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Actividad de la Semana de la Ciencia 2009

De visita al Molino de Morata de Tajuña

De visita al Molino de Morata de Tajuña

sábado 14 de noviembre de 2009, 00:00h
El edificio donde funcionaba el molino de Morata era una vivienda que  tiene ya casi mil años de historia. A principios del siglo XVIII sus propietarios construyeron el artefacto que molía el trigo, gracias a la fuerza del río Tajuña,  de todos los campesinos de la zona.  Después de 200 años de trabajo continuado, el molino cerró hasta que en 2002 se reabriera en forma de museo. El Ayuntamiento del pueblo invita a visitarlo  en el marco de la IX Semana de la Ciencia.
El hoy recuperado molino de la Huerta de Angulo fue recuperado y reabierto tras años de abandono y olvido. Hoy puede visitarse de la mano de José Manuel  Sánchez que, tras 40 años trabajando en la misma finca, se ha convertido en el encargado del museo.  “Aquí se generaba la energía eléctrica para todo el pueblo”, explica Sánchez a los integrantes de una de las visitas guiadas que organiza el Ayuntamiento,  mientras pone el mecanismo en funcionamiento. “Sólo se enciende cuando vienen grupos grandes porque la vieja maquinaria se desgasta mucho”, argumenta.

La recuperación del molino está bastante conseguida e intenta mantenerse fiel a la apariencia que mostraba cuando funcionaba a pleno rendimiento. El antiguo molinero José Manuel cuenta además que “todas y cada una de las piezas que hoy se exponen pertenecen al molino original de principios del XVIII”.

A finales del XIX el molino de la Huerta de Angulo fue reformado para mejorar sus prestaciones lo que,  unido a su cercanía a Morata propició que el otro molino del municipio —el Molino Hundido— dejara de funcionar y quedara finalmente abandonado. Las reformas continuaron en años sucesivos y a comienzos de siglo se instaló una turbina eléctrica para la producción de luz. Para alimentar la turbina y dar salida a los humos se instaló la chimenea que aún hoy ocupa la fachada principal.

Hasta 1998, el Molino de Angulo fue de propiedad privada. Tras pasar por varias manos, en el último siglo perteneció a los Mac Crohon, una importante familia de Morata. En sus instalaciones se podía moler todo tipo de grano. “Había tres maneras de pagar el servicio: mediante dinero, con maquila (el molinero se quedaba con un porcentaje del trigo), o vendiendo trigo”, afirma Sánchez.

A finales de los años 60 del siglo XX el molino dejó de funcionar porque ya había dejado de ser un negocio rentable. “Los campesinos ya acudían más a molinos eléctricos o a fábricas”, explica José Manuel quien añade que “después se utilizó por los propietarios hasta 1986, cuando cerró definitivamente, hasta que en 1998 empezara  a restaurarse”.

El museo contiene además diferentes aperos de labranza que se usaban en el campo antes de la llegada de las máquinas, así como otros utensilios como los instrumentos que se utilizaban para picar las piedras del molino, una báscula o las turbinas.

Así, de manera gratuita y como una actividad más que se desarrolla dentro de la IX Semana de la Ciencia, los madrileños tienen la oportunidad de conocer cómo funcionaba un molino hidráulico tradicional. Para más información sobre esta y otras actividades, puede consultar la página de madri+d www.madrimasd.org/semanaciencia.
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