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Nieves Ajenjo Calderón, estudiante de 4º de Enfermería de la UAX, lucha contra el Covid-19
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Nieves Ajenjo Calderón, estudiante de 4º de Enfermería de la UAX, lucha contra el Covid-19 (Foto: UAX)

Nieves, estudiante de Enfermería de la UAX: "Toda ayuda es poca y me siento preparada para combatir"

Por MDO
miércoles 22 de abril de 2020, 19:50h

La crisis sanitaria que actualmente marca el día a día de los españoles a causa de la pandemia del coronavirus y los miles de casos de COVID-19 que se registran, ha puesto contra las cuerdas al sistema sanitario y ha obligado a tomar medidas extraordinarias para paliar la crítica situación. Han sido semanas de hospitales colapsados, de reconversión de edificios y hoteles en centros sanitarios de primer nivel, también de falta de personal y de material de protección. Jornadas enteras de tensión, miedo, intensidad y trabajo.

"He nacido para esto y esto es lo que estoy haciendo"

Según los últimos datos oficiales emitidos por el Ministerio de Sanidad, en España han fallecido hasta el momento 21.282 personas por COVID-19, habiendo aún un total de 204.178 pacientes positivos confirmados y 82.514 recuperados. Desde que se conociera la gravedad de la situación, la sociedad ha luchado contra las cifras que este “enemigo común e invisible” ha ido dejando, una tarea que ha marcado un antes y un después en la vida de miles de personas. Entre todas ellas, la de todos aquellos que dedican su vida a salvar la de los demás.

La Universidad Alfonso X el Sabio, entidad educativa que también ha donado a la Comunidad de Madrid todo el material sanitario de protección que almacenaba, ha trabajado desde el primer momento para hacer frente a esta lucha a la que profesores y estudiantes se han sumado. Nieves Ajenjo Calderón, una de sus alumnas de último año de Enfermería, es también una de las miles de estudiantes que durante estos meses han pasado a formar parte de los equipos sanitarios encargados de hacer frente al COVID-19 desde la 'primera línea' del Hospital Central de la Cruz Roja San José y Santa Adela.

A pesar de no haber recibido el título aún -se gradúa este 2020-, a Nieves no le ha temblado el pulso a la hora de ponerse manos a la obra. “Aquí toda ayuda es poca y me siento preparada para combatir. He nacido para esto y esto es lo que estoy haciendo”, explica la joven. Ni la dureza de la situación, la intensidad con la que se está viviendo, su juventud o las posibles inseguridades que pueden surgirle daba a su corta trayectoria profesional, han hecho que se replantee su labor: “Cada día que salgo del hospital pienso que ojalá todo el mundo tuviera la suerte de disfrutar tanto de su trabajo como lo hago yo”, dice Nieves.

“En las prácticas he cuidado, curado y acompañado”

A la vocación clara que siente esta alumna por su trabajo se suma también todo el conocimiento adquirido, tanto a nivel profesional como personal, durante las prácticas que ha venido realizando en los últimos años. “Llevo cuatro años haciendo lo que mejor se me da y también lo que más me gusta”, comenta Nieves, quien también indica que ha “tomado muchísimas tensiones” al tiempo que ha “entendido la importancia que las pruebas implican para la salud de cualquier persona, a leer un electrocardiograma, a pinchar…”.

“Gracias a todas las prácticas que la Universidad ha hecho posible que realicemos me siento preparada para afrontar los retos futuros. Sé cómo responder en situaciones complicadas”, asegura Nieves.

“He cuidado, curado y acompañado a las personas que en su momento han requerido mi atención, y he vivido momentos que me han marcado y me han tocado hondo”. El contacto con todos y cada uno de los pacientes que a lo largo de estos años han pasado por las manos de Nieves se han quedado grabados en su retina, pero una de ellas en especial. Según cuenta la estudiante, ella fue quien puso sentido en su realidad a la frase de Florence Nightingale que dice que “la enfermería es la más antigua de las ciencias y la más bella de las artes”.

