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Las ovejas llegan a las calles del centro de Madrid

Las ovejas llegan a las calles del centro de Madrid

Por MDO/E.P.
domingo 25 de octubre de 2009, 00:00h
Desde Badajoz llegaron 500 ovejas a las calles del centro de la capital este domingo en el marco de la tradicional Fiesta de la Trashumancia. Una jornada que recrea las tradiciones y las costumbres pastoriles y que su decimosexta convocatoria quiere homenajear a la mujer rural.
El evento estaba organizado por la Asociación Trashumancia y Naturaleza en colaboración con el Ministerio de Medio Rural y Marino y el Ayuntamiento de Madrid, entre otras instituciones. El presidente de la Denominación de Origen del queso de la Serona, aseguró "que todos los años la fiesta cuenta con grandes apoyos del mundo rural" y que, desde su asociación, buscan hacer un llamamiento contra "el cierre de las cañadas reales".

Todos coinciden en que el mundo rural "no ha pasado de moda" y que, en muchas ocasiones, gracias a ellos "se lleva a cabo el desarrollo sostenible". Para la presidenta de la Federación Nacional de las Mujeres Rurales, Ángeles Valvas, "es culpa de las Administraciones" y, por ello, reivindicó la necesidad de que éstas "luchen por los pueblos rurales al igual que lo hacen por las ciudades", ya que, según subrayó, "los pueblos cada vez crecen más" y se lamentó de que cada vez se les de "menos importancia".

Faustino explicó que las zonas rurales también se están viendo perjudicadas por la crisis económica. "Nuestra Denominación de Origen se está viendo afectada como la mayoría de los sectores de la economía, vendemos menos quesos, pero lo sobrellevamos y vamos tirando como podemos", reconoció. Desde de Cabezón de la Sal en Cantabria, Darío Fernández, también quiso trasladar su apoyo a la trashumancia con colores y diferentes trajes regionales y sus correspondientes danzas que exhibieron en las calles madrileñas.

Las 500 cabezas ovinas llegaron a la Puerta del Sol en Madrid, donde varios grupos de coros y danzas representaron diferentes piezas pastoriles. El desfile animal estaba acompañado por 50 pastores de Reinosa (Cantabria), 50 de las montañas burgalesas y 20 de Extremadura. El rebaño estaba dirigido por un mayoral o rabadán, que encabeza y guía la marcha, con sus correspondientes perros pastores, que se encargan de defender a los animales de osos, lobos y otros depredadores que se encuentran en el camino.

Origen 'Alfonsino'

La historia de la Trashumancia se remonta al rey Alfonso X El Sabio, que concedió en 1273 los privilegios al Concejo de la Mesta de los Pastores para que pudieran moverse libremente con sus rebaños, respetando las cinco cosas vedadas: panes, viñas, huertas, dehesas y prados de guadaña. El tributo de cinco ovejas por millar, que debían pagar los pastores a la Corona al atravesar los Puertos Reales en su viaje de primavera se convirtió en el ingreso más importante y regular del Reino de España, pues durante siglos transitaron anualmente por las cañadas de 3 a 5 millones de ovejas entre las montañas del norte y los valles del sur.

Además de la Concordia de los Hombres Justos de la Mesta, por privilegio concedido a Madrid a principios del Siglo XV por el rey Juan II, padre de Isabel la Católica, se instituyó la Feria de Ganados de San Mateo, que durante tres días se celebraba en la calle de Alcalá, que es cañada real o camino de cordel.

Se llamaba así porque los ganaderos, acogidos a los privilegios del Honrado Concejo de la Mesta, defendían sus derechos de paso con una copia de la Ley en la mano y con un cordel, que llevaba en sus puntas dos sellos de plomo, troquelados por el fiel contraste de pesos y medidas. El mayoral avanzaba delante del rebaño y en los lugares donde veía que habían dejado menor anchura de la pertinente, medía con el cordel el ancho de la calle, presentando ante la autoridad la denuncia correspondiente.

"Y alrededor del mercado los naturales medios de expansión y regocijo, los puestos de refrescos, vinos y aguardientes, alguna barraca, alguna rifa y la concurrencia de fulanitas al olor del dinero logrado por los tratantes en sus ventas de ganado" según narra José María de Mena en sus 'Leyendas y Misterios de Madrid'. Hasta mediados del siglo XX era habitual ver pasar por la calle de Alcalá en primavera y otoño los rebaños de ovejas merinas con sus pastores, que regresaban o se dirigían hacia Extremadura.
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