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La promotora Jocay XXI niega toda relación con los daños en el edificio

Las familias desalojadas de Vallecas denuncian la falta de información

Por MDO/Agencias
miércoles 07 de marzo de 2007, 00:00h

Las doce familias que el pasado jueves fueron desalojadas del número 77 del Camino de Valderribas, en Puente de Vallecas, denuncian que la constructora Ángel Jove, a la que acusan de ser la responsable de su situación, no se ha puesto en contacto con ellos para darles algún tipo de explicación o pedirles disculpas por la situación que viven. La promotora Jocay XXI, por su parte, niega toda relación entre sus actividades y los daños producidos en el edificio.

Según explicó una de las afectadas, Yolanda Toribio, "los culpables ni se han molestado" en llamarles ni en preguntarles cómo están después de que se vieran obligados a ser desalojados de sus casas y reubicados en un hotel desde hace ya cinco días. "Es como si no existiéramos, como si se estuvieran riendo de nosotros", lamentó.

Tras firmar las escrituras el pasado 27 de febrero, Yolanda acudió a su nuevo piso para "echarle un vistazo". Sin embargo, nunca pudo llegar a habitarlo. Días más tarde, recibió una llamada del presidente de la Comunidad de vecinos, Juan Carlos Herrero, en la que éste le indicaba que habían llegado bomberos y policías al edificio. Al día siguiente, su casa, al igual que todas las de sus vecinos, fue declarada en estado "de ruina inmediata".

Como consecuencia, Yolanda se quedó sin casa y teniendo que hacer frente a una hipoteca de 25 millones. "Me parece increíble que unas personas como éstas intenten arruinar la vida de doce familias y que sean incapaces de dar la cara sabiendo que hay gente que tiene hipotecas y que les cuesta mucho trabajo pagarlas", apuntó.

Otra de las vecinas afectadas, Marcela, sostuvo que no era comprensible "que de la noche a la mañana" haya tenido que ser desalojada de la vivienda en la que residía los últimos cinco años. Así, indicó que estaba "muy contenta" con el contrato de arrendamiento que tenía respecto a su piso, ya que pagaba un alquiler "muy bajo". Ahora, se siente desbordada con la nueva situación, a la que calificó de "rompecabezas".

Tanto ella como su marido trabajan muchas horas y los últimos días han tenido que estar pidiendo permisos continuamente en su trabajo para informarse sobre los trámites a seguir o para ir a su casa, cuando se lo han permitido, para recoger sus objetos personales. Actualmente, gran parte de sus bienes continúan en la que fuera su hogar, ya que sólo pudieron recoger "un poco de ropa y enseres de limpieza".

De los afectados, su hijo es el más joven, contando sólo con seis años de edad. Cuando le lleva al colegio desde el hotel en el que se hospedan temporalmente, tienen que pasar por su antigua morada y el pequeño siempre le pregunta que por qué no se quedan en casa y cuando ve la puerta encadenada, no entiende por qué esta así.

Un año de problemas
En realidad, estos últimos cinco días no son sino el desenlace de un particular calvario que comenzó a mediados del año pasado, cuando los propietarios del portal 77, a pesar de empezar a ver las complicaciones que iban a tener como consecuencia de las obras de demolición del solar contiguo a sus viviendas en el Camino de Valderribas, no sospechaban que acabarían siendo desalojados.

Pasada la primavera del 2006, tras la compra de los terrenos y el inicio de los derribos, llegaron las primeras grietas en algunas viviendas. Tras avisar a los técnicos, estos pusieron estos desperfectos en conocimiento de Gerencia de Urbanismo.

Finalmente, esas grietas evolucionaron al destrozo del muro de carga y de grandes agujeros. "Estamos en la calle gracias a los constructores", apuntó Juan Carlos Herrero. Desde ese momento, nadie de la constructora Ángel Jove se puso en contacto con ellos. "Ni con las asegurados, técnicos ni abogados. Obtuvimos la callada por respuesta", concluyó Herrero.

Constructora
Jocay XXI, la empresa promotora titular de las obras colindantes con el edificio que el pasado jueves tuvo que ser desalojado por peligro de derrumbe, negó por su parte mediante un comunicado toda relación entre sus actividades y los daños producidos en el edificio. Jocay XXI asegura que "los daños producidos sólo son achacables al mal estado del edificio colindante con sus obras y a la precariedad previa de sus elementos estructurales, muy alterados en el tiempo y carentes de una adecuada labor de mantenimiento y conservación".

La empresa lamentó "profundamente" cualquier perjuicio y molestias que estén sufriendo los vecinos de la finca afectada y recordó que también ella se ha visto afectada por la paralización cautelar de las obras ante el riesgo para sus trabajadores de que se derrumbe el edificio contiguo.

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