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La SGAE alberga la capilla ardiente de Ramón Barce

La SGAE alberga la capilla ardiente de Ramón Barce

lunes 15 de diciembre de 2008, 00:00h
El músico Ramón Barce, fallecido el pasado domingo en Madrid a los 80 años, será enterrado este martes en el Cementerio Sacramental de San Justo y la capilla ardiente con sus restos mortales se ha instalado en la sede de la SGAE en Madrid.
Considerado como una de las figuras más destacadas de la generación de 1951 y uno de los compositores más importantes del siglo XX y miembro destacado de la conocida como Generación del 51, este mismo año recibía un homenaje de Fundación Autor y la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) por su 80 aniversario.

Por este motivo se realizó el estreno absoluto del cuarteto "Römerglas (Vaso romano)" -única obra de Ramón Barce no estrenada hasta la fecha- y la presentación del libro "Ramón Barce", escrito por Juan Francisco de Dios Hernández.

Nacido en Madrid el 16 de marzo de 1928, sus aportaciones musicales y su formidable actividad organizadora le llevaron -entre otras tareas- a promover y pertenecer a grupos tan importantes como Nueva Música (que favoreció decisivamente la estética de los compositores españoles); el Aula de Música del Ateneo; la revista y conciertos Sonda, que dirigió; el grupo ZAJ y la Asociación de Compositores Sinfónicos Españoles, de la que fue presidente durante los primeros años de funcionamiento.

Doctor en Filosofía, compositor y ensayista, a través de su vida artística y creativa expuso un pensamiento musical muy objetivo y personal que se ha manifestado en distintos ensayos sobre cuestiones de técnica, estética, sociología, musicología, entre otras materias, en los que mostró un profundo rigor y una gran clarividencia.

Fue también traductor al castellano de tratados fundamentales, entre los que destacan la Armonía de Arnold Schoenberg, entre varios de distintos autores como Strobel, Stepun, Schenker, Hàba, Piston, etc.

Otra de las aportaciones fundamentales a la música de su tiempo fue la creación de su propio sistema compositivo, con el que dio cohesión a la mayor parte de su amplio catálogo de obras, siempre distinguidas por su enorme personalidad y ajenas a los preceptos de modas o estéticas imperantes.

Entre los escritos que publicó se encuentran "Fronteras de la música" (1985) y "Tiempo de tinieblas y algunas sonrisas" (1992), así como más de 120 obras musicales, entre las que destacan sus seis sinfonías, once cuartetos de cuerda, nueve "Conciertos de Lizara", su "Concierto para Piano y Orquesta", "Canadá Trío", "Música fúnebre", "Siala", "Cuarteto Gauss", "Residencias", "Las cuatro estaciones" o "Parábola", entre otras.

Su dilatada trayectoria fue reconocida con numerosos premios y galardones, como el Premio a la Creación Musical de la Comunidad de Madrid, en 1991, y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, en 1997.

Desde 2001 era académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y, desde el pasado año 2007, había recibido numerosos homenajes con motivo de su 80 aniversario.
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