El Rayo Vallecano no podrá iniciar la temporada liguera en casa, en el Estadio de Vallecas, viéndose obligado a mudarse -como mínimo temporalmente, durante algunos meses- a otro estadio "de contingencia" mediado por La Liga. Entre los favoritos de las quinielas, como ya ocurriera el pasado curso, el Estadio de Butarque, en Leganés.
El motivo de esta particular -y forzada- mudanza no es otro que el "severo incumplimiento normativo" derivado de "graves deficiencias de seguridad y salubridad", motivadas a su vez por la "dejadez" y la "falta de mantenimiento", responsabilidad que recae sobre el propio club. Todas estas faltas han sido detectadas a lo largo de los últimos meses por los técnicos de la Comunidad de Madrid vía inspección, dando como resultado una fulminante retirada de la concesión.
Entre las deficiencias más graves puestas en conocimiento de Madridiario por el Ejecutivo autonómico destacan las relativas al suministro de agua, la instalación eléctrica, el alumbrado de emergencia o los servicios de protección contra incendios. También las "precarias condiciones higiénico-sanitarias" de la instalación, con "riesgo de legionela" incluido, y el "uso indebido" de la zona de restauración, "inutilizada como tal", para "almacenar objetos y basuras".

La auditoría técnica efectuada alerta asimismo de que multiples equipamientos "no complen con la regulación vigente, exponiendo al recinto a posibles sanciones y, lo que es más grave, a riesgos operativos y de seguridad". Constata también que "la mayoría de estos han superado su ciclo de vida útil", lo que "exige una renovación integral para garantizar su fiabilidad, eficiencia y seguridad".
El resultado de los informes, en palabras del propio consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Mariano de Paco, es "demoledor": describe una situación de "abandono", "dejación" y "obsolescencia generalizada". Aunque "se veían indicios", ha reconocido, hay cosas que no son de recibo". En definitiva, se trata de "un punto de no retorno" que "nos obliga a actuar por el bien del Rayo".

La medida adoptada, en síntesis, pasa por la "extinción" de la concesión de explotación de las instalaciones mediante una "medida cautelar de suspensión" que permita dar el pistoletazo de salida a los trabajos necesarios cuanto antes: "Hemos decidido suspender la concesión del estadio al Rayo e iniciar las obras con urgencia. Mañana mismo, si nos abren la puerta -pues la colaboración del club no estaría ni mucho menos garantizada-, entraremos para solventar el problema en el menor tiempo posible".
Con vistas a facilitar el desplazamiento de los socios rayistas al nuevo estadio, la Comunidad se mantiene "dispuesta a buscar soluciones". Por un lado, en cuestiones logísticas como el transporte. Por otro, también en el apartado económico, con distintas líneas de ayuda en la recámara. Y es que el club arrancó la campaña de abonados hace apenas unos días, cuando aún no se tenía constancia del inminente traslado. Todo para que "afecte lo menos posible a los aficionados".
Los distintos clubes y federaciones que mantenían hasta la fecha el Estadio de Vallecas como sede, tales como Boxeo El Rayo, se verán en paralelo afectados por el cierre temporal del recinto. Aunque la intención es que, superadas las obras, puedan seguir empleando las instalaciones tal y como venían haciendo hasta ahora.
Falta de colaboración y deficiencias documentales
Un escenario agravado, más si cabe, por la "falta de colaboración" a cargo de la directiva rayista, encabezada por Raúl Martín Presa, que ha terminado por traducirse en una nueva "deficiencia documental". "No es que falte un papel" sino que "el resultado de la auditoría no garantiza la seguridad de las personas", ha lamentado al hilo.
"El resultado de la auditoría técnica no garantiza la seguridad de las personas"
"Lo agrava la actitud del club. Y lo digo con pena. Me hubiera gustado que no llegásemos a esto. El 12 de julio enviamos el primer requerimiento para que el Rayo pudiese justificar la falta de documentación y seguir el camino de la colaboración. Pero no aportaron nada y el último día pidieron una prórroga aduciendo que era documentación prolija y complicada. Se la dimos y ha vuelto a dejar que pase el plazo -sin ofrecer respuesta-... No es más que la documentación que hay que tener para garantizar la seguridad de las personas", ha detallado el titular del ramo.

¿Batalla judicial en ciernes?
Puesto que aún cabe recurso de apelación por parte de los servicios legales rayistas, y aunque no es el escenario deseado por el Gobierno regional, no resulta descartable el estallido de una "batalla legal" entre ambas instituciones. "No estamos iniciando una batalla. No la deseo. Me gustaría que no fuera así. Espero que el club entienda que se hace por el bien del Rayo. El objetivo es que vuelvan a jugar en un estadio en condiciones", ha insistido en este punto el consejero.
A fin de no repetir errores pasados, la fórmula "ideal" con vistas al futuro pasaría por devolver los permisos al Rayo aunque, eso sí, con la mediación de una empresa externa, que pasaría a ser la concesionaria. Un modelo, ha explicado, que ya emplea la Comunidad en instalaciones deportivas como el Movistar Arena.
Fuera como fuese, las intervenciones a realizar a partir de este mismo miércoles, ha zanjado de Paco, no modificarán ni un ápice la pretendia reforma integral del estadio que "se mantiene tal y como se anunció" meses atrás.