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Hortensia

Por MDO
lunes 09 de abril de 2007, 00:00h
La hortensia (Hydrangea macrophylla) es un arbusto de hoja caduca, de 1 a 3 metros de altura, originaria del este del Himalaya, sur de Asia y Japón, aunque se ha extendido por cultivo a muchas otras zonas del planeta. Las hojas son gruesas y puntiagudas, con el borde aserrado. Las flores, casi todas estériles, se disponen en ramilletes globosos al final de las ramas.
Una característica peculiar de las flores es que su color depende del tipo de suelo, de manera que si éste es ácido, las flores son azules o purpúreas, y si es neutro o alcalino, son rosas o rojas. Las flores blancas no son afectadas por el tipo de suelo.
Es la especie del género más cultivada en jardinería, existiendo numerosas razas de cultivo. La raza silvestre tiene flores fértiles y estériles, pero en las cultivadas suelen ser todas estériles. Se trata de una planta rústica, aunque los botones florales hielan con relativa facilidad y requieren una temperatura de unos 15 ºC para su formación.
    
Variedades
La Hortensia trepadora es muy rústica, con vegetación densa, por lo que debe ir atándose a alguna estructura (normalmente para cubrir una pared) o bien dejarla que caiga por un muro. Es recomendada en zonas de sombra.

La Hortensia de hojas de roble (H. Quercifolia) presenta un porte redondeado (irregular) y unas hojas similares a las del roble. Es oriunda de la parte norte del continente americano. Las cabezuelas, que florecen en junio empiezan con un color blanco que va tomando tonos rosas o amoratados y después marrones, según va pasando el verano. El follaje también experimenta cambios de color según avanza el otoño. Aguanta perfectamente los lugares sombríos y prefiere los suelos más bien ácidos.

H. paniculata: es una hortensia de gran tamaño (puede llegar a medir seis metros de altura) que proviene del este asiático. Su mayor peculiaridad es que tiene cabezuelas piramidales con panículas formadas por flores con y sin bráctea. Flores blancas con tonos rosáceos. Florece entre los meses de julio y octubre.

Multiplicación
La multiplicación se realiza a partir de esquejes de 8-10 cm de longitud, aunque si no se dispone de suficiente material vegetal pueden emplearse esquejes de menor tamaño, cogiendo 1 cm a cada lado de la hoja y dividiendo el tallo en dos partes de forma longitudinal; no obstante estos últimos tardan más tiempo en dar una planta  vendible.

Dichos esquejes se colocarán sobre sustrato de turba, turba y arena o arena sola, aunque a  veces también se emplea la tierra de brezo.  Con calor de fondo de 18-20 ºC el trasplante podrá llevarse a cabo a los 30-40 días. Para plantas plurifloras de dos años el esquejado se realiza de abril a junio, para las de un año, de enero a marzo y para las unifloras algo más tarde que en el caso anterior.

Cultivo
Para la formación de los botones florales es necesario que la temperatura sea inferior a los 18 ºC durante al menos 6 semanas. Posteriormente se requiere un período de seis semanas a 5 ºC para poder iniciar el forzado, manteniendo la planta sin hojas (éstas retrasan la floración) y en la oscuridad. Dichas hojas se pueden eliminar de forma mecánica o con etileno, o bien con defoliantes (dodecanol) para acelerar la entrada en reposo.

La hortensia no puede vivir a pleno sol todo el año (salvo en las zonas costeras del norte); deberá disponer de una sombra sobre todo en las horas centrales del día, y a ser posible que sea parcial.  El contenido del suelo en materia orgánica debe ser elevado. El pH influye decisivamente en la coloración azul o rosa de las flores.
El PH del suelo debe ser ácido para que algunas variedades alcancen ese color azul intenso, ya que el color depende de la variedad y del aluminio del suelo y para eso hay que empezar teniendo un PH ácido en el suelo.  Las variedades más azules son: "Marechal Foch" y "Nikko Blue". La coloración azul también se puede conseguir aportando Sulfato de aluminio (6gr./l).
 
Para obtener flores de coloración rosada, la fertilización de fondo debe ser rica en nitrógeno y fósforo y pobre en potasio, mientras que si se desean flores azules, será rica en potasio y pobre en nitrógeno y fósforo. Además, la floración azul requiere el aporte de abonos acidificantes tales como: sulfato amónico, nitrato amónico, sulfato potásico, etc. También se puede añadir sulfato de aluminio si las medidas anteriores son insuficientes. La coloración rosa se conseguirá con abonos alcalinos: nitrato de calcio y, en menor medida, nitrato cálcico.
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