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Entrevista a Pilar Martínez, concejala de Urbanismo de la capital

'Por primera vez, el Ayuntamiento ha iniciado una política de expropiación'

"Por primera vez, el Ayuntamiento ha iniciado una política de expropiación"

martes 13 de marzo de 2007, 00:00h

El Ayuntamiento de Madrid ha iniciado "una política contudente en cumplimiento de la Ley del Suelo", mediante la cual, por primera vez, se están expropiando edificios para rehabilitarlos. La concejal de Urbanismo de la capital, Pilar Martínez, explica a MDO que "hay 22 expedientes de expropiación abiertos, y otros 60 que están identificados". Martínez repasa además los conflictos Ayuntamiento-Ministerio de Fomento sobre la operación Chamartín y Abroñigal y se reafirma en que en la próxima legislatura se reformará el eje Prado-Recoletos.

¿Qué se va a recordar de esta legislatura además de la reforma de la M-30?
La M-30 es una obra que eclipsa por su dimensión, pero también se han hecho inversiones en otros ámbitos, como en Servicios Sociales o en Medio Ambiente. En el área de Urbanismo, nos comprometimos a hacer 40.000 intervenciones en la almendra central y 35.000 nuevas viviendas de protección pública en los nuevos desarrollos. A 1 de marzo, de las 40.000 intervenciones se han ejecutado 28.145, un 79 por ciento; pero el compromiso era para 2008, por lo que si en estos tres años hemos alcanzado esta cifra, está claro que lo vamos a cumplir. Entre estas actuaciones se incluyen las Inspecciones técnicas de edificios (ITE), las Áreas de Rehabilitación Intefrada (ARI), la Agencia Municipal de Alquiler y la transformación de locales comerciales en residencial.

En cuanto a las viviendas protegidas ¿están ya finalizadas?
De las 35.000 viviendas que se ofertaban en los nuevos desarrollos, en tres años ya hay 29.000 que se han entregado o que están en construcción por lo que se puede llegar a la cifra total en 2008. Estos objetivos eran muy ambiciosos, pero se han cumplido. Madrid es el motor de producción de vivienda pública en España, es la ciudad que más vivienda pública está ofreciendo a los ciudadanos y especialmente a los jóvenes. Por ejemplo, el Ministerio de la Vivienda invierte 29 euros por habitante en este aspecto, mientras que Madrid invierte 120. Y también trabajamos en la erradicación del chabolismo, como lo demuestran las 700 familias realojadas.

Algunas asociaciones vecinales apuntan a la necesidad de expropiar edificios para rehabilitarlos. Ustedes ya han iniciado este proceso.
La expropiación se ha iniciado ya, y es la primera vez en la historia que el Ayuntamiento de Madrid inicia una política contundente en cumplimiento de lo que dice la Ley del Suelo. Hay 22 expedientes de expropiación abiertos y otros 60 que están identificados. Pero ésta es una herramienta más, y se utiliza cuando el propietario incumple el deber de conservación, y la ley confiere la facultad de expropiar. Hemos priorizado los edificios dentro de la almendra central que tienen infraviviendas sin baño, y los que tienen orden de ejecución del Ayuntamiento, pero no se ejecutan. Los edificios deteriorados le cuestan dinero al Consistorio, porque muchas veces los tenemos que apuntalar con dinero público. El siguiente paso es expropiar, y eso se está haciendo.

¿Es un proceso sencillo?
Cada vez que se abre un expediente de expropiación, es un proceso difícil. Hemos empezado a hacer algo que nunca antes se había hecho, nunca se había expropiado un edificio en la ciudad de Madrid como consecuencia del incumplimiento del deber de conservación y mantenimiento y ya hemos empezado, y vamos a continuar. Ésta es la prioridad de este Gobierno.

¿Qué pasará con los edificios expropiados?
A veces ocurre que cuando se abre el expediente de expropiación, el propietario piensa 'esto va en serio' y actúa. El Ayuntamiento, si ve que el propietario reacciona, automáticamente cierra el expediente; pero una vez que esté hecha el acta de Bienes y Derechos, el proceso ya no para. Cuando expropiamos, lo hacemos en beneficio de la EMVS, que es pública. Esta empresa estudia la situación de los inquilinos y les propone realojarlos, luego tira el edificio y el inquilino vuelve a la nueva casa, si lo desea. Para que sea viable, el 60 por ciento de las nuevas viviendas son libres y el 40 protegidas, pese a que la ley no nos obliga a ello  y sólo obliga en los nuevos desarrollos.

¿Cómo va la rehabilitación privada?
Hay muchos propietarios que son ejemplares y están rehabilitando. Se están concediendo más licencias que nunca en la almendra central, las comunidades de vecinos piden ayudas e incluso hay rehabilitación puramente privada, como ocurre en la manzana de Canalejas, que revitalizará el centro con un hotel y uso residencial, o el edificio de Plaza de España, que se va a convertir en residencial, además del hotel. Desde luego nuestra prioridad es el barrio de Embajadores, donde hay planificadas intervenciones muy potentes, aunque primero tenemos que informar a los vecinos.

¿Hay novedades con respecto a la reforma del Eje Prado-Recoletos?
Es un proyecto que nunca se habló de ejecutarlo en esta legislatura, sino en la próxima. El Plan Especial ha incorporado las alegaciones que se produjeron y va a haber una nueva fase de información pública de seis meses. Ahí el Museo Thyssen podrá alegar, porque hasta este momento no ha dicho nada oficialmente.  Después, la ciudad decidirá en función del interés público. Esta reforma pretende mejorar los museos, es importante y el criterio es peatonalizar, recuperar la historia, y las decisiones serán las mejores para la ciudad. Y, desde luego, en la próxima legislatura se ejecutará.

