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Ardillas, a la conquista de Madrid

Ardillas, a la conquista de Madrid

miércoles 22 de octubre de 2008, 00:00h
Cada vez nacen más ardillas en el centro de Cría de la Casa de Campo. Una vez que están preparadas son liberadas en las zonas donde han desaparecido, como en el Retiro, con el objetivo de que vuelvan a recuperar su presencia en Madrid.
Las ardillas fueron parte del atractivo del Retiro para sus visitantes hasta finales de la década de los noventa, cuando empezaron a desparecer por causas que no se han podido determinar. Para devolver estos simpáticos habitantes a este parque y a otros de los también han desparecido, el Ayuntamiento de Madrid creó en 2004 el Centro Municipal de Cría de Ardilla Roja.

De las dos crías nacidas en 2005 se ha pasado a 11 este año, un número que permite aumentar las sueltas en los parques de la ciudad que las habían perdido y también abrir las puertas del centro a los curiosos una vez asentados los protocolos de actuación con esta sensible especie. Madridiario acompañó a uno de los primeros grupos que pudo visitar el Centro de Cría, un proyecto pionero en España al que los técnicos encargados de ponerlo en marcha tuvieron que echarle mucha imaginación.

Mordisquitos
Tras acceder al encinar de San Pedro, un paraje acotado de la Casa de Campo para preservar su conservación, y atravesar las puertas de rejilla metálica del centro la primera parada es en la jaula de Mordisquitos, la más famosa de las ardillas reproductoras del centro por su mal carácter. La elección de su nombre no es arbitraria, ya que este macho se ha comido toda la encina que le sirve de refugio y nadie se atreve a acercarse demasiado a su jaula.

Como ella, otras ardillas viven en los cuatro recintos de cría del centro, donde ha aumentado cada año el número de crías. Mientras que en 2005 solo nacieron dos crías, este año ya son 11, un número que permitirá aumentar las sueltas en los parques madrileños esta primavera.

Por ahora, se repueblan la Dehesa de la Villa y El Retiro, lugares de donde habían desaparecido las poblaciones de ardilla roja y donde se quieren recuperar. En otros parques, en cambio, siguen estando presentes sin la ayuda del hombre, como en El Capricho, desde donde incluso han cruzado sin ayuda humana al Juan Carlos I.

Morir del susto
Hasta llegar a la situación actual, en la que el centro está a pleno rendimiento con el nacimiento de 11 crías en un año, los técnicos han tenido que ir pergeñando curiosas soluciones al ser el primer lugar de estas características del país. Las ardillas que no están habituadas al contacto humano son muy sensibles y en la Casa de Campo todo está pensado para que no haga falta tocarlas, ya que pueden morir del susto o que este les produzca tal contractura que las agujetas posteriores les impidan moverse y poder alimentarse.

Para 'mantener las distancias', los empleados del centro, entre otros inventos, han instalado un sistema de espejos en las cajas-nido que se activa con una rudimentaria y práctica cuerda para comprobar si han nacido crías. Además cuando quieren moverlas les dan de comer en jaulas transportadoras, que después tapan con mantas para que estén tranquilas, y si hay que manipularlas para hacerles análisis o marcarlas, es necesario dormirlas con gases.

Con estos cuidados y una alimentación que va adaptándose a la que podrán tener cuando estén en libertad, las ardillas van creciendo en el centro hasta que estén preparadas para ir a la conquista de Madrid. En ese momento, son liberadas, aunque siguen recibiendo un apoyo humano, invisible para ellas, en forma de alimento y refugio hasta que pueden valerse por sí mismas.
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