“Me acuerdo perfectamente de ella. Había estado cuidándola durante quince días y habíamos podido hablar mucho, le había cogido cariño. Llevaba muchos años luchando contra el cáncer y ya estaba cansada”, relata la de la UAX. “Cuando su familia vino a darme las gracias no pude aguantar las lágrimas”, cuenta. “En esos dos años y medio que llevaba de carrera siempre había estado convencida de lo que me gustaba era la enfermería, pero fue justo en ese instante, durante el abrazo sincero de su hermana, cuando me di cuenta de que no podría dedicarme a otra profesión que no fuera esta”, explica.

Al inicio de su último año como estudiante universitaria, el día 16 de septiembre de 2019, Nieves entró a formar parte de la plantilla de estudiantes de Enfermería en prácticas del Hospital Gregorio Marañón de la capital, concretamente en el servicio de Urgencias. “Los nervios estaban a flor de piel e iba a ser mi primera guardia hospitalaria”, cuenta al recordar aquel momento. Sin embargo, todo fue distinto a lo esperado: “Cuando llegué me presentaron a mi tutora y, sin mediar palabra, ella me dijo que me encargase de quien acaban de ingresar”.

Era Carmen Roldán, veterana enfermera de 53 años, quien también marcaría el devenir profesional y personal de Nieves. “Cuando pensaba que no me podía gustar más mi profesión, apareció ella, la mejor enfermera con la que hasta el momento he tenido el placer de trabajar”, asegura. “Me ha transmitido todo el amor con el que atiende a cada una de las personas que se ponen en sus manos, toda la delicadeza, dedicación y, sobre todo, la vocación. No había día en que no me recordase lo preciosa que era nuestra profesión”, dice la estudiante.

“Los pacientes, sin apenas energía, intentan aplaudir”

La crisis sanitaria ha dejado entrever algunas carencias en el sistema sanitario y al mismo tiempo las ha agravado. La saturación de algunas especialidades sanitarias o la falta de personal, por ejemplo, han dejado constancia de la importancia de la labor de los residentes y alumnos en prácticas. “Me he dado cuenta de lo sobrecargada que está la Enfermería y la gran labor que hacemos los estudiantes con todo ello cuando ya tenemos suficientes conocimientos y podemos ayudar a agilizar el trabajo”, relata la de la UAX.

En estos momentos, “a falta de un Trabajo Final de Grado”, Nieves trabaja como una más frente al COVID-19 gracias a todo lo adquirido previamente. “Voy a ser sincera, hay días duros. A veces, por muchos esfuerzos que hagamos, las cosas no salen como uno espera. Pero los días buenos superan con creces todos estos momentos”, reflexiona sobre lo que está viviendo, al tiempo que deja claro su momento preferido del día.

“Cuando llegan las 20 horas y todo el mundo comienza a aplaudir”, ese momento que los españoles han elegido para dar tributo a todos aquellos que luchan día a día contra la enfermedad y su expansión. Al principio, ante el ruido de sirenas, aquellos que se encontraban dentro de los hospitales “se empezaban a sentir inquietos”, por lo que tuvieron que explicarles qué es lo que pasaba: “Desde que todo esto empezó las personas están volcadas con vuestra situación y salen a los balcones todos los días para intentar transmitiros energía a todos los que estáis encamados y ánimos a todos los sanitarios para que podamos seguir cuidándoos”, dice la alumna.

Es ahí, asegura, “cuando ves que todo esfuerzo es poco y que la magia existe. Los pacientes, sin apenas energía, intentan aplaudir y rompen a llorar de la emoción”.

Cuanto todo esto pase, Nieves estará más que preparada para afrontar otro de los grandes momentos de su vida: su graduación. “Siento nervios y emoción, sobre todo después de todo lo que he luchado para alcanzar mi sueño”, dice la joven al tiempo que echa la vista atrás. “Cuando recuerdo justo el momento en el que empecé la carrera me cuesta reconocerme: nerviosa, inocente… Ahora, por el contrario, me veo mayor, responsable, y eso me enorgullece”, dice.

“He entendido que una gran responsabilidad conlleva un gran sacrificio, que la enfermería es magia y que los que la ejercemos tenemos el 'truco estrella': el de sacar sonrisas a las personas cuando más las necesitan, darles alivio, consuelo en todo momento y un brazo en el que apoyarse cuando ya no podemos hacer nada más por ellos”, sentencia Nieves.

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