tanto, no se está cumpliendo el compromiso de reducir en un 8 por ciento la temporalidad.

Los últimos conflictos sindicales en el municipio se recrudecen mucho.
La percepción exterior debe ser variada. Habrá gente que lo entienda y gente que no. En los momentos de crisis, las críticas al mundo funcionarial funcionan a las mil maravillas. Hemos firmado con el Gobierno un acuerdo de contención salarial como gesto de solidaridad hacia el resto de los trabajadores. Sobre la crudeza de los conflictos, supongo que se desarrollan así porque los gestores disparan con pólvora ajena, ya que arriesgan los fondos públicos. A veces, se fijan más en ganar la batalla de la opinión pública y menos en ganar la del servicio público, a través de acuerdos razonables que no deterioren el servicio. Por ejemplo, en Policía Municipal y agentes de Movilidad esos mandos elegidos a dedo están aplicando una política desfasada de ejercer el mando. Hay más expedientes que agentes de Movilidad. Y luego piensan que todo se arregla con dinero, cuando hay otros elementos con los que se puede negociar, como la conciliación o la creación de empleo (Gallardón prometió que crearía 1.500 nuevos agentes y hay esos mismos en oficinas y no en la calle).

Se han opuesto a las privatizaciones de servicios.
Se han realizando privatizaciones de palabra y de hecho. La legitimación para la organización de los servicios la tienen desde el momento que ganan unas elecciones. Y como apoyan esa política, la llevan a cabo. Oponerse de forma efectiva a eso es muy difícil. Apenas se han parado una o dos. Aunque luego se cumplan algunas de las predicciones que hicimos al respecto, como en la Funeraria, donde se vendió una empresa por unas perras con la excusa de la situación financiera para dar luego millones de beneficios, y el escándalo de que los privatizadores en condiciones lesivas para el interés público se hayan ido de rositas. Por eso nos oponemos a todas las privatizaciones. Creemos que el servicio público está perfectamente capacitado para realizar estas actividades.

¿Qué relación tiene CCOO con el resto de sindicatos municipales?
Han sido malas. Hay sindicatos corporativas que se dedican a determinadas parcelas de trabajadores, y que no entendieron qué estaba ocurriendo cuando negociamos el acuerdo general. No entendieron que las nuevas leyes habilitaban a los que tienen la mayor parte del voto del conjunto a negociar los acuerdos. Eso les llevó a criticar más a los otros sindicatos antes que a la propia administración. Por suerte, en determinados casos, se ha recuperado la cordialidad, aunque hay sindicatos que siguen poniendo dificultades en este sentido.

¿Dónde está la solución a los problemas laborales en el municipio?
En el cambio de mentalidad. Los jefes de personal están convencidos de que han hecho las cosas bien. La plantilla está enfadada y los sindicatos indignados. Y me da la impresión que no se dan cuenta que eso es así.
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