¿Por qué lleva tanto tiempo paralizada la 'Operación Chamartín'?
Este desarrollo urbanístico plantea un problema que el Ministerio de Fomento no puede eludir, y lo está eludiendo. Fomento tiene una propuesta y todavía no ha contestado. El problema es que las infraestructuras que necesita el ámbito hay que construirlas y las tiene que financiar el desarrollo urbanístico, no las van a pagar los madrileños para que otros obtengan beneficios. Lo que no tiene sentido es que se pague al socio privado de Fomento y no los equipamientos municipales. Además, esta operación se diseñó hace 17 años y el contexto ha cambiado. El Ministerio ba a transformar la estación ferroviaria, pero creará un problema a las 60.000 personas que vivirán allí y no queremos porque defendemos los intereses de los madrileños.

¿Qué diferencias hay entre esta operación y otras como Campamento?
En Chamartín, el Ministerio tiene un socio privado que es el que gestiona su propiedad. En la Operación Campamento, quien va a gestionar es el Ministerio, pero en la Operación Chamartín se han buscado un socio privado [Desarrollos Urbanísticos de Chamartín DUCH], y de ahí viene el problema. Hay un beneficio y hay un perjuicio, pero el perjuicio no quieren asumirlo. Es Fomento quien tiene que decidir si quiere que el proyecto siga adelante. Nosotros lo queremos, Madrid lo necesita, pero sin que nos genere problemas. Todos pueden ganar en este caso -Ayuntamiento, Comunidad y Ministerio-, lo que no puede ser es que lo gane todo uno. Es el Ministerio el que lo tiene parado.

Otro frente abierto con Fomento es la ampliación de Atocha, ¿cree que estudiarán su propuesta de Abroñigal?
El esfuerzo de la M-30 va a permitir quitar vehículos de la almendra central, pero luego llega otra Administración y decide meter 70 millones de pasajeros en la zona. Queremos que crezca la Alta Velocidad pero hay un espacio mejor que Atocha, que es Abroñigal, a un kilómetro y medio, que puede crecer todo lo que se quiera. Abroñigal daría beneficios al Ministerio, porque cabrían oficinas y uso comercial, que es lo que quiere hacer en Atocha. Queremos que la macroestación, el Barajas de los trenes, se haga en Abroñigal, aunque los trenes paren en Atocha y continúen por Serrano hasta Chamartín. En Atocha, Fomento debería plantearse triplicar el Cercanías.

Fomento defiende que la estación central del AVE esté en Atocha, ¿qué pasará si no se llega a un acuerdo?
La opción de Abroñigal tiene mucha lógica, por eso estamos convencidos de que lo van a ver como una oportunidad para los madrileños. Si llegas de Sevilla a Madrid y te puedes bajar en Abroñigal, en Atocha, en Chamartín o en Serrano, ¿qué más te da dónde esté la macroestación? Nadie ha dicho que la Alta Velocidad no pase por el centro de la ciudad. Y a lo mejor quieres alquilar un coche, cosa que no se puede hacer en Atocha, pero eso Fomento no lo contempla. Eso se podría hacer en Abroñigal, lo mismo que se podría coger el Metro o el Cercanías o incluso dormir allí. Lo moderno es la intermodalidad, conectar con varios sistemas de transporte, como pasaría si la Alta Velocidad llegara a Barajas.

¿Qué papel juega en estos acuerdos la Ley de Capitalidad?
Lo mejor para nuestro Barajas, para nuestra Alta Velocidad, para nuestro metro y nuestra ciudad, es que se convocara la mesa de diálogo que dice la Ley de Capitalidad. No es una cuestión de Madrid ciudad, Comunidad o Nación, porque somos todos lo mismo, lo que le viene bien a Madrid le viene bien a toda España.

En cuanto al Frontón Beti-Jai, este mismo equipo tenía previsto expropiarlo en 2005 para rehabilitarlo, pero al final no se hizo. ¿Está prevista su expropiación en el futuro?
Con el Beti-Jai, igual que con los edificios del Arzobispado o de particulares, que se están cayendo porque no se rehabilitan, lo que hay que hacer es ponerlos en valor. En las Escuelas Pías de San Antón, nos pusimos de acuerdo con los arquitectos para convertirlas en la sede del COAM, además de crear equipamientos para la ciudad. Con el Palacio de Ventura Rodríguez, también estaba previsto expropiarlo, pero se llegó a un acuerdo con el Instituto Europeo de Diseño. Si en el Beti-Jai hubiera una oferta así, seguro que diríamos que sí. Hubo una propuesta sobre este frontón que no salió adelante, y ahí murió el expediente. Ojalá que hubiera una propuesta para este edificio.

Sin embargo, este frontón es Bien de Interés Cultural y está en malas condiciones. ¿No se va a actuar aunque los propietarios no quieran hacerlo?
Nuestra prioridad ahora está en expropiar edificios donde hay personas dentro, y yo no descarto que si el propietario del Beti-Jai no lo pone en funcionamiento, se expopie. Cualquier fórmula es buena, que el propietario lo rehabilite o que se expropie, pero no nos cerramos a ninguna, como ha ocurrido en otros edificios. Nosotros hemos empezado por aquellos edificios mal conservados con inquilinos dentro, aunque eso no significa que no vayamos a continuar por otros. Desde luego, si el Beti-Jai no se rehabilita, habrá que pensar cómo se adquiere y si hay dinero para ello. También hay que preguntarse si la ciudad tiene dinero para adquirir y rehabilitar todos los monumentos.